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17 de octubre de 2019

El FMI y la empantanada reestructuración de la deuda

Luego de dos semanas de relativa estabilidad en la cotización del dólar, tras leves alzas en bonos y acciones argentinas durante los últimos días, los diarios especializados señalan que los mercados estarían incorporando en las valuaciones de los activos argentinos una reestructuración “amistosa” o “a la uruguaya” con los acreedores internacionales de los títulos de deuda argentinos. En criollo: los especuladores apuestan por un escenario donde el eventual gobierno de los Fernández garantice el pago de la totalidad de la deuda externa, pero con un estiramiento en sus plazos. 

Sin embargo, los motivos de esta pequeña primavera financiera son exclusivamente especulativos: la caída en los depósitos bancarios acumula u$s 11.385 millones desde las PASO, las reservas disponibles del Banco Central no alcanzan para hacer frente a los vencimientos y pagos de intereses de deuda hasta fin de año, la bomba de tiempo de las Leliq ya supera en cantidad a la base monetaria (dinero en circulación sumado a los encajes en el BCRA) con un stock de $1,12 billones. A esta situación de quebranto financiero debe sumarse el deplorable estado de la economía real y su correlato en la dramática situación social. La negativa del FMI a realizar los giros pendientes del ‘stand by’ sólo echa más leña al fuego. 

Sólo a partir de cuantificar las dimensiones de la quiebra de la economía argentina es que podemos dilucidar el apuro de Alberto Fernández y sus secuaces por avanzar en una reestructuración durante la campaña electoral. Esta negociación con los grandes fondos de inversión que poseen títulos de deuda emitidos por nuestro país parte de condicionamientos sumamente benignos para los acreedores, sin quitas de capital, alargando plazos y sumando intereses. En este sentido se enmarca la gira de Sergio Massa por los Estados Unidos y sus reuniones con directivos de estos fondos privados, así como las declaraciones de Alberto sobre la nula injerencia que tendría Cristina en el armado del gabinete del próximo gobierno. 

Choque de intereses 

El Fondo Monetario Internacional ha salido al cruce de las negociaciones en las cuales no fue invitado a participar. Bajo el reclamo de que la deuda debe discutirse de forma integral -es decir en una misma mesa entre Argentina, los fondos privados y el FMI- el organismo internacional se posiciona en favor de una quita de capital hacia los títulos que poseen los fondos de inversión, buscando mayores garantías para realizar el cobro de su abultado préstamo hacia el gobierno de Macri (Ámbito Financiero, 3/10).

El endurecimiento en la postura del Fondo aparece como resultado de los números rojos de las finanzas nacionales, donde la principal preocupación del nuevo staff del organismo internacional apunta a la incapacidad de pago en simultáneo a los acreedores privados “reestructurados” y al propio FMI. Es que, tras haber visto fracasar sucesivamente sus tres acuerdos con el gobierno de Macri, el Fondo buscará recuperar (con intereses) los u$s 44.500 millones otorgados, lo que representa un 60% del total de los préstamos asignados por el organismo. 

Pero los directivos del FMI van más allá. En una entrevista realizada por iProfesional  a Trevor Alleyne (7/10), el representante del organismo en el país, señala que la reprogramación de la deuda sólo puede comenzar una vez que Argentina presente garantías a aplicarse de “manera acelerada”. El propio Alleyne las resume en tres puntos fundamentales: alcanzar el superávit primario en 2020, la aplicación de una reforma laboral y otra previsional.

Un problema político

El endurecimiento en las posturas del Fondo, ante el completo fracaso de su programa económico, empalmó con los cambios en su directorio y la asunción de Kristalina. Ya circula el rumor de un desplazamiento de Alejandro Werner de su cargo como director del Hemisferio Occidental, que según Clarín (11/10) sería el primero en pagar los platos rotos de la laxitud con que han manejado las condiciones al gobierno de Macri. 

Pero la tolerancia del organismo internacional a la utilización de sus fondos para el financiamiento masivo de la fuga de capitales argentinos se explica por la presión de Donald Trump, en aras de sostener electoralmente al macrismo como socio directo del imperialismo en la región. Ahora, con el ocaso de Macri, la negociación en torno de la deuda externa será utilizada no solo para imponer medidas económicas sino, además, para forzar un pronunciamiento geopolítico del gobierno Fernández en favor de una intervención más dura sobre Venezuela (Clarín, 8/10).  

Transición empantanada

Uno de los escenarios de los candidatos del Frente de Todos consiste en realizar un rápido acuerdo con los fondos privados, con el objetivo de allanar el camino para... volver a endeudarnos y cancelar vencimientos de deuda con nuevas obligaciones. Sin embargo, cuando los niveles de Riesgo País argentino se encuentran en torno a los 2.000 puntos, emerge una vez más la posibilidad de otra negociación con el FMI para avanzar en un nuevo rescate. 

En este sentido, el acuerdo con el Fondo será un aspecto crucial del plan económico de Alberto Fernández. Con quita o sin quita de capital sobre la deuda reestructurada, quienes cargarán con la factura del fracaso del ‘stand by’ serán los trabajadores, mediante el ajuste y las reformas jubilatoria y laboral que reclama todo el capital financiero como garantía de repago. La historia de las reestructuraciones de deuda indica que los acreedores siempre ganan, ya sea a través de incrementos en los intereses, o con artilugios como fue la introducción del cupón PBI por el gobierno de Kirchner, los especuladores capitalistas sacan su tajada. 

El caso de Ecuador demuestra hasta dónde están dispuestos a avanzar los gobiernos fondomonetaristas para pagar la deuda. El levantamiento popular que hizo retroceder al gobierno de Lenín Moreno en el aumento de los combustibles refleja que la intervención directa de los trabajadores en las calles es la única herramienta efectiva para quebrar las políticas de ajuste impuestas por el Fondo Monetario, ejecutadas tanto por las derechas como por los nacionalismos continentales.

El Frente de Izquierda - Unidad plantea en su programa la ruptura con el FMI y el no pago de la deuda externa, como única salida progresiva a la crisis nacional y además como una perspectiva de lucha contra la aplicación de sus políticas de ajuste en nuestro país.  
 

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