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18 de octubre de 2019

El Puerto de Buenos Aires en la mira

La disputa por el futuro del Puerto de Buenos Aires ya se ha convertido en una novela con reiterados giros argumentales. Mientras el proyecto original del gobierno de Macri apostaba a una unificación de las operadoras portuarias, con una licitación a 50 años, ahora hasta se habla de la posibilidad de un traspaso abrupto del puerto, por decreto (DNU), a la jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires. En el medio, el bloque PJ-Kirchnerista hace todo lo posible por frustrar el ritmo acelerado de los planes de Cambiemos poniendo palos en la rueda para demorar todas las gestiones hasta que asuma el casi seguro futuro gobierno de Alberto Fernández. En un país fundado bajo la puja entre unitarios y federales, no es de extrañarse que ambos bloques capitalistas se disputen el control del puerto, después de todo se trata del botín por donde transita más del 60% de todos los movimientos de bienes y mercaderías del país.

¿Y los trabajadores?

A partir del “lunes negro” posterior a las Paso, el salario de los trabajadores fue nuevamente devaluado producto de la escalada del dólar. La inflación acumulada desde principio de año se encuentra por arriba del 35% superando ampliamente lo firmado en las paritarias por los sindicatos portuarios (Fempinra/Supa) que fue del 25%.

La canasta básica asciende a unos $36.000 colocando a un tercio del plantel del puerto (tercerizados) por debajo de este umbral, debido a que los 18 jornales garantizados no llegan a cubrir estos montos. Los dos tercios restantes de los trabajadores ven mermar su salario mes a mes al ritmo de la suba de los precios. Si bien el Puerto de Buenos Aires funciona con tarifas dolarizadas el conjunto de los salarios se liquidan en pesos y los acuerdos paritarios omiten abordar esta cuestión de primer orden. A esto se añade la perspectiva de una mayor devaluación y de un congelamiento de los salarios por un piso de 6 meses (“pacto social”).

No sorprende que un negocio de las características del portuario haya desatado las pendencias de los bloques políticos capitalistas. Más cuando la apuesta de los empresarios del rubro y del Estado es ir a un achique del plantel (de 1500 a 1000 trabajadores totales) de la mano de un aumento de la flexibilidad y la explotación laboral. A cambio de la tan mentada “estabilidad laboral” buscan aprovechar la reestructuración del puerto para renegociar los convenios a la baja, eliminando conquistas obreras, derechos y modalidades de trabajo, de un plumazo. Mientras tanto no se privan de avanzar con los retiros voluntarios y los despidos hormiga, sin renovar los puestos que se van perdiendo.

Un programa

Los trabajadores del puerto no podemos asistir a este proceso como meros espectadores, ni mucho menos como furgón de cola de las disputas entre el gobierno que se va y el que viene, ya que estos últimos expresan las distintas variantes del ajuste contra nuestros bolsillos. Los trabajadores debemos colocar nuestra propia agenda en esta crisis, la cual hasta el momento se encuentra ausente.

Necesitamos urgentemente asambleas por turno con la participación de todos los gremios portuarios para resolver nuestras reivindicaciones más urgentes y un planteo para intervenir en el marco de la licitación del puerto. Están en juego nuestro trabajo, condiciones de empleo y nuestro futuro.

Nuestra agenda puede concentrarse en los siguientes puntos: por el pase a planta permanente de todos los trabajadores tercerizados; convenio único portuario con las cláusulas más favorables para el trabajador y la equiparación salarial hacia arriba; mantenimiento de la plantilla de trabajadores y los puestos de trabajo; indexación mensual de los salarios según la inflación. Ante la reestructuración privada del puerto planteamos la nacionalización del Puerto de Buenos Aires y la industria naviera.

Impulsemos la agenda de los trabajadores ante la crisis abierta en el puerto.

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