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19 de octubre de 2019

Las banderas de Mariano Ferreyra

Mariano Ferreyra incorpora innegablemente en su figura una serie de planteos políticos y reivindicaciones. La conciencia revolucionaria de asumir como propia la construcción de una organización socialista. La lucha contra la tercerización laboral. Contra la complicidad de la burocracia sindical. La tercerización de la represión mediante patotas que actúan al amparo del estado.

En la denuncia política de la emboscada criminal en la cual la patota de la Unión Ferroviaria, amparada por la Policía Federal, tirotea a la columna de trabajadores tercerizados y organizaciones de lucha, asesinando  a Mariano Ferreyra e hiriendo gravemente a Elsa Rodríguez, sus compañeros del Partido Obrero logramos traducir un entramado de intereses económicos y políticos que guiaron la orden de tirar. 

Elsa Rodríguez, reponiéndose del gravísimo daño que le infligió una bala en la cabeza se ha constituido también en un símbolo militante, exponente de la enorme fuerza de las mujeres piqueteras que son un motor clave de la lucha de clases de nuestro país hace décadas. Elsa estuvo nuevamente este año en el Encuentro de Mujeres, con una avidez de participar en la organización y lucha junto a todas sus compañeras, como lo había estado en el encuentro en Paraná, días antes del ataque de los sicarios de José Pedraza.

El país conoció y discutió la existencia de un enorme fraude laboral mediante la tercerización laboral al que se enfrentaba el corte de vías que reclamaba el pase a planta. La enorme mayoría de los tercerizados de ese momento en el ferrocarril debieron ser pasados a planta como desenlace del conflicto. Se conoció el carácter patronal de la burocracia sindical que no sólo era cómplice de la tercerización sino que la regenteaba. Se conoció también el fraude que rodea a los subsidios estatales que le garantizan ganancias enormes a quienes regentean la explotación privada de los servicios públicos. En esa madeja de burócratas sindicales, políticos patronales, empresarios, y barrabravas que ofician de sicarios está todo el origen de quienes dieron la orden de tirar y de quienes intentaron encubrir el crimen. 

Hoy, con la victoria descontada del Frente de Todos, vuelven quienes, con la política de la “seguridad democrática” de Nilda Garré y Sergio Berni, implementaron el espionaje, la represión indirecta y también la directa contra los trabajadores y sectores oprimidos en lucha. Estos cuatro años de Macrismo hemos asistido a graves avances represivos, como los que llevaron a las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. Si no llegaron más lejos fue por la profunda respuesta movilizada que rechazó el 2x1 a los genocidas. O por los cacerolazos que salieron a repudiar la represión contra las enormes columnas obreras que se movilizaron en rechazo a la reforma previsional.

Pero la brutalidad de otros no puede servir para perder la caracterización de los métodos de gobierno del PJ.

El Pacto Social que promueve Alberto Fernández para controlar la conflictividad sindical mientras congela los salarios y flexibiliza los convenios laborales tiene como principal actor necesario a la burocracia sindical de la CGT. La de los herederos de Pedraza. La de Gerardo Martínez que ha transformado la UOCRA en una federación de grupos criminales que actúan contra trabajadores de su gremio, como Darío Avalos, cuya causa el Partido Obrero ha seguido llevando a la cárcel a múltiples miembros de su seccional de Lomas de Zamora, o de otros sectores obreros en lucha que sufren sus ataques.  La del gremio petrolero de Chubut dirigido por el albertista “Loma” Ávila que organizó una patota contra el corte de ruta de docentes actuando de acuerdo al gobernador ajustador Mariano Arcioni. A ellos apela Fernández como reaseguro contra los desbordes de la paz social devaluacionista que quiere imponer. En función de esta agenda quiere imponer un unicato sindical reaccionario.

Bajo el kirchnerismo la precarización laboral tomó un carácter masivo. En estos años han seguido proliferando nuevos modelos de tercerización laboral que tiene como emblema a los monotributistas empleados por Apps como Rappi, Glovo o Uber. La muerte de la agente de tránsito Cinthia Choque ha dado una nueva muestra del alcance de la precariedad en el propio estado, en este caso de la ciudad de Buenos Aires. La necesidad de organizar una pelea en una escala mayor por el pase a planta y el respeto de los convenios tiene una urgencia enorme.

Los dirigentes de los sindicatos están haciendo cola para flexibilizar sus convenios tal como lo piden la UIA, IDEA, Macri  y Fernández. Sasia, reemplazante del difunto asesino Pedraza, negoció con el macrismo la modificación a la baja del convenio ferroviario, como lo denunció la Agrupación Causa Ferroviaria Mariano Ferreyra que encabezó el Frente de Unidad Ferroviaria este año en las elecciones de la línea Roca. Guillermo Pereyra, de los petroleros de Neuquén ha habilitado un convenio en Vaca Muerta que por la precariedad y por las jornadas extendidas  que ha significado causó un incremento fuerte de accidentes laborales fatales. Alberto Fernández promueve explícitamente este convenio como ejemplo. En estos días Antonio Caló de la UOM fue al coloquio de IDEA a proponer el desguace de su convenio en esta línea.

Las luchas que vienen de trabajadores ocupados y desocupados, de la juventud, de las mujeres, necesitan a miles que tomen las banderas de lucha de Mariano. Están más vigentes que nunca. 

Con esta convicción sus compañeros del Partido Obrero convocamos un acto, a 9 años de su asesinato, a las 11 horas, en la esquina de Luján y Perdriel en Barracas. Se ha convocado también una jornada artística y cultural en la puerta de la fábrica ocupada de Kimberly Clark, este sábado a la tarde. 

Como hemos cantado tantas veces desde aquel día, ¡Mariano Ferreyra Presente! ¡Hasta la victoria siempre!
 

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