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1 de noviembre de 2019

La “alegría” del Nuevo MAS por el triunfo de Fernández

Una posición capituladora

Una declaración del Comité Ejecutivo del Nuevo MAS, emitida la misma noche del domingo 27 con un primer y extenso balance de las elecciones, fue titulada “Compartimos la alegría popular por la derrota electoral que termina con el gobierno de Macri”.

Se trata de una posición capituladora frente al kirchnerismo, porque en lugar de advertir la contradicción entre las masas que votaron a Alberto Fernández para terminar con el ajuste de Macri y el programa del Frente de Todos para pagar la deuda y al Fondo, se mimetiza con esa “alegría”.

Es muy elocuente el pasaje del artículo mencionado donde se atribuye el voto de la clase obrera y los sectores populares al peronismo por el “recuerdo del gobierno kirchnerista, con sus más y sus menos”. Compra así la falacia de la ‘década ganada’, asimilando la cobertura de las agrupaciones filo K de entonces que apoyaban ‘lo bueno’ y criticaban ‘lo malo’. Agrega además que “todos los méritos de esta derrota electoral corresponden a los de abajo, todos sus límites corresponden al kirchnerismo y los dirigentes sindicales”, cuando de lo que se trata es justamente de los “límites” políticos de los trabajadores que los llevan a votar por Fernández, Massa, los gobernadores ajustadores y la burocracia sindical.

Luego, el balance advierte sobre que “una amplia mayoría de las clases medias que se ha expresado de manera reaccionaria detrás de la fórmula de Macri y Pichetto... presionarán por derecha” al próximo gobierno de los Fernández. Esconde así que esa “presión” nunca encontró resistencia, motivo por el cual CFK declinó su candidatura en favor de Alberto -más digerible para el gran capital- y se definió en plena campaña como más capitalista que Macri, pusieron a Massa al frente de la boleta de diputados en Buenos Aires, llamaron a reconciliar pañuelos verdes y celestes, se dedicaron a asegurar que pagarán la deuda y luego de ganar las Paso el ahora presidente electo llamó a despejar las calles en medio de un mazazo contra las familias trabajadoras.

Esta posición del Nuevo MAS no es un rayo en cielo sereno. Con la llegada al gobierno de Macri en diciembre de 2015 ese partido bregó por la realización de un ‘frente antimacrista’ con el kirchnerismo, caracterizando que éste lideraría algún tipo de oposición popular al macrismo. La experiencia recorrida evidenció que el ajuste contra los trabajadores solo pudo ser llevado adelante con colaboración del PJ y los kirchneristas, que le votaron al gobierno más de 100 leyes reaccionarias y se comprometieron a ajustar en las provincias que gobernaban, a lo que se suma la canallada de la CGT y el sindicalismo K que dejaron pasar despidos masivos y entregaron los convenios.

Esta posición capituladora llevó a que el Nuevo MAS, luego de quedar excluido de las elecciones por no superar el piso proscriptivo de las Paso, se tomara largo tiempo para pronunciarse en favor del voto al FIT-Unidad, cuando era la única coalición de izquierda a nivel nacional que se oponía a los partidos y frentes de la burguesía. En cambio, cuando en un reportaje preguntaron a uno de sus principales candidatos en la Capital sobre cuál sería la actitud en caso de ballotage entre Macri y Fernández, manifestó que estaban analizando la posibilidad de apoyar al kirchnerismo. Recién la última semana previa a la elección el Nuevo MAS se pronunció por el voto al FIT-U… ¡pero llamando a votar en CABA por Zamora! Cuando ese espacio -que rechazó integrarse a nuestra lista- obtuvo el 1,8% con su boleta corta y dividió los votos impidiendo que Myriam Bregman fuera electa como diputada.

En la declaración de su Comité Ejecutivo, el Nuevo MAS plantea que el FIT-U hizo una campaña “llegando al extremo vergonzoso de resignar la pelea por la independencia de clase, la pelea por la candidatura de Del Caño, centrándose en el llamado al corte de boleta”. Se trata de una falacia por partida doble, porque si por un lado el Frente de Izquierda hizo una campaña inconfundiblemente centrada en plantear la ruptura con el FMI y el no pago de la deuda, para que la crisis la paguen los capitalistas (un ángulo de clase), por otro lado el corte de boleta, en muchos casos importante, evidencia una tendencia hacia una posición independiente de miles de trabajadores, que consideraban necesario apoyar a Fernández para derrotar a Macri –al igual que el Nuevo MAS-, pero reconocían sus contradicciones políticas cortando boleta que la izquierda clasista refuerce su presencia parlamentaria ante la etapa que se abre.

El centrismo del Nuevo MAS lo lleva a colocarse en el terreno de un sectarismo contra la izquierda y el frente único de clase, mientras adopta una posición oportunista coqueteando con el nacionalismo burgués. 
 

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