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29 de noviembre de 2019

La UIA y Alberto Fernández vienen por las paritarias

Las definiciones en la Conferencia de la Unión Industrial

La Conferencia de la Unión Industrial Argentina fue el escenario de largada de una ofensiva contra las paritarias. Según reseñan los medios, Alberto Fernández despertó el entusiasmo de los empresarios por sus definiciones. Entre ellas, un planteo de fragmentación de las paritarias.

“Con la CGT debemos resolver cómo es la lógica de régimen paritario entre las pymes y las grandes empresas (...) Este es un país que tiene diferentes realidades”, sostuvo el presidente electo. Este planteo de paritarias diferenciadas por tamaño de empresa y por región implicaría la liquidación lisa y llana de las negociaciones colectivas por rama, y apunta a condicionar los salarios a la rentabilidad empresaria. Sobra decir que el cierre de acuerdos salariales a medida de empresas “pequeñas y medianas” tensionaría hacia abajo el resto de los aumentos aún en un mismo rubro.

Los popes patronales se entusiasmaron con la definición. Envalentonado, el director de TN Platex declaró que para negociar un acuerdo con los sindicatos “hay que olvidarse de la inflación pasada y hablar sobre la futura”, es decir consumar la aguda pérdida del poder de compra de los salarios. Otros aprovecharon para presionar por una nueva modificación del cálculo de las jubilaciones, que se mide por la evolución pasada de los precios. La ‘desindexación’ de la economía, en realidad, implica la cristalización de los ataques al salario de los últimos años.

Dando un sentido más general a los planteos de rever las paritarias, un columnista de Ámbito Financiero (28/11) destaca que “los empresarios ven con interés la posibilidad de que durante el próximo gobierno se abra un espacio para una reforma laboral a través de la renegociación de los convenios”. No gratuitamente el futuro presidente recogió tantos elogios luego de su exposición.

Por su parte, el burócrata cegetista Héctor Daer, si bien se mostró reacio a aceptar esta liquidación de las negociaciones paritarias, argumentó que “el tema se corrige a través de la mirada impositiva, con beneficios tributarios” (El Cronista, 28/11), es decir que se sumó al lobby empresario para engordar sus ganancias, en medio de una frontal ofensiva patronal. Vale tener presente que es gracias a mecanismos de embestida contra los trabajadores -como los Procedimientos Preventivos de Crisis- que Fate o Mondelez consiguieron rebajas impositivas. Vale tener presente que Daer ha enrolado a la CGT dentro del futuro gobierno, y defiende esa reforma laboral gremio por gremio. 

En efecto, Fernández indicó que “no se trata de cuánto tiempo estarán congelados los precios y salarios, sino de debatir qué hay que hacer para que la Argentina vuelva a crecer, una tarea en la que todos tendrán algo para dar, algo que resignar, porque las cuentas fiscales está en un estado deplorable”. Sin embargo, es muy claro que los únicos que resignarían en este esquema son los trabajadores, porque las patronales serán compensadas con exenciones tributarias. Según las versiones periodísticas, Matías Kulfas (quien sería ministro de Producción) se comprometió a volver a poner en vigencia el decreto 814 del 2001, que permitía descontar las contribuciones patronales de otros impuestos; un subsidio que paga el trabajador con el desfinanciamiento de obras sociales y cajas jubilatorias.

El Consejo Económico y Social que Alberto Fernández promueve para institucionalizar el pacto social será la máscara de una ofensiva contra las paritarias, las jubilaciones y los convenios colectivos de trabajo. El Sutna acaba de dar un ejemplo de cómo se defiende el salario, lo hizo con la organización y la movilización obrera, lo que solo puede ser obra de sindicatos independientes, que desafíen la tutela estatal.

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