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5 de diciembre de 2019 | #1575

Por la independencia política de los trabajadores

Alberto Fernández y Cristina Kirchner presidirán esta semana la constitución de un nuevo gobierno nacionalista burgués.

Los intentos anteriores dieron lugar a profundas frustraciones. Esta vez, sin embargo, las condiciones con las que cuentan son notablemente inferiores.

No vivimos el período de inicio del acople de China y Estados Unidos, sino de furiosa guerra comercial. La crisis capitalista se ha transformado en recesión internacional.

Los compromisos que el nuevo gobierno toma con los distintos sectores capitalistas son onerosos y contradictorios.

El pago de una deuda fraudulenta y usuraria.

Subsidios directos e indirectos para financiar las operaciones empresarias.

El presupuesto de todos estos compromisos es la licuación de salarios y jubilaciones. Esto tampoco les garantiza éxito alguno.

Hacen planes basados en que Estados Unidos facilite una negociación de la deuda. Mientras tanto, Trump anuncia aranceles contra el acero argentino y lleva a una nueva caída de la Bolsa y aumento en el Riesgo País.

Confían en avanzar porque los dirigentes sindicales renuncian a cualquier reclamo.

De Moyano a Yasky, de Daer a Grabois, dicen que consideran que éste es “su” gobierno. Si le dieron cuatro años de tregua a su “adversario” Macri, qué se puede esperar frente a un “compañero”.

Los trabajadores no podemos darnos el lujo de deponer reclamos cuando la inflación carcome los ingresos.

La integración política al Estado de estos dirigentes nos sale muy cara.

Para poder enfrentar lo que viene necesitamos actuar en defensa de nuestros reclamos urgentes. Con asambleas por lugar de trabajo que fijen los reclamos. Con un plan de lucha.

Como lo hizo el Sutna, que logró una paritaria que compensa la inflación.

Como lo hicieron los residentes y concurrentes, que derrotaron la ley negrera de Larreta con la huelga general.

Como el Polo Obrero, que levanta en las calles el reclamo de los desocupados.

Como los trabajadores de Kimberly Clark, que enfrentan la represión en defensa de sus puestos de trabajo.

La clave para defender nuestros intereses en esta etapa es la independencia política de los trabajadores.

Contra la avalancha de cooptación de sindicatos y organizaciones sociales, el Partido Obrero en el Frente de Izquierda reivindica, más que nunca, la necesidad de una alternativa política de los trabajadores que prepare nuestro propio gobierno.

Sólo la clase obrera y los explotados romperemos la larga historia de sometimiento nacional y saqueo de nuestros recursos y nuestro esfuerzo.

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