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7 de enero de 2020

Funcionales a la derecha: Trump y Guaidó festejan el comunicado de la cancillería argentina sobre Venezuela

Como ya reflejamos en Prensa Obrera, el gobierno de Alberto Fernandez, mediante la cancillería que encabeza Felipe Solá, repudió rápidamente el nombramiento impulsado por Nicolás Maduro del diputado Luis Parra al frente de la Asamblea Nacional. Lo hizo en defensa de la “democracia”, de acuerdo al libreto general del imperialismo yanqui y europeo, que felicitó la designación de Juan Guaidó por él mismo y por el Departamento de Estado norteamericano como hipotético presidente de Venezuela.

Elliot Abrams, encargado de Trump para su operativo golpista en Venezula, destacó en su conferencia de prensa en el Departamento de Estado el comunicado del gobierno argentino como “sorprendente” y “muy interesante” (La Nación, 7/1). El propio Guaidó planteó en su rueda de prensa de hoy martes 7 “destaco la posición de la Argentina, que señaló claramente el atropello contra el parlamento venezolano” (lapoliticaonline 6/1).

El gobierno de Alberto Fernández busca dar garantías de fidelidad al imperialismo yanqui, con la renegociación de la deuda como preocupación más urgente. La permanencia de Argentina en el Grupo Lima para intervenir sobre Venezuela es la principal condición colocada por Trump para mantener abierta la negociación sobre la deuda argentina. El vergonzoso comunicado emitido sobre las acciones ilegales de Trump en Irak, que no condena los asesinatos ni los considera “antidemocráticos”, muestra la sumisión instalada en el gobierno argentino. Cuando se reconoce los pagos de la deuda usuraria no sólo se asume un compromiso financiero, sino el reconocimiento de una relación colonial en toda su expresión. Este es el verdadero contenido de la supuesta “tercera vía” que buscaría constituir Alberto Fernández junto a López Obrador de México.

Los “chavistas” del Frente de Todos se han llamado a silencio. Sólo el periodista Víctor Hugo Morales salió a criticar la definición de la cancillería, diciendo en su programa de radio que “es muy triste el rápido alineamiento del Gobierno argentino con EE. UU.”

Frente al alineamiento total de los chavistas locales, la oposición macrista se envalentonó y exige al gobierno que vaya más lejos de lo que piden Trump y Guaidó, criticando que el comunicado es “tibio” y “no es suficiente”, porque no llega a calificar al gobierno de Maduro como dictadura y porque evitó suscribir la declaración común del Grupo Lima.

El gobierno venezolano ha tomado nota de la defección de sus antiguos aliados argentinos. Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente sentenció “Argentina dijo una guaidiotez”, y concluyó “Nosotros no necesitamos de Argentina ni de su canciller. Ellos verán de qué lado se acomodan, si de los pueblos o de los arrastrados” (Infobae 6/1).

El gobierno de Fernández ha tratado de contrapesar su escandalosa posición pro-yanqui retirando las credenciales a la “embajadora” del fantasmagórico gobierno de Guaidó, Elisa Trotta. Irónicamente, la última acción política de Trotta como embajadora reconocida ha sido la defensa del gobierno de Fernández contra la denuncia de Cabello (Infobae 7/1).

Desde el Partido Obrero y el Frente de Izquierda repudiamos la asociación de Argentina a la política imperialista de EE.UU. y exigimos el retiro inmediato del golpista Grupo Lima.

Estamos frente a un nuevo ejemplo, verdaderamente patético, de la incapacidad de las burguesías nacionales latinoamericanas para abrir un curso independiente o unido para la región. Quienes impulsaron juntos el Unasur chocan ahora para ganarse el favor del amo imperialista. Sólo la unidad socialista de Latinoamérica puede abrir una perspectiva independiente y soberana para los pueblos de la región.

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