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20 de enero de 2020

La remarcación permanente: alimentos vienen con aumentos de hasta 40%

La Nación de hoy da cuenta de amplios aumentos en los productos provistos a los comercios minoristas, que según estos se ubicarían en promedio en 20% para los fideos, 25% en quesos y mantecas, 30% en yerba mate y 40% en productos de limpieza e higiene personal, entre otras.

Las subas superan holgadamente el impacto esperado de la vuelta del IVA sobre los productos de la canasta básica dispuesta por el gobierno. Así, por ejemplo, el “azúcar con el retorno del IVA debía llegar a un costo de $33 el kilo y lo recibieron a entre $45 y $50” y “lo mismo pasó con los aceites, que antes del retorno del impuesto ya habían subido 14%”. En aquella oportunidad advertimos que las remarcaciones por venir no tendrían techo.

Estos comercios minoristas concentran el 62% de las ventas de productos de la canasta básica, acorde a la consultora Scentia; en muchas zonas son la única posibilidad para el abastecimiento, al tiempo que permiten el crédito informal del fiado a las familias sistemáticamente empobrecidas. Sobre estas tiendas no opera el relanzado programa de Precios Cuidados acordado con las grandes cadenas de supermercados, donde se ubicaría el 38% restante de esas ventas, y que –acorde a Focus Market- cuentan con 2.700 puntos de venta en el país, es decir un 1,8% de los 150.000 puntos relevados. En estos días se habla de una extensión del plan a los supermercados chinos, aunque limitado a 60 productos.

Ello encima de aumentos de alimentos que según el Indec fueron de 56,8% en 2019 (La Nación, ídem), pero que en algunos productos alcanzaron 85% solo en los últimos cuatro meses, merced al “colchón” montado por los capitalistas del sector.

Por lo demás, la farsa del Precios Cuidados fue señalada con detalle días atrás en un artículo de Nelson Marinelli para Prensa Obrera, mostrando que venía a consolidar el mencionado “colchón”. Por múltiples vías, el programa beneficia a las grandes cadenas de supermercados, tanto permitiéndoles remarcar las marcas propias (exentas del programa) como avanzar hacia una mayor concentración de las ventas en desmedro de los minoristas –como vienen a anticipar las nuevas noticias. Lo que fortalece, a su turno, el poder de los “formadores de precios” que el gobierno dice combatir -y sobre los que monta una ficción de control con la nueva app de Precios Cuidados, invitando a las familias trabajadoras a convertir la compra de leche en una pesquisa policial

En estas condiciones, el planteo de “desindexación de la economía” esgrimido por el Ejecutivo para imponer paritarias con techo y sin cláusulas gatillo revela toda su orientación de clase. Mientras Coto podrá seguir indexando con calma, se pretende que los trabajadores sigan viendo reducirse su poder adquisitivo. Algo análogo a lo que sucede con el cepo al dólar, flexibilizado para las patronales y rígido contra los pequeños ahorristas.

Los aumentos sin pausa muestran a quienes vivimos de nuestro trabajo los riesgos de presenciar como espectadores el desenvolvimiento de la crisis nacional. Organizarnos en defensa de nuestro salario, incluyendo en ello un programa de control popular de los precios con apertura de los libros empresarios, y eliminación de los impuestos al consumo financiado por impuestos a los capitalistas, es tarea del momento.

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