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4 de febrero de 2020

Chaco: respuesta a la impostura de Altamira

Con el título “los luchadores y la militancia exigen una explicación”, el grupo de Altamira se despacha con un nuevo ataque faccional al Partido Obrero. Sostiene que “el aparato del PO ordenó dar quórum para la aprobación de un presupuesto estructuralmente ligado al pago de la deuda externa”.

Que el presupuesto de Capitanich está estructuralmente ligado al pago de la deuda externa no lo denunciaron los altamiristas sino el Partido Obrero, desde la propia campaña electoral (en los debates electorales) y especialmente Aurelio Díaz en el marco de la propia sesión donde se votó. Con este fundamento votamos en contra y denunciamos el carácter ajustador del presupuesto.

La sesión, como reconocen sin darle importancia los redactores del artículo, comenzó con quórum. El quórum, en la Cámara, está en manos de los pactos entre el peronismo y el radicalismo. Como es habitual, la UCR condiciona el quórum a acuerdos de caja.  En el caso de la sesión por el presupuesto, no solamente Cambiemos dio quórum, sino que uno de sus diputados votó a favor: Luis Obeid, del PRO.

Aurelio Díaz, en cambio, fundamentando su voto en contra, remarcó diferentes aspectos, entre ellos el hecho de que el presupuesto educativo era abismalmente inferior a lo establecido constitucionalmente. Mientras la Constitución establece que el presupuesto educativo es el 33% del presupuesto general, en la planificación de ingresos y gastos, es de alrededor del 25%. Esto implica un recorte de 11.000 millones de pesos, que cada año se produce contra la educación pública que está en ruinas en la provincia. Estos 11.000 millones son la contracara del pago de más de 10.000 millones anuales de deuda externa provincial.

Gracias al voto del PJ y el PRO, y con el quórum de la UCR, se aprobó el presupuesto en general. Luego se pasó a la votación en particular (artículo por artículo). En medio de la votación, el radicalismo decidió abandonar la sesión, con el presupuesto en general ya votado. Los motivos por los cuales el radicalismo abandonó la sesión no fueron explicitados, pero tienen que ver con desacuerdos de caja. El radicalismo negocia ley por ley el quórum a cambio de acuerdos tras bambalinas.

En esas condiciones, Aurelio, que ya había planteado el problema del presupuesto educativo en su intervención inicial, no acompañó la retirada radical, para quedarse a defender que se incluyera el compromiso de cumplir con el 33% del presupuesto para la educación. Bajo esas condiciones, fue incluido un artículo que mandata al gobierno provincial a cumplir con el punto. En su planteo, Aurelio subrayó que dicho artículo podía servir de envión para una campaña de movilización entre docentes y estudiantes por el presupuesto educativo.

El artículo del grupo de Altamira no solamente no toma en cuenta todo esto, sino que además descontextualiza vilmente toda la acción parlamentaria del Partido Obrero, para presentar una falsa imagen de colaboración política con el Gobierno. En realidad, es al revés: hemos estado en la trinchera de todas las luchas, en la Cámara y las calles. Acompañando las huelgas docentes, las ocupaciones de tierras, la lucha por el pase a planta de los precarizados, y todos los reclamos populares de la provincia. Esto le granjeó a Aurelio un ataque virulento de parte de todas las fracciones políticas patronales de la provincia, y también de un importante sector del empresariado local, medios de comunicación, etc.

Los desafíos de la banca de Aurelio y el balance de sus intervenciones se discuten abiertamente en plenarios y asambleas, no solamente entre la militancia del Partido Obrero, sino en toda la provincia. El Partido Obrero de Chaco marcha a un plenario a mediados de febrero para trazar las perspectivas de la lucha política contra el gobierno de Capitanich y la oposición radical, defendiendo incondicionalmente los reclamos del pueblo del Chaco.

Quién nos critica

El grupo de Altamira en el Chaco no tiene estatura para pedir explicaciones a nadie. Han defendido con uñas y dientes la creación de Escuelas Públicas de Gestión Social. Las Escuelas de Gestión Social son escuelas dependientes de organizaciones sociales que han servido al Gobierno, por un lado, para cooptar organizaciones populares, por el otro, para liquidar los derechos laborales y especialmente el derecho a huelga, que no corre en escuelas donde al que para lo despiden. En el caso de la creación, en el mes de noviembre de 2019, de la Escuela de Gestión Social 15, esto provocó una reacción de los docentes de la Escuela Secundaria N° 60, que ocupa el mismo edificio que la nueva institución, y que denunció que el vaciamiento de matrícula iba a dar lugar al cierre de cursos. Los militantes del grupo de Altamira, contra la posición de Tribuna Docente, respaldaron la creación de la escuela y con esa posición, se dedicaron a atacar a los docentes en lucha de la 60. Para defender la Escuela de Gestión Social incluso recurrieron al botoneaje de compañeros que trabajan en dicha institución, avalando que fueran perseguidos y finalmente despedidos.

Nuestra crítica respecto de las loas de Altamira a Emerenciano Sena, por otro lado, también se reveló  acertada. Lejos de ser una cuestión circunstancial, los seguidores de Altamira coordinan políticamente, en Barranqueras, con organizaciones sociales que presentaron candidatos por el Partido Socialista Unidos por el Chaco, de Emerenciano Sena, contra el Partido Obrero, que también presentó candidatos en la localidad.

Con esta trayectoria de pactos con punteros, el grupo altamirista en el Chaco no tiene ningún porvenir.

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