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10 de febrero de 2020

Que no nos defaulteen el salario a los chubutenses

Investigación y no pago de la deuda usuraria.
Por Gloria Sáez dirigente provincial del Partido Obrero en el Frente de Izquierda-Unidad

El estudio Latham&Watkins hizo llegar a Mariano Arcioni una carta en representación de los tenedores de títulos de deuda de la provincia de Chubut en que, ante el anuncio del gobierno de que avanzará en una reestructuración, advierte que “nuestros clientes no renegociarán los términos del contrato ni eximirán a la provincia de sus obligaciones contractuales”.

Es una bofetada al intento de gobernador de ganarse la confianza de los bonistas en base a un mega-paquete de ajuste, con epicentro en los estatales y docentes, para alcanzar el “equilibrio fiscal”. La negativa de los acreedores se fundamenta en que “la liquidez generada por la Garantía continúa respaldando cómodamente el servicio de deuda”. Esa garantía son las regalías petroleras. Es el caso del bono Bocade por 650 millones de dólares (que nadie sabe a ciencia cierta a dónde fueron parar) cuyos vencimientos de capital e intereses son pagados con regalías que ni siquiera pasan por la caja del Estado provincial sino que se debitan automáticamente a un fideicomiso del cual cobran los tenedores de los títulos.

Es decir que la riqueza petrolera de Chubut viaja de la boca del pozo al bolsillo de los bonistas sin escalas. Un “calce” capitalista perfecto, salvo por el detalle de que los ingresos por regalías petroleras están atados a variables que el gobierno provincial no controla, como el precio internacional del barril, el volumen de producción de las operadoras (privadas en su mayoría) y el tipo de cambio. Atento a esto es que un artículo publicado en el portal EconoJournal (7/2), fuertemente ligado a capitales petroleros, asegura que en el sector advierten que aun “si se tomarán todas las regalías que cobra la provincia, éstas no alcanzarían para cumplir con los compromisos de deuda que debe afrontar Chubut”.

La desconfianza también se explica porque, según ha confesado públicamente el ministro de Economía Oscar Antonena, aún si lograran diferir todas las obligaciones por pagos de servicio de deuda el déficit provincial sería de unos 13.000 millones de pesos (poco más de cuatro masas salariales). Nada garantiza entonces que en el futuro haya mejores condiciones para cobrar. Para pilotear la quiebra, Arcioni sigue endeudando a la provincia en pesos a corto plazo y a tasas siderales para cubrir los gastos corrientes, como muestra la última emisión de Letras por 800 millones de pesos -autorizada por el gobierno nacional.

En estas condiciones, todas las cartas del gobierno provincial están jugadas a imponer un mayor ajuste, defaulteando los salarios. Los únicos que no cobran son los trabajadores chubutenses. El gobierno nacional de Alberto Fernández, a su vez, exige una profundización de esta confiscación, ya que el ministro Martín Guzmán reclamó el “ordenamiento de las cuentas públicas” como condición para nuevos salvatajes financieros a la provincia. Es la misma hoja de ruta que le ordena el FMI como requisito para llegar a un acuerdo para la reestructuración de la deuda.

La salida que planteamos desde el Partido Obrero es la investigación y no pago de la deuda pública provincial, y la nacionalización integral de los recursos naturales. En este punto señalamos el límite de planteos como el de la Mesa de Unidad Sindical (que reúne a los sindicatos estatales), que propone un proyecto de ley de “impuestos extraordinarios” para las operadoras, pesqueras, Aluar y los terratenientes; un reclamo válido pero condenado a perecer en los cajones de una Legislatura dominada por partidos patronales que en las propias elecciones (desde Carlos Linares del FPV a Gustavo Menna de Cambiemos) se candidateaban como garantes del pago a los especuladores, algo que siempre se lleva a cabo a costa del pueblo y no de los capitalistas. Solo la lucha de los trabajadores puede hacer retroceder al gobierno y al régimen que ajustan para rescatar a los bonistas. Un congreso provincial de delegados de base de todos los sindicatos sería una instancia fundamental para votar un plan de lucha y discutir una salida propia a la crisis.

Como se ve, la quiebra provincial no es el producto de una mala administración o del crecimiento desmedido de los gatos salariales del Estado, sino que es el agotamiento de años de saqueo y sometimiento al capital financiero. Por eso, alertamos que o se paga una deuda ilegítima y fraudulenta o cobran los estatales, los docentes y los jubilados. Arcioni se ha convertido en el enemigo declarado de los trabajadores chubutenses, debemos derrotarlo con la movilización popular y terminar con este régimen corrupto. Con estas banderas, el Partido Obrero en el Frente de Izquierda-Unidad se movilizará este 12 de febrero en Chubut y en todo el país para repudiar la llegada de la misión del FMI a la Argentina.

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