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13 de febrero de 2020 | #1581

Guzmán fue al Congreso a lucir el pacto con el macrismo

No es casualidad que el ministro de Economía, Martín Guzmán, haya comenzado su autointerpelación en el Congreso Nacional agradeciendo la colaboración de la mayoría de los bloques de la oposición en la aprobación de la ley de “Sostenibilidad de la Deuda Pública”. Finalmente, toda la movida no fue más que una puesta en escena, el mismo día en que desembarcó en el país la misión del FMI, para mostrar el pacto de todo el arco político patronal para garantizar el rescate de la deuda externa.

Muestra palpable de ello fue el compromiso de silencio adoptado por Juntos por el Cambio, bajo el pretexto de no complicar las negociaciones del gobierno con el Fondo y los bonistas. Cuatro años después, asistimos a un nuevo pacto buitre contra el pueblo.

Toda la exposición del Ministro giró en torno al intento de presentar la búsqueda de un arreglo con los especuladores como la como única salida a la ruinosa situación del país. Más aún, sostuvo que el gobierno no está aceptando “ningún tipo de condicionalidad” del capital financiero sobre el programa macroeconómico. Es una estafa, porque evitó dar precisiones acerca de ese programa a pesar de decir que está “muy definido” y fundamentar que cada medida adoptada está basada en él, para luego afirmar que “con el FMI sí hubo una discusión del plan económico integral” y que el criterio mismo de “sostenibilidad” de la deuda será acordado con el organismo. Frente a ello, la diputada del FIT, Romina Del Plá, retrucó en el recinto que los detalles que esconde al pueblo se los brindó a Georgieva personalmente, a pesar de reconocer que el Fondo Monetario es uno de los responsables del quebranto nacional, evidenciando un rumbo de sometimiento del país a los especuladores. 

Otra impostura sucesivamente reiterada por el Ministro consistió en asegurar que no estamos ante un plan de austeridad fiscal. Según se desprende de su intervención, el crecimiento de la economía nacional alcanzaría para revertir los padecimientos de la población y a la vez garantizar el pago de la deuda. Para ello ejemplificó cómo gracias a la ley de Emergencia el Tesoro puede pagar los intereses de las deuda en dólares utilizando las reservas del Banco Central; exactamente lo que cuestionaban al macrismo. Es una inversión de la realidad, porque destinar las exiguas reservas internacionales al pago de la deuda deja al país indemne frente a nuevas corridas, en caso de que la negociación no prospere como esperan los usureros. La premisa de que la deuda puede “dejar de ser un freno asfixiante” para el desarrollo nacional es una ilusión; la deuda externa es un mecanismo de sometimiento de las naciones al imperialismo y el capital financiero, y su rescate exige un plan de ajuste bendecido por el FMI. Por eso ocultan el “programa macroeconómico” al pueblo argentino.

Guzmán también intentó restar importancia al asunto del Bono Dual AF20, asegurando que era un título leonino que merecía un tratamiento particular separado del resto. La realidad es que la estrategia del gobierno de buscar un canje terminó en un fracaso rotundo, y que el reperfilamiento cuestiona más todavía la posibilidad de tomar deuda en pesos para cancelar los próximos vencimientos de la deuda local. Además del desplome de la cotización bursátil de los bonos y de la bolsa, sumó nueva presión sobre el tipo de cambio: la brecha entre el dólar mayorista oficial y el contado con liqui araña el 40%. Si ya la exposición carecía de información precisa, con esto cobró un carácter de encubrimiento.

La presencia en los palcos de la plana mayor de la burocracia de la CGT -desde Daer y Acuña hasta Moyano-y de la UIA y las cámaras empresarias, es otra demostración de que el tan pregonado pacto social tiene como fin el blindaje de la reestructuración ruinosa de la deuda, partiendo de maniatar a los trabajadores. Que la única medida antiinflacionaria mencionada por Guzmán sea el “acuerdo de precios y salarios”, cuando el incremento del IPC de enero superará el 3% (con tarifas congeladas) es toda una confesión: la desindexación solo vale para los ingresos de los trabajadores. Como enfatizó Del Plá, estamos ante una doble vara, porque Alberto Fernández presiona por eliminar las cláusulas gatillo de las paritarias al mismo tiempo que reconoce la totalidad de la inflación a los bancos que estafan a los hipotecados UVA.

Tras la exposición de Martín Guzmán, las únicas intervenciones que se opusieron a este acuerdo contra el pueblo fueron las de los diputados del Frente de Izquierda. Romina Del Plá fue terminante en desmentir que “todos tenemos responsabilidades compartidas” en esta situación, denunciando que este gobierno congeló la movilidad de los jubilados que son los que habían sido las víctimas del robo que se votó en el Congreso en diciembre de 2017. “Si fuera que van a respetar a los que menos tienen no se hubiera suspendido el aumento del 13% a las jubilaciones, sino que en lugar de pagarle a los especuladores con las reservas del Banco Central se utilizarían los recursos para otorgar el 82% móvil”.

Al finalizar, la diputada formuló una perspectiva que el ministro de Economía ni consideró en su presentación de distintos escenarios alternativos. “Qué tal si desconocemos esta deuda usuraria y utilizamos estos recursos para el desarrollo del país, para reabrir las fábricas, dar trabajo genuino y poner en pie la educación. Pagando una deuda impagable nos van a llevar a nuevas crisis y a más penurias para el pueblo trabajador”.

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