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14 de febrero de 2020

Vicentin: por la estatización sin pago y puesta bajo control obrero

La crisis por el default de Vicentin se profundiza sin que los gobiernos tomen ninguna medida en resguardo de los miles de puestos de trabajo vinculados a la agroexportadora, ni del patrimonio que continúa explotando el grupo impunemente.

La cuestión pegó un salto, porque la empresa llamó a concurso de acreedores luego de que fracasara el acuerdo preventivo extrajudicial que había propuesto (pagar el 30% de la deuda ahora y el resto en 2027) que los acreedores calificaron de “irrisorio”. A consecuencia de esto, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) la inhabilitó para seguir operando y cada vez más se habla de que el financiamiento vendría de la venta total de la firma a la suiza Glencore -socia de Vicentin SAIC en Renova (posee plantas de biodiesel y glicerina en San Lorenzo y molienda de soja en Timbúes)-, un negocio disputado por los chinos de Cofco y capitalistas egipcios (Cronista, 12/19). Ya en diciembre Glencore se hizo con la mayoría accionaria de la planta Renova de San Lorenzo, para financiar deudas comerciales.
 “La trama que provocó el mayor default privado desde 2001”

Con este título Clarín describe la magnitud del desfalco de Vicentin. Si bien el default inicial se dio en torno al impago de U$S 350 millones con los distintos segmentos de proveedores de granos, la deuda total corporativa rondaría los 1.300 millones de dólares.

El apalancamiento mediante la toma de deudas le permitió a Vicentin expandirse tremendamente: “posee, junto con Glencore, Renova, la fábrica de aceite más moderna y eficiente del mundo, el frigorífico Friar, Algodón Avellaneda, Arsa, que maneja los yogures y postres que le compró a Sancor, además de oleagionosa San Lorenzo. Es dueña del Puerto Público de Rosario (…) bodegas (…) Y hasta tiene Renopack, una planta de envases para los aceites que elaboran desde Molinos (…) a Marolio”. La diversificación llegó a la industria del cine, con una productora que realizó la película “El padre Jorge” (12/02). Contabiliza además sociedades en Paraguay, Brasil y España.

La facturación anual de este verdadero pulpo se calcula en 4 mil millones de dólares, en tanto que el holding se divide en dos sociedades distintas, Vicentin Family Group y Vicentin SAIC. El proceso de reestructuración de deudas solo afecta al segundo, “permitiendo ordenar y separar negocios” (PuntoBiz, 5/12/19), es decir, continuar haciendo pingües negocios mientras las acreencias siguen en la picota, al igual que miles y miles de puestos de trabajo.

Junto con la toma de deuda bancaria, Vicentin amasó su fortuna especulando con la compra venta de granos. Por un lado, bajo el mecanismo “precios a fijar”, por el cual “el productor por intermedio del corredor de granos entrega la mercadería y resuelve toda la operación pero sin cerrar el precio. La empresa recibe el grano, lo procesa, lo exporta, incluso lo cobra y recién luego lo paga al productor” (Letra P, 6/12/19). Es precisamente este último eslabón el que estalla sistemáticamente, las empresas “trabajan” el dinero financieramente antes de pagar, el problema llega cuando hay que fijar el precio y pagar en un país con megadevaluaciones y serios problemas financieros. Antes que Vicentin, habían defaulteado varias corredoras de granos importantes, como BLD. Por la cesación de pagos del pulpo, unos 2 mil productores directos están sin cobrar.

El otro negociado de Vicentin consistía en blanquear soja, es decir, compraba porotos “en negro” o no declarados ante el fisco a menor valor. Según denuncian especialistas, una de sus principales proveedoras era Las Pircas SA, sobre cuyas autoridades radica un pedido de detención por evasión fiscal multimillonaria. El tema fue resuelto por la empresa evadiendo a su vez a la justicia: movieron su sede comercial de la provincia de Santa Fe a Chaco, donde tienen amañado al fiscal (PuntoBiz, 12/2014).

La Bolsa de Comercio es cómplice y socia

Estas maniobras económicas cuasi delictivas cobran toda su dimensión de clase si consideramos que el principal titular de Vicentín, Alberto Padoan, fue presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) entre 2015 y 2019. Ese año fue desplazado del cargo cuando lo procesaran por participar en el esquema de corrupción del “Cuaderno de las coimas” y llamado a indagatoria por lavado de activos. Entre los negociados están la construcción de mega torres en Puerto Norte y el incumplimiento de las obras que debía realizar como contraparte de la explotación de la Terminal Puerto Rosario que le concedió el gobierno del Frente Progresista en 2010.

La responsabilidad de la Bolsa con este desfalco está en el centro de la escena. Vienen de sacar un comunicado donde blanden que “no es su responsabilidad revisar el estado patrimonial de las empresas”. Sin embargo, su propia normativa interna establece como funciones “garantizar el cumplimiento de contratos” y la “transparencia a la hora de fijar precios”, mientras que en la práctica una de sus principales cabezas políticas y económicas comercializaba soja en negro, vendía granos sin fijar el precio y defaulteó a miles de proveedores.

Padoan, Macri y Fernández

Junto al desfalco del Banco Nación se habló mucho de las relaciones privilegiados de Padoan con Macri, pero lo cierto es que los lazos con la familia propietaria de Vicentin alcanzan a todos los gobiernos y se arraiga en el aparato del Estado.

 Vale la pena notar que pese a las denuncias, Padoan siguió ocupando una vocalía en la estructura interna de la BCR y fue la cabeza diplomática de las reuniones que mantuvo el organismo durante las elecciones presidenciales con todos los candidatos, incluida la visita a la Bolsa de Alberto Fernández, en una reunión organizada por el recientemente electo gobernador Omar Perotti para tender puentes con los sojeras. Allí, prometió terminar gradualmente con las retenciones, a las que calificó “un castigo al sector primario”.

Este poderío lo acaban de denunciar quienes hasta ayer fueron socios en los negociados de la sojera. Los representantes legales de los acreedores vienen de presentar un escrito judicial dirigido a la Corte Suprema de Santa Fe donde cuestionan que “la posibilidad de tramitar el concurso de acreedores en un juzgado de una localidad en la cual las familias propietarias de Vicentin tienen vínculos sólidos forjados hace décadas con la población local, no resulta lo más adecuado” en referencia a la ciudad de Reconquista, donde Vicentin radicó el trámite judicial.

Como patrones de estancia, la estirpe Vicentin controla el norte de la provincia desde hace 90 años. Pesa en su contra una denuncia por organizar en 1976 escuadrones de la muerte para secuestrar y desaparecer a activistas sindicales aceiteros en la planta de Avellaneda, la primera del holding. Efren Venturini, detenido desaparecido dentro de la planta y uno de los principales denunciantes, caracterizó que “Vicentin estaba preparando esta estafa” (Página12, 01/2020).

Estatizar Vicentin. Recuperar el complejo agroexportador en beneficio de lxs trabajadores

Mientras que los acreedores capitalistas preparan demandas judiciales que podrían derivar en embargos y la inmovilidad financiera de Vicentin (Corredora Pampeana) la CGT de San Lorenzo y el sindicato aceitero que responde a la burocracia de Pablo Reguera (SOEA) siguen sin mover un dedo.

En su lugar, convocaron a intendentes, senadores y funcionarios a una reunión cuya naturaleza encubridora caracterizó el senador del departamento de San Lorenzo, Armando Traferri (PJ): “En otras oportunidades las primeras medidas eran los cortes de ruta, la toma de la empresa o la quema de cubiertas. En esta ocasión hay que felicitar a los dirigentes sindicales y a la CGT, que fueron al diálogo. Si no, estaríamos dándole una señal preocupante a aquellos que quieran comprar (…) Creo que los directivos de Vicentin intentaron salvar la quiebra”.

La línea de entrega de la dirigencia peronista es completa y apunta a salvaguardar a la claque capitalista de Vicentin sin tocarle un pelo luego de un monumental desfalco que es una verdadera bomba por todas las ramificaciones que encierra. El cierre de la planta ubicada en el Cordón es un nuevo golpe a la clase obrera, donde empresas como Buyatti ya cerraron sus puertas. A pesar del soslayo de la Federación Aceitera, la planta de Avellaneda está claramente en riesgo.

Luego de un breve coqueteo con el planteo de estatizar la empresa, el kirchnerismo y Alberto Fernández han descartado la medida. Una señal de apoyo a toda esta operatoria espuria de los pulpos sojeros y una garantía al dominio que tienen sobre toda la cadena de valor del negocio agroexportador, que tiene en Santa Fe su plataforma privilegiada. A pesar de la gravedad de la crisis, el gobernador Omar Perotti no ha tomado ni una medida al respecto.

Desde el Partido Obrero planteamos la necesidad de que los obreros aceiteros y el conjunto de la clase obrera del cordón tomen en sus manos la lucha por defender los puestos de trabajo, rompiendo el corset de la burocracia sindical aliada de los sojeros. Exigiendo la apertura de los libros a una comisión obrera electa, para desentrañar los negociados, y votar un pliego de defensa de las conquistas salariales y convencionales y un plan de lucha.

Hay que recuperar el complejo agroexportador, hoy en manos de empresas parasitarias que defraudan y depredan los recursos humanos y naturales, y ponerlo al servicio de las mayorías que trabajan y viven en Santa Fe. Planteamos la estatización bajo gestión obrera y un programa de recuperación industrial en base al no pago de la deuda y la nacionalización de los puertos y el comercio exterior.

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