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21 de febrero de 2020

“Efecto Solano”, Twitter y los liberales

A propósito de una nota de Revista Noticias.

Este viernes 21 Revista Noticias publicó una nota sobre el “furor” que sería entre los “liberales” las opiniones lanzadas en la cuenta de Twitter de Gabriel Solano, legislador y último candidato a Jefe de Gobierno del Frente de Izquierda Unidad.

La nota destaca el conocimiento público que ha ganado Gabriel Solano tras el debate de candidatos a Jefe de Gobierno y el alcance entre jóvenes y trabajadores que en el último tiempo tienen sus comentarios en las redes sociales, especialmente Twitter.

Especialmente, resalta la enorme difusión y apoyo que alcanzó la intervención de Solano en la Legislatura porteña en oportunidad de la masiva lucha de los residentes y concurrentes de la Ciudad de Buenos Aires contra la llamada ley de precariedad laboral entre los miles de trabajadores de la salud que se encontraban luchando y que fue saludada por algunos dirigentes políticos autodenominados “liberales”. Tras ese video, cotidianamente muchos de sus tuits con críticas a los gobiernos nacional y de la Ciudad se viralizan con miles de retuits.

En la nota, el periodista cita una breve explicación que hace Solano: “Es que el socialismo es antiestatista”. Sucede que ningún representante político de los “libertarios” hace ninguna denuncia antiestatista o enfrenta las corruptelas y negociados del Estado. Lo que pone de relieve que los “liberales” likeen las denuncias de Solano es que todos los que venían a “cambiar” la política gobernaron y gobiernan en alianza y con los mismos métodos que el PJ, la burocracia sindical y las mafias de todo tipo.

En un recorte de la exposición de Solano citada, el dirigente del FIT contrapone las abultadas dietas que cobran los legisladores a la miseria que proponen pagar a los profesionales de la salud. Los “liberales” saludaron la denuncia de los beneficios materiales que reciben los “representantes” de los partidos capitalistas que viven de los recursos del Estado. Pero el “apoyo” no pasa de la superficialidad del like que permite la ironía de adherir a las declaraciones de quien está en la vereda de enfrente. Finalmente, es la privatización de la salud que defienden los “liberales” la que está detrás de la precarización laboral de los residentes y concurrentes que denuncia Solano.

Que la defensa de las libertades democráticas, individuales, las denuncias sobre las corruptelas y negociados del Estado quedan en manos no de los “liberales” sino de los socialistas no es ninguna novedad. La clase capitalista es incapaz de garantizar siquiera el funcionamiento de las instituciones “democráticas” del régimen social. Los “liberales” son antiestatistas y libertarios hasta que necesitan del Estado para rescatar a los capitalistas de la quiebra, absorber deudas y derrotar a la clase obrera. Los personeros del liberalismo argentino, como los Alsogaray, Pinedo y cia. integraron la peores dictaduras militares y gobernaron con los fraudes patrióticos. El programa que presentan los Milei y Espert solo puede ser aplicado con un gobierno de los Videla o los Pinochet. La burguesía, consciente de ello, prefiere a los populistas del peronismo, porque aunque su ideología sea más confusa, le asegura en los hechos la gobernabilidad necesaria para valorizar el capital explotando a la clase obrera. Los liberales, así, quedan reducidos a cumplir la función de grupos de presión del pejotismo.  

La contraposición entre Estado y sociedad civil, que sería la premisa de los liberales, fue superada por Marx hace más de 160 años, cuando explicó que el Estado es la expresión de que esa sociedad civil está dividida en clases irreconciliables, y su función histórica es actuar como órgano de opresión de las clases explotadas. La desaparición del Estado es un programa exclusivo de los socialistas, porque es la única corriente política que lucha por la desaparición de la opresión y y superar la división clasista de la sociedad.

La definición de Solano de que el socialismo es antiestatista resulta llamativa y hasta provocadora ante el hecho de que una porción mayoritaria de la izquierda, incluida la trotskista, ha confundido al socialismo con el estatismo burgués. Para esta izquierda el gobierno de los trabajadores no equivale a la gestión obrera de la economía y la sociedad, sino una suma de estatizaciones realizadas bajo el marco del capitalismo. Esta izquierda ignora que el Estado está privatizado, en tanto está controlado por distintos medios (la bolsa, el crédito, el monopolio de las fuerzas productivas, la corrupción, etc.) por los monopolios capitalistas.

No son los “troskos” los que hicieron liberales, sino los liberales los que se han hecho estatistas burgueses. “Los troskos luchamos por la disolución del Estado y la realización de la libertad” –un gran tuit.

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