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22 de febrero de 2020

Alberto Fernández promueve al patotero de docentes Jorge “Loma” Ávila para unificar al PJ de Chubut

Entre una crisis terminal del peronismo local y su unidad para avanzar con el ajuste en Chubut.

Días atrás se conoció que el presidente Alberto Fernández nuevamente llenó de elogios a quien fuera el promotor del violento desalojo del corte de ruta que llevaban adelante las y los docentes, que incluyó la zona liberada bajo dirección de Massoni y que luego desencadenó un paro nacional.

En un cuadro de crisis brutal en la provincia, que se profundiza a medida que se acercan los vencimientos impagables de deuda, y con los docentes provinciales habiendo votado 72 hs de no inicio, estatales, judiciales y trabajadores de la salud de paro, entre otros, esta reunión es toda una definición de la orientación política del gobierno nacional para la provincia.

Los medios recogen dos ejes que tuvo la reunión. Por un lado, la agenda de las petroleras, con la intención del gobierno nacional de extender los acuerdos precarizadores y leoninos de Vaca Muerta al conjunto de explotación petrolera incluyendo los yacimientos chubutenses. En este sentido, Ávila es una pieza clave para el avance de los pulpos sobre los convenios colectivos de los trabajadores, en tanto tiene larga experiencia en la entrega de los trabajadores del petróleo.

Del otro, la reunión tuvo como objeto avanzar en la reunificación de un PJ brutalmente golpeado por la crisis provincial, escándalos de corrupción y carpetazos diversos, que ahora tiene un nuevo capítulo con las denuncias cruzadas de espionaje y “camas”. El gobierno nacional comprende que para avanzar en los lineamientos de un pacto social en favor del pago de la deuda y los compromisos con el FMI debe regimentar a la clase obrera detrás de este programa, y esto es incompatible con una provincia que está en conflicto permanente producto de una brutal descarga de la crisis sobre espaldas de las y los trabajadores.

En este sentido, desde el PJ nacional hacen los mayores esfuerzos para conglomerar un partido destruido por las fuerzas centrífugas de una provincia implosionada. En noviembre del año pasado, Gioja, como presidente del PJ, se reunió con Mutio (presidente del PJ de Chubut) y Linares, luego de haberse reunido con el mismo Ávila, Sastre, Maderna, entre otros. El eje de estas reuniones fueron la reunificación del PJ, que tiene paralizadas sus elecciones internas provinciales por la propia crisis. La semana pasada Gioja se reunió con el dirigente provincial del PJ y diputado del Parlasur Alfredo Béliz, con la misma línea y por la necesidad de que en el parlamento provincial se lleven adelante el nuevo plan de ajuste de Arcioni, que sufrió un impasse por la decisión de los trabajadores legislativos y por la crisis interna del gobierno.

En los últimos días, Alberto Fernández se reunió con Arcioni para negociar fondos que Nación giró para el pago a docentes, en la línea de ofrecer un salvoconducto transitorio que le permita al gobernador negociar con la celeste de ATECH que tiene el mandato de la CTERA de la paz social, pero una enorme presión desde las bases docentes que le arrancaron el no inicio por 72 hs. desde las asambleas escolares. Al mismo tiempo, Arcioni mostró su hoja de ruta al presidente, que tiene por delante el plan de reestructuración del Estado con despidos y congelamiento salarial, a la vez que se dispone a renegociar de forma más usurera la deuda provincial, al estilo Kicillof. En el mismo sentido también fue citado el otrora opositor Linares por la vicepresidenta Cristina Fernández. Las expectativas que las mayorías populares tienen en relación al reciente electo presidente están siendo utilizadas para recomponer el régimen de los Arcioni, los Ávila y los Sastre

Las grandes rebeliones populares se han llevado puesto ministros y han profundizado la crisis del régimen provincial, que se acentúa por arriba y por abajo, independientemente de los esfuerzos del gobierno nacional y de la burguesía local, que por ahora no le suelta la mano a Arcioni y compañía. La burocracia sindical ha jugado un rol fundamental aislando las luchas y llevándolas al desgaste. Pero en la medida que las finanzas provinciales están quebradas por una deuda impagable y por los beneficios a los capitalistas que explotan la provincia, la tendencia que prevalece es hacia la desintegración del régimen.

Las y los trabajadores de Chubut tenemos que recuperar la independencia política de nuestros sindicatos, para ponerlos al servicio de unificar a la clase obrera chubutense y poner en pie un programa de reivindicaciones y un plan de lucha para darle un golpe definitivo al gobierno de Arcioni y todo el régimen corrupto. Es necesaria una reorganización social a partir de la investigación y no pago de la ilegítima y fraudulenta deuda provincial, la estatización bajo control obrero de los recursos naturales para poner en pie el desarrollo de Chubut, que en manos de los Arcioni la está llevando a la catástrofe social, económica y ambiental. Pongamos en pie un congreso de delegados de base de todos los sindicatos, que incluya asambleas populares, movimientos sociales, ambientales y de la mujer para ir por el conjunto de nuestras reivindicaciones.

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