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27 de febrero de 2020 | #1582

Nos llevan al fondo

Tapa de la edición impresa de Prensa Obrera #1582.

El gobierno de Alberto Fernández termina aceleradamente con uno de los mitos del kirchnerismo: el relato anti FMI.

El ministro Martín Guzmán adelantó que habilitarán el famoso Artículo IV, que significa el permanente monitoreo de la economía por parte de las “misiones” del odiado organismo, cuyas recetas han desatado rebeliones en Nicaragua y Ecuador, solo por mencionar algunas de las víctimas latinoamericanas.

Es que el FMI es el garante internacional de los fondos de inversión y de los Estados imperialistas, empezando por el mismísimo Donald Trump.

El porrazo de Kicillof, que terminó pagando al contado con la plata de los docentes a los especuladores y el “desierto” en la renovación del Bono Dual, empujaron definitivamente a los presuntos hábiles negociadores a las garras del Fondo.

Por eso Argentina sufre el alineamiento interno y externo a las exigencias de las potencias.

En las reuniones públicas pero de contenido secreto, el país es humillado por quienes lucraron con tasas siderales y fugando capitales.

La exigencia es definir con más precisión la ruta del ajuste fiscal.

Se trata de un ajuste que ya está en marcha atacando la movilidad jubilatoria, parando en seco la obra pública, ejecutando el presupuesto 2019 cuando la inflación ha sido de un 54%, con el peor enero productivo en diez años, anulando las cláusulas gatillo y desquiciando las paritarias mediante sumas fijas.

De ello dan cuenta los 4.500 trabajadores de Garbarino al borde del despido.

Pero nada alcanza y la Bolsa se hunde, mientras los bonos quedan a tiro de buitres, porque, como en todos los ajustes, cae la recaudación mientras crecen las necesidades y la miseria popular.

El abismo del default se rehace atrás de cada paso que da el gobierno. Las provincias acumulan explosividad social como lo demuestra la quebrada Chubut.

La paritaria docente queda en el ojo de la tormenta, porque la burocracia sindical kirchnerista negocia lo innegociable, a igual título que Cavalieri y los gordos que sostuvieron a Macri y firman montos fijos miserables.

En este contexto es que el presidente pretende “dar vuelta la página” de los genocidas, la reserva represiva del Estado.

Empeñémonos con todo en el paro de mujeres el 8 y 9 de marzo por el aborto legal integral. En una gran movilización independiente el 24 de marzo y en impulsar la más amplia deliberación en el movimiento obrero para poner en pie a los trabajadores en defensa de las jubilaciones, los puestos de trabajo y los salarios.

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