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27 de febrero de 2020 | #1582

Fuerzas Armadas: Alberto Fernández y una retractación que no es tal

Por Rayu Alaniz Apel
Fuerzas Armadas: Alberto Fernández y una retractación que no es tal

La pretensión de Alberto de “dar vuelta la página” convoca al olvido y el perdón a los genocidas

Sacudido por el repudio de los organismos de derechos humanos independientes del Estado y los gobiernos de turno, de partidos políticos y sindicatos como AGD-UBA y Ademys, y de la propia Nora Cortiñas, el presidente Alberto Fernández quiso recular respecto a sus manifestaciones negacionistas y de reconciliación con las Fuerzas Armadas.

La pretensión de Alberto Ferández de “dar vuelta la página” convoca al olvido y el perdón a los genocidas, no solo de las Fuerzas Armadas sino también de la Iglesia y las patronales. El carácter de su disculpa, como veremos más adelante, confirma que se trata de un planteo político muy meditado, de una posición reaccionaria y de reconciliación, propia de un Estado que mantiene su vocación de oprimir a los y las trabajadoras y que adelanta la posibilidad de una rehabilitación de las Fuerzas Armadas para la seguridad interna, como grupo de choque ante las posibles manifestaciones populares, en un proceso de ajuste contra la clase trabajadora cumpliendo a rajatabla las órdenes del FMI. 

Alberto dice que no quedaron en las Fuerzas Armadas integrantes de la maquinaria genocida, pero omite decir que, desde la recuperación de la democracia hasta la actualidad, ningún gobierno abrió los archivos de la dictadura, por tanto desconocemos si lo que dice es realmente así o no. No olvidemos que muchos de aquellos que torturaron, violaron y asesinaron eran muy jóvenes al momento del golpe del 1976 y que, por el contrario, en la mayoría de los juicios de lesa humanidad que se llevan adelante se juzga mayoritariamente a los rangos más altos de las milicias. 

Alberto y las inconductas

En el acto de Campo de Mayo, donde funcionó uno de los más grandes centros clandestinos de detención, el Presidente no cometió un error sino que elaboró un concepto que da cuenta de una política de Estado. Dar vuelta la página de la historia significa poner un punto final. Y lo sostuvo en los tuits, donde volvió a hablar de “(…) las inconductas de muchísimos oficiales que en el pasado fueron parte de ese perverso accionar. Estas inconductas fueron delitos atroces que determinaron horribles e imperdonables padecimientos a miles de personas…”.

Incluso en la justicia burguesa, desde la Causa 13, allá por el año 1987, se reconoció la existencia de un plan sistemático de exterminio; hoy Fernández pretende reescribir la historia, recordando el planteo del gobierno radical de que hubieron "excesos" y no un plan orquestado que nos costó la muerte de militantes, la sustracción de niños, la tortura, la violación, el robo y 30.000 compañeros detenidos desaparecidos que aún hoy, 44 años después, no sabemos dónde están. ¿Inconductas? Fernández habla de los crímenes del genocidio como quien habla de una amonestación a un alumno secundario.

Los dichos reaccionarios del presidente son un retroceso en la lucha inclaudicable de cientos de miles que año a año se manifiestan contra el olvido y el perdón. 

Más que nunca recobra vigencia corear que “no hubo errores, no hubo excesos, son todos genocidas los milicos del proceso”.

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