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4 de marzo de 2020

Telefónica, de la desinversión al desguace y venta

Los trabajadores debemos intervenir
Por Pablo Eibuszyc Delegado Foetra

José María Álvarez-Pallete, el presidente español de Telefónica-Movistar, anunció a fines del año pasado una reestructuración empresarial (“Spin-off”) que consiste en “escindir” las filiales de Telefónica en Latinoamérica de su casa matriz en España. Es decir que la empresa se retira de América Latina. El Comité Ejecutivo de la misma informa que la “nueva Telefónica” no va a invertir un solo peso más en las filiales de México, Colombia, Venezuela, Ecuador, Uruguay, Chile, Perú y Argentina. Solo concentrará la inversión de capitales en las filiales de España, Alemania, Inglaterra y Brasil.

Mientras tanto, buscará “socios locales, alianzas para compartir redes, la salida a la Bolsa o directamente la venta de todas las filiales latinoamericanas juntas o cada una por separado” (El País, 27/11/19). Intentan una venta desesperada porque la multinacional española arrastra una caída de las acciones y una deuda monumental de 57.000 millones de dólares, tan impagable como la deuda externa argentina. Recordemos que las filiales de Telefónica en Centroamérica ya fueron vendidas en El Salvador y Guatemala a América Móvil (que en Argentina es Claro, del mexicano Carlos Slim) y en Panamá, Nicaragua y Costa Rica al grupo Millicom por 1.650 millones de dólares.

30 años de desinversión y fuga de capitales

Álvarez-Pallette reconoció que durante 30 años Latinoamérica fue “el motor de crecimiento de la compañía”. En los ’90, con la adquisición de las empresas estatales-nacionales monopólicas (como Entel de Argentina y sus pares en Perú y Chile) se habilitaron enormes negociados desde el inicio mismo cuando fueron “adquiridas” a precio vil y –en el caso argentino- en gran medida a cambio de títulos ultra devaluados de la deuda externa. Todos los gobiernos que siguieron al menemismo mantuvieron las privatizaciones que significaron una fuga de capitales y transferencia de enormes recursos económicos al exterior.

Telefónica llegó a controlar a Telecom Argentina, comprando el paquete accionario de Telecom Italia. Hacia el final del gobierno de Cristina Kirchner vendió esas acciones a Fintech, socia de Cablevisión, que se consolidó ya con el gobierno de Macri cuando éste autorizó la “fusión” (absorción) de Telecom por Cablevisión Holding S.A. (del grupo Clarín).

Telefónica no reinvirtió sus fabulosas ganancias en nuevas rutas o redes de nueva generación, tendidos de fibra óptica (y ni hablar del 5G) para “competir” con Telecom, Claro y otras empresas. Apenas mantuvo o trató de mejorar la obsoleta red de cobre heredada de Entel, aumentando el ancho de banda hasta llegar al máximo posible. Se trató de una clara política de corto plazo (que hoy es utilizada para pagar la deuda de la “casa matriz” en España), fugando las ganancias, cuando las telecomunicaciones necesitan reinvertir constantemente para acompañar la tendencia al aumento del tráfico de datos que exige un mayor ancho de banda. Los planes de inversión en fibra óptica para mantener la oferta y la calidad de los servicios fueron tardíos y erráticos, y hoy se encuentran todos frenados por la ausencia de presupuesto. Se condena así a millones de usuarios a pagar tarifas altas por un servicio de mala calidad y, como consecuencia, miles de abonados y usuarios se están dando de baja diariamente.

Esta política está generando una verdadera sangría que repercute en la merma y calidad de los puestos de trabajo, el cierre de oficinas comerciales y centrales. Todo esto va acompañado con un ataque a los trabajadores, en primer lugar con un plan de retiros voluntarios, “prejubilaciones” y una presión salarial para aumentar la jornada laboral y precarizar las condiciones de trabajo.

Por la nacionalización bajo control obrero

Frente a este panorama que tiende a agravarse -dejando sin conectividad amplias zonas, barrios y regiones del país, generando deterioro y atraso tecnológico- renueva su valor el planteo histórico de la nacionalización sin pago y bajo control obrero de las empresas privatizadas, para dar paso a un desarrollo nacional de las telecomunicaciones sobre nuevas bases sociales.

Las direcciones de todos los sindicatos y federaciones de la actividad como Foetra, Fattel, Foeesitra, Upjet, Cepetel, Fopstta deben romper el silencio actual y promover la intervención de los trabajadores para enfrentar esta situación antes de que avance aún más el vaciamiento, desguace y/o el remate de la empresa. Ya conocemos hasta dónde puede llegar la patronal, tras la experiencia de la “fusión” Telecom-Cablevisión: reforma laboral, miles de despidos encubiertos y retiros “voluntarios”, desinversión y aumento de la precarización laboral.

Para enfrentar esta grave situación, desde la Naranja Telefónica proponemos la intervención activa de los trabajadores, discutiendo un programa de defensa de los trabajadores y usuarios, convocando una amplia deliberación en todo el gremio y proponiendo la realización de una asamblea general de los sindicatos y trabajadores/as de Telefónica-Movistar.

Frenemos el vaciamiento de Telefónica y el saqueo de los recursos económicos del país. Apertura y control de los libros de la empresa para evitar la sangría de la fuga de capitales y ganancias al exterior. Renacionalización, para que los ingresos vayan a un plan de inversiones, mantenimiento y expansión del servicio, las rutas y redes de fibra óptica en todo el país. Por el pago de los Bonos de Participación a las ganancias, compromiso contraído por la empresa al momento de la privatización (fallo “Gentini” favorable a los trabajadores en la Corte Suprema). No a los aprietes y cambios compulsivos para forzar los “retiros voluntarios”. Defensa de todos los puestos y condiciones de trabajo. Pase a convenio y planta permanente de los “fuera de convenio” y tercerizados. Convenio único de la actividad (fijo-móvil) con las conquistas y la jornada laboral de 7 horas para todos los telefónicos. Por la intervención activa, organizada y de lucha para que esta crisis no la paguemos los trabajadores.

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