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22 de marzo de 2020

Mendoza: las escuelas en tiempos de covid-19

Precariedad e improvisación. 
Por Nadya Ortiz Gazzo Tribuna Docente Mendoza

Desde que se anunció la llegada del coronavirus al país y la necesidad de reforzar la limpieza y desinfección de las escuelas, se vio la precariedad de estas por el desfinanciamiento constante de los gobiernos de turno. Cuando salió el protocolo de higiene, aún con clases, el personal empezó a preguntarse cómo hacer frente a la compra de insumos necesarios cuando el fondo fijo que reciben las escuelas no alcanza para cubrir la limpieza de una semana escolar. Frente a estos reclamos, el gobierno anunció que mandaría un fondo extraordinario de 600 pesos a cada escuela, una burla total. Monto que al día de hoy no está depositado.

Una vez anunciada a suspensión total de clases, la incertidumbre fue el denominador común en los trabajadores de la educación. Alberto Fernández dijo que los docentes debían seguir asistiendo a las escuelas. José Thomas, un técnico electrónico que está a cargo de la Dirección General de Escuelas en la provincia, dijo que los trabajadores debían seguir cumpliendo el horario de trabajo y que cada director/a de escuela debía conducir su barco, para garantizar que la menor cantidad de gente se movilice: la evidencia de medidas totalmente improvisadas.

Los primeros tres días fueron de caos total, hasta que cada equipo directivo, con los docentes y celadores, pudo unificar criterios, seguir su necesidad para llegar al cierre total o las guardias mínimas para entregar meriendas y almuerzo, quienes brindan ese beneficio a los niños. 

Para seguir demostrando su desconocimiento, José Thomas, cuya única experiencia es ser el profesor de computación del instituto privado de su familia, emitió un memo donde indica que cada docente debe aplicar la asistencia o inasistencia diaria de sus alumnos, dependiendo de si el alumno envía por WhatsApp la tarea del día hecha. 

El mundo virtual de Thomas desconoce que no todos los docentes tienen las herramientas en sus casas para enviar de forma virtual las actividades, y que a pesar de que se la ingeniaron para hacerlo, la realidad de las comunidades escolares es dispar. Son miles las madres o padres que no tienen acceso a la tecnología, que tienen dificultades para poder acceder a los materiales, para descargarlos, imprimirlos, y hasta comprenderlos para poder asistir a sus hijos/as.

No hay ningún tipo de presupuesto extra para afrontar esta modalidad de educación a distancia, el dinero que anunciaron para imprimir cuadernillos nunca llegó a las escuelas. Solo la buena voluntad de las y los trabajadores garantiza que lleguen los materiales, planificando y atendiendo a los padres durante muchas más horas de las que se cumplen en el aula, llegando a pagar de sus bolsillos las fotocopias y hasta llevarlas a domicilio. Pero a pesar de la enorme voluntad de las escuelas, la total falta de planificación y de medidas reales y concretas de parte de la DGE hace que miles de alumnos queden fuera del sistema en estas condiciones. 

Suárez y Thomas deben tomar medidas básicas urgentes. Exigimos: triplicar el fondo fijo de las escuelas, un envió extraordinario de elementos de higiene y desinfección, aumento en la planta de celadores de las escuelas, envió de cuadernillos escolares para todas las familias que no pueden acceder de forma virtual, que no se computen inasistencias, que se garanticen bolsones de alimentos bajo criterios nutricionales, en calidad y cantidad, para todos los alumnos que reciben merienda y almuerzo en las escuelas. Se debe suspender el pago de la deuda nacional y provincial, y destinar todos los fondos necesarios para afrontar la profundización de la crisis que produjo la llegada del Covid-19.

 


 

 

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