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3 de mayo de 2007 | #990

Pitrola en Santa Cruz

Un candidato a presidente va a apoyar la rebelión popular

Mi campaña como candidato a Presidente por el PO arrancó en Río Negro y Neuquén. Fue en un momento decisivo de la huelga neuquina, con un gobierno Sobisch en coma, pero con una huelga que presentaba sus primeros signos de agotamiento.

Mediante un acto importante, plantamos al PO como fuerza política actuante para que se vaya Sobisch. Estuvimos en todos los medios, en el sitio a la Gobernación y acompañando el lanzamiento de Patricia Jure y Marcos Munguía (dirigentes de la huelga y de Zanón). Sobisch sigue en pie sostenido por el gobierno nacional, todo el arco político provincial y la burocracia sindical.

En pocos días, estuve presente en otro escenario de la rebelión popular, Santa Cruz. Si 30.000 manifestantes inauguraron el sitio a la Gobernación de Sobisch, no fueron menos de diez mil los que iniciaron la gran carpa contra Sancho y Kirchner frente a la Gobernación en Río Gallegos. En ambos casos, más del 10% de la población, porcentajes que se repitieron en Puerto Deseado y en 28 de Noviembre y el Turbio. Se trata, en Neuquén como en Santa Cruz, de huelgas políticas de masas con todos sus componentes de piquetes, cortes de ruta, ocupación de edificios públicos, sitios a la Legislatura y los Concejos Deliberantes, pulseadas contra la Gendarmería conv+ertida en Santa Cruz en fuerza de ocupación.

La huelga santacruceña dio nacimiento a una Mesa de Unidad Sindical bajo el vigilante control de las asambleas de base. Ocurrieron dos hechos relevantes: la gran huelga docente, estatal y de la salud, se extendió a los municipales y al gremio judicial, que ya cerrado su pliego salarial acompaña “solidariamente” la lucha, en una elevada actitud de clase y de choque político contra el gobierno.

Los municipales de Gallegos fueron arrastrados a la huelga a pesar de su dirección radical. La Intendencia, también radical, coquetea con los docentes, pero les dio a sus trabajadores el mismo 15% en negro que el gobierno provincial.

De un modo general, la Mesa no tiene posición política; no impulsa la reivindicación de “Que se vayan todos”.

El secretario de Apel, del personal legislativo, plantea, por su lado, la “paz social” y el “castigo en octubre”.

Sobre estos dos ejes trabajan la Iglesia y los radicales. La Convención Radical, reunida días atrás, lanzó formalmente la propuesta de un Frente Cívico a Arnold, kirchnerista disidente, y hasta al Partido Obrero. Seguramente, también a dirigentes sindicales y organizaciones sociales.

Frente a esto planteamos la inmediata convocatoria de una Asamblea Constituyente para acabar con el régimen de la camarilla kirchnerista.

El planteo de la Constituyente causó impacto en el debate en los medios de comunicación de Gallegos, el Turbio y Caleta. El impacto obedece a que puso en claro que la huelga docente y estatal provocó una crisis excepcional del régimen político.

Estrenamos la candidatura presidencial en el mejor marco para un Partido Obrero y socialista: el de las masas en movimiento. En lo personal, fue una experiencia fascinante.

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