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29 de marzo de 2020

Avellaneda: Ferraresi incumple con el protocolo

La Municipalidad de Avellaneda expone a sus trabajadores

El intendente de Avellaneda y referente del Frente de Todos del sur del conurbano, Jorge Ferraresi, mantiene en funcionamiento tareas no contempladas como “actividades esenciales”, por el decreto de aislamiento social, en el Municipio de Avellaneda. Exponiendo al permanente riesgo de contagio a trabajadores bajo figuras precarias -salario a destajo, monotributistas, cooperativistas- y también a aquellos que se encuentran bajo convenio. 

Son numerosos los trabajadores municipales que denuncian que no todas sus tareas pueden ser catalogadas de suma necesidad, como por ejemplo el asfaltado de calles céntricas o pintura de frentes de escuelas, calles, veredas, semáforos y edificios públicos. Muchas de estas son encuadradas dentro de la excepción genérica de obra pública aunque carecen de esencialidad. Pese a estas advertencias, informan que desde el gobierno los obligan a trabajar, aun cuando muchos de ellos o sus familias integran el sector de mayor peligro sanitario. 

La defensa de la precarización laboral

A pesar de los constantes reclamos por el peligro que supone para cientos de familias trabajadoras el mantenimiento de estas tareas, la respuesta por parte del Municipio ha sido que “se trabaja igual, por orden del intendente”. Como si fuera poco este cuadro explosivo, las salitas sanitarias municipales se encuentran en un absoluto desabastecimiento de elementos básicos para la atención y prevención de la pandemia cuando ya son tres los casos confirmados y diez los que están en observación en Avellaneda.

Así fue como este miércoles los trabajadores del corralón municipal ubicado en Condarco y Agüero cesaron las tareas, para reunirse en asamblea y reclamar en su lugar de trabajo elementos básicos de prevención, como guantes y barbijos. Esto no resulta un hecho novedoso: el corralón municipal de Avellaneda es desde hace mucho tiempo ejemplo de carencias de todo tipo en materia de normas de seguridad e higiene. Las expresiones más extremas de esta situación se ubican entre 2007 y 2012, donde la desidia por parte del Municipio se cobró la vida de tres trabajadores. Los obreros del corralón municipal vienen denunciando estas cuestiones desde hace años, pero la enorme precarización laboral a la que son sometidos es utilizada como un factor de chantaje para disipar todos los intentos de organización. De hecho, y como no podía ser de otra manera, ante este reclamo de los municipales por condiciones de seguridad dado el desarrollo de la pandemia, se hicieron presentes en persona directores de distintas secretarías del Municipio para apretarlos y obligarlos a retornar a sus tareas. 

La burocracia, cómplice

Para mantener este régimen laboral pese a la pandemia, el Municipio cuenta con la plena complicidad de la burocracia sindical de los gremios municipales. El Sindicato de Trabajadores Municipales de Avellaneda (STMA), que posee la mayor cantidad de afiliados, impulsó la campaña “Quedate en casa. Nosotros no podemos”. Varios trabajadores municipales fueron fotografiados sosteniendo carteles con estas consignas, sin embargo, nada dice el STMA de la situación innecesariamente riesgosa a la que se somete a tantos otros. Esto resulta emblemático, porque el STMA protagonizó en los años previos una constante interna con Ferraresi y el Sindicato Unificado de Municipales de Avellaneda (SUMA), que nació de las entrañas del ferraresismo como una forma de quitarle afiliados incluso muchas veces a costa de amenazas de despido. Sin embargo, con la llegada de Alberto Fernández al gobierno, el secretario general del STMA y diputado del Frente de Todos Hernán Dóval parece mostrarse cada vez más cercano a Jorge Ferraresi.
 
Acompañando esta iniciativa se encuentran también las demás cúpulas sindicales que nuclean a los empleados del municipio (ATE, UPCN y Médicos Municipales). El conjunto de la burocracia sindical de los gremios municipales de Avellaneda permanece en una parálisis ante esta situación. Sólo se han limitado a anunciar en sus redes sociales la entrega de alcohol en gel, sin denunciar en lo más mínimo la bomba de tiempo que Ferraresi está perpetrando contra los trabajadores.

Un programa propio

Convocamos a todos los municipales a organizarnos por delegación y reclamar a Jorge Ferraresi las reivindicaciones más urgentes. Por comisiones de seguridad e higiene en cada lugar de trabajo bajo control de los propios trabajadores, que determinen qué tareas son verdaderamente esenciales y garanticen las condiciones para desarrollarlas. Cumplimiento del protocolo caso por caso, y tarea por tarea, reducción de la jornada laboral sin afectar el salario.

En caso de ser necesario, aislamiento sin afectar salario ni puesto laboral. Estricta prohibición de despidos y suspensiones. Pase a planta permanente de todo trabajador municipal. 
Solo tomando la cuestión en nuestras propias manos podemos superar la crisis sanitaria, social y económica.

 

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