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29 de marzo de 2020

“Hay gente boludeando en las calles”: el intendente marplatense, tras la represión a familiares de Claudia Repetto

Montenegro provoca y encubre el vaciamiento sanitario, la desatención de las familias pobres y las manipulaciones empresariales.
“Hay gente boludeando en las calles”: el intendente marplatense, tras la represión a familiares de Claudia Repetto

El hermano de Claudia Repetto, en la represión a la movilización. Foto: Diego Izquierdo.

Este domingo 29 Guillermo Montenegro, el intendente del partido de General Pueyrredón (donde se halla Mar del Plata), salió a declarar ante los medios que “esto va a ser cada vez peor (por el coronavirus) y hay gente boludeando en las calles” y que no puede “poner a toda la policía a parar a la gente que no entiende”.

Bajo el manto de una supuesta preocupación por la cuarentena, los dichos del mandatario constituyen en primer lugar una provocación: tienen lugar luego de la represión acometida el sábado 28 contra los familiares de Claudia Repetto, víctima de femicidio, quienes se habían movilizado a Tribunales para denunciar la inacción y encubrimiento de la justicia y el gobierno (al punto de que el victimario fue capturado por los hijos de Claudia cuando caminaba por la calle).

Fue en este sentido que Alejandro Martínez, referente del Partido Obrero y Frente de Izquierda de la localidad, replicó vía redes: “Claro. Hay otra gente que tiene que salir a la calle porque no tiene casa, porque no tiene para comer, o porque tiene que salir a detener asesinos que vos no te calentaste en buscar”.

En efecto, en los barrios más pobres la situación es desesperante: hace más de diez días que el municipio no se hace cargo ni de entregar kits de higiene ni alimentos para comedores o merenderos; no atiende a las organizaciones sociales y la línea para llamar por teléfono para pedir alimentos está colapsada y no sirve.

A su turno, vale reseñar que la movilización de la familia de Repetto fue precedida por otra acción el miércoles pasado, de los trabajadores del Hospital Interzonal General de Agudos (Higa), que no tuvieron más opción que realizar un corte de calle en la puerta de la institución para denunciar que no contaban con insumos y elementos para prevenirse de la pandemia. 

El estado, las patronales y la pandemia

En los lugares de trabajo, las patronales se aprovechan de la situación para despedir, suspender y/o bajar salarios, como están denunciando los trabajadores del multimedio La Capital -que está suspendiendo a trabajadores durante abril y mayo, pagándoles medio sueldo. En Textilana, donde las obreras están produciendo barbijos y camisolines, la patronal paga salarios de miseria que no aumentan desde noviembre del año pasado. Son los propios trabajadores quienes vienen tomando medidas para protegerse: el sindicato de portuarios de la ciudad tuvo que sacar un comunicado señalando que suspendía la descarga de pescado porque no estaba garantizado el protocolo de sanitario (Revista Puerto, 23/3); mientras que los trabajadores del reparto realizaron un paro la semana pasada por kits de higiene. 

El escenario que se desarrolla en Mar del Plata muestra claramente que el Estado no garantiza las mínimas condiciones materiales para la cuarentena, pero si las ganancias capitalistas y la represión. La presencia de la Policía en las calles solo sirve para amedrentar y hostigar en las barriadas y a los trabajadores (como se vio ayer en el barrio de Villa Crespo en CABA, donde la Federal se llevó detenido  a un repartidor de Rappi).

El planteo de comités de seguridad e higiene en los lugares de trabajo, y -más de conjunto- de comités populares integrados por las organizaciones de trabajadores, profesionales y piqueteras de los barrios para hacerse cargo de la situación de crisis sanitaria y social que se vive, tiene una enorme vigencia, y contrasta enormemente con la integración al gobierno y colaboración con la Iglesia y las fuerzas represivas por parte de las organizaciones papales y la burocracia sindical.

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