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31 de marzo de 2020

Naidenoff (UCR): el nuevo vocero de Techint 

Una vez concluida la conferencia de prensa de Alberto Fernández, el jefe del bloque de senadores de Juntos por el Cambio Luis Naidenoff (UCR- Formosa) apoyó las medidas adoptadas por el gobierno nacional en torno a la extensión de la cuarentena, pero, en la misma línea que Pichetto, buscó actuar como vocero de la clase capitalista.

Haciendo alusión a las declaraciones del presidente del domingo en torno a los “empresarios que despiden” refiriéndose, sin mencionarlo, a los más de 1.400 despidos en Techint, Naidenoff señaló que: "el Gobierno debería mirar menos la paja en el ojo ajeno y más la viga en el propio, porque muchos organismos del Estado han dejado sin trabajo a mucha gente por razones políticas". Es evidente, que este se refiera a los más de 400 despedidos en la mina de Río Turbio a partir de la intervención de Aníbal Fernández. Esta observación, que es cierta, lejos está de ser utilizada para reclamar por la reincorporación de los trabajadores de Río Turbio a sus puestos de trabajo, sino que busca, más bien, exigir la misma vara para que los capitalistas tengan vía libre para lo que ya ocurre de hecho: avanzar con numerosos despidos y suspensiones.

En este sentido, también declaró que "más allá de exigirle al sector privado contener al mercado laboral, también lo tiene que hacer el Estado sin hipocresías". Habiéndose anunciado un paquete de extensiones impositivas y subsidios millonarios para toda la clase capitalista, al mismo tiempo que se sostienen sobreprecios millonarios a las petroleras (siendo Techint uno de los beneficiarios de la misma a través de sus perforaciones en Vaca Muerta), Naidenoff nos muestra como la burguesía tiene su propio programa en torno a la crisis: una ofensiva brutal sobre los trabajadores. Como señaló Gabriel Solano en su artículo, a partir de estas medidas y declaraciones, en este caso a través de Techint y sus voceros, la burguesía busca dar por concluida la cuarentena, instalando la idea de que esta puede generar más perjuicios que beneficios, siendo este su propio plan de lucha en defensa de sus utilidades, exponiendo a les trabajadores al contagio del Covid-19, o en última instancia, al desempleo. 

Ahora bien, mientras se busca instalar la idea de que el gobierno confronta con los empresarios, lo cierto, es que más allá de la declaración sin nombrarlo del día de ayer, y el raid mediático del día de hoy, Alberto Fernández no ha tomado ninguna medida que contemple la prohibición de despidos y suspensiones, siendo esto en los hechos un aval a lo hecho no sólo por Paolo Rocca, sino a la clase capitalista en su conjunto, que ya sea mediante la suspensión o las licencias sin goce de sueldo a les trabajadores tanto en blanco como en negro, sigue trasladando los costos de la crisis al conjunto de les trabajadores en la Argentina. 

No es la primera vez que el grupo Techint utiliza a los representantes de la UCR como voceros, habiendo sido Sanz, armador principal del acuerdo con el macrismo en el 2015, un reconocido lobbista de la empresa, mostrando una vez más, los vínculos cada vez más directos de la clase capitalista argentina con los distintos sectores del arco político patronal.

Esta inacción en torno a la prohibición de los despidos, o la insuficiente cifra de $10.000 otorgado a les trabajadores monotributistas, en negro y desempleades, contrasta no solo con lo mencionado previamente en torno a las millonarias extensiones y subsidios, sino que con el eje central de la política económica de Fernández: el pago de la deuda externa. Lejos de interrumpir el saqueo de los recursos nacionales, en estos días el gobierno pagará U$D 250 millones por el cupón Discount y $1.850 de la Lete reperfilada. En medio de esta crisis sanitaria y frente a numerosas denuncias de sus beneficiarios en torno a la desidia de las mismas, el gobierno sigue sin intervenir los sistemas privados de salud, algo que ya ha sido realizado por gobiernos como el de Irlanda, defendiendo los intereses de las obras sociales que han ganado millones a partir del vaciamiento del conjunto de los gobiernos capitalistas al sistema de salud, demostrando, una vez más, la capacidad de las mismas para defender el lucro privado incluso en las crisis humanitarias más urgentes. 

Como exponen las declaraciones, acciones y fisuras internas existentes en este frente de unidad nacional que peronistas y macristas generaron en busca de una unidad nacional frente a la pandemia, hoy marcadas a través de Naidenoff, la clase capitalista tiene su propia discusión programática, y toma, a través de sus representantes, las medidas correspondientes. Es necesario, que el conjunto de les explotades actuemos inmediatamente en defensa de nuestro propio programa. Como viene señalando el Partido Obrero y el FIT Unidad a través de sus voceros, en todos los barrios y lugares de trabajo en el país, debemos exigir: bono de $30.000 para todes les monotributistas, trabajadores en negro y desempleades, la centralización inmediata del sistema de salud, la destinación de un presupuesto extraordinario, siendo todo esto acompañado de la prohibición de suspensiones y despidos. La realización de estas medidas exige el desconocimiento inmediato de la deuda externa, siendo estos recursos fundamentales para el financiamiento de las mismas.

 

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