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31 de marzo de 2020

Las y los precarizados de Río Ceballos necesitamos una asistencia integral

En el marco de una cuarentena que se extiende, la población desocupas y precarizada de Río Ceballos sufre aún más las consecuencias económicas que significan el cese de las actividades. 

La situación de los trabajadores precarizados, eventuales y no registrados es desesperante. A casi dos semanas del #YoMeQuedoEnCasa, muchas familias no pueden afrontar los gastos diarios de alimentación e insumos sanitarios básicos para poder llevar a cabo la cuarentena en sus casas, debido a la falta del ingreso diario o muchas veces semanal como es el caso de trabajadores de la construcción,  empleados de comercio, la gran mayoría en negro. 
En la misma situación de  precarización están quienes trabajan en el rubro de hotelería, así como también las trabajadoras domésticas y de geriátricos. Esta acuciante problemática también impacta directamente en la actividad de las y los artesanos, emprendedores locales y productores agroecológicos, que debido al cierre de las ferias, no están consiguiendo generar sus ingresos.

Esto desnuda, una vez más, las condiciones de precariedad laboral sufridas por un gran sector de la población de Río Ceballos y la falta de respuestas de los empleadores y del municipio, que poco y nada hace para revertirlas.

Siendo el propio municipio el principal precarizador, teniendo a centenares de trabajadores en modalidad de subsidiados y contratados. Siguiendo esta misma línea, los empleadores privados, en su mayoría, toman personal en negro o a través de planes que promociona el gobierno, desentendiéndose así de sus responsabilidades para con los mismos. Algunas de las medidas adoptadas por los privados, ante el eventual cierre de sus comercios, ha sido la suspensión sin goce de sueldo, o adelantos de vacaciones, sin garantías de retorno al trabajo. 

A modo de ayuda social, el municipio está entregando a las familias una orden de compra de alimentos, que además de implicar tener que trasladarse al supermercado, no incluye elementos de limpieza, ni pañales y que con mucha suerte alcanza para 3 días, siendo generosos. En algunos casos han llevado a algunos hogares bolsones de mercadería.

Mientras se espera la llegada del IFE, medida recientemente anunciada para la segunda semana de abril, y que ni siquiera llega a cubrir la mitad del costo de una canasta básica, la urgencia que atraviesan estas familias no puede esperar más. El que dejó de trabajar, cuando fue decretada la cuarentena, a esta altura ya no tiene dinero ni para lo más elemental.

Es necesario de manera inmediata establecer el reparto de artículos para la higiene personal y de las viviendas, abastecimiento gratuito de garrafas a todo aquel trabajador precarizado o desocupado que lo requiera y la distribución de alimentos a todas las familias en esta situación. El municipio debe prohibir el despido y las suspensiones sin goce de sueldo en el ámbito tanto público como privado. 
 

 

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