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1 de abril de 2020

Los bolsones de alimentos de Larreta son una vergüenza

Bolsones pobres, sándwiches de “coso” y largas colas.

En toda la comunidad educativa de la Ciudad de Buenos Aires crece la indignación ante la llegada de los bolsones de alimentos que el gobierno de Larreta está enviando a las escuelas del ciclo inicial y de primaria en reemplazo de las viandas que habitualmente se sirven en los comedores escolares.

Como los bolsones se entregan cada 15 días, se supone que su contenido debe permitir alimentar a un chico durante ese lapso de tiempo, o al menos reemplazar las comidas que recibe habitualmente en los colegios. Sin embargo no es lo que sucede. Con fotos que grafican el contenido de los bolsones, los docentes y las familias de los chicos denuncian que solo se le entrega una cantidad ínfima de alimentos. En algunos casos el bolsón se limita a una o dos leches, 5 saquitos de té, 5 de mate cocido, 5 barras de cereal y 5 manzanas. En otros casos donde se incluyen alimentos para elaborar un almuerzo, se entrega un aceite, un paquete de fideos, una lata de atún, azúcar, una polenta y una pequeña bolsa con papas y zapallo.

En los casos de la educación media el gobierno no entrega bolsones como se comprometió, sino que sigue manteniendo las viandas, que deben ser retiradas todos los días de los establecimientos. Así, mientras las autoridades terminan propiciando la ruptura de la cuarentena al obligar a los pibes a concurrir todos los días a los colegios, acarreándole problemas con la policía. Pero si los bolsones son miserables, la vianda directamente es un fiasco. En el mejor de los casos se reduce habitualmente un sándwich y una fruta. Muchas veces la futa suele estar en mal estado. Y el sándwich suele ser un misterio. La creatividad de los pibes lo bautizó “sándwich de coso”, porque nadie sabe cómo denominar su contenido.

Para poder acceder a estos bolsones y viandas las familias y los pibes son sometidos a largas y penosas colas. Muchas veces deben pasar a varias horas en la intemperie hasta lograr recibir los alimentos. La situación de la crisis social extrema, que se ha agravado con el parate económico, hace que las familias concurran a los colegios porque estos bolsones y viandas son una de las pocas fuentes de alimentación que poseen. Esto sucede no solo en los colegios cercanos a las villas y barrios carenciados. En todos los distritos escolares, incluso en barrios de clase media, la necesidad de comida lleva a muchas familias a concurrir a los colegios.

La denuncia sobre la calidad de la comida en los colegios de la Ciudad no es nueva. De modo sistemático en los últimos años han llegado centenares de denuncias sobre su mala calidad y escasez. Los centros de estudiantes, las cooperadoras de padres y los sindicatos denunciaron una y otra vez a las empresas concesionarias que cobran fortuna mientras prestan un servicio pésimo. El intento del gobierno de favorecer a estas empresas llevó incluso a que persigan a los pocos comedores que aún quedan en manos de las cooperadoras. Con seguridad una investigación seria dejará expuesto los vínculos entre estos concesionarios y funcionarios del estado de la Ciudad.

Reclamamos de inmediato que se entregue a las familias bolsones que reúnan los alimentos necesarios para la alimentación de los chicos. Estos deben ser elaborados en conjunto con los sindicatos, los centros de estudiantes y deben contar con la aprobación de nutricionistas independientes. Las empresas concesionarias que no cumplan con estos requisitos se les debe rescindir el contrato y la operatoria debe pasar a manos del Estado.

 

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