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2 de abril de 2020

Bahía Blanca: sobre la donación de los funcionarios al “Fondo Especial de Emergencia Alimentaria”

Política de miseria y miseria de la política

Luego de una reunión con su gabinete y el bloque de concejales de Juntos por el Cambio, el intendente Héctor Gay ha anunciado la conformación de un Fondo Especial de Emergencia Alimentaria con la donación del 30% de sus haberes. De esta forma, este mes Gay sólo percibirá la módica suma de $283.600 de bolsillo en lugar de los más de $400 mil ($658.000 bruto) que venía cobrando. 

El crecimiento de la pobreza y el hambre en los barrios populares, agravado por la cuarentena, ha tornado en irrisoria la escasa partida municipal destinada a bolsones de comida y ayudas sociales. El municipio que gasta más de 70 millones de pesos en pauta publicitaria, reparte bolsones escuálidos de 9 productos básicos que no contiene elementos de higiene y desinfección, tan necesarios en medio de una pandemia. Las escasas lluvias de los últimos días en Bahía, han dejado como saldo una familia evacuada y otras dos que necesitaron asistencia con frazadas y colchones. A la emergencia sanitaria se suma la emergencia edilicia que el Partido Obrero ha denunciado en todas sus campañas, y que no está en la agenda de ningún gobierno.

Con esta “medida” el jefe comunal inaugura la política de caridad propia de las iglesias, con el detalle de que su función es gobernar y para ello cuenta con el presupuesto municipal y la facultad de fijar y recaudar tasas. 

Es la confesión lisa y llana de la incapacidad para gobernar, y es el punto más alto de la subordinación a la política de ajuste y pago de la deuda usuraria “con la sangre y el sudor de los argentinos”… que viven de su trabajo.

Por supuesto, esta demagogia barata tiene como trasfondo un ataque a los salarios de los trabajadores estatales (ver nota), que de triunfar se extenderá también al sector privado. Y en Bahía, en primerísimo lugar a los trabajadores municipales, que todavía no han tenido su paritaria este año. 

Como detrás de esta línea impulsada en todo el país por el macrismo está la burguesía, el presidente de la cámara baja Sergio Massa y varios gobernadores del PJ ya se han sumado con ahínco.

Vale aclarar que para rebajar salarios no hubo necesidad de hacer un recorte nominal, ya que los aumentos paritarios estuvieron por detrás de la altísima inflación de los últimos años. A ello se suma el incumplimiento de dichos acuerdos por parte del Estado, como en la reciente negativa del gobierno nacional a abonar el último tramo del aumento pautado en 2019.

Para enfrentar la pandemia no hace falta la caridad de los gobernantes, que tienen que cobrar como un trabajador calificado siempre y no por excepción (Gay ni siquiera por excepción, ya que su haber es altísimo aún descontada la publicitada donación). Para enfrentar la pandemia se requiere poner los recursos del municipio en salud, vivienda y subsidios por desempleo de $30.000, establecer tasas de emergencia a las empresas del Polo Petroquímico y el puerto que siguen explotando a sus trabajadores sin cuartel ni cuarentena. Se requiere poner en pie comisiones de seguridad e higiene electas por los trabajadores con poder de parar producción. Se requiere el no pago soberano de la deuda. Se requiere un gobierno de la clase trabajadora.

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