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2 de abril de 2020

CABA: una ciudad para pocos, aún más en medio de la pandemia

El impacto del Covid-19 en los barrios más pobres.

Con el paso de los días el aumento de los casos de infectados por coronavirus se sigue incrementando. Los mejores pronósticos establecen que el número de infectados en la Argentina alcanzaría los 250.000. Si tenemos en cuenta la falta de financiamiento del sistema de salud público por parte de los diferentes gobiernos, tanto nacionales como municipales, el futuro no se ve prometedor. 

Esta situación impacta en mayor medida en los barrios populares, donde las condiciones de hacinamiento y la falta de agua corriente o la dificultad para acceder a ella incrementan las posibilidades de contagio. El hecho de que los trabajadores que viven en las barriadas tengan mayormente trabajos en negro o tengan que salir todos los días a ganarse el mango incrementa  el nivel de precariedad. Con el estableciemiento de la cuarentena vieron mermados sus ingresos, lo que conlleva la complicación para acceder a elementos de higiene, como alcohol en gel o barbijos, cuyos precios se incrementaron notablemente.

Dos caras de una misma ciudad

En el sur de la ciudad de Buenos Aires se concentra la mayor cantidad de trabajadores que viven en villas o asentamientos. Sufren la falta de inversión en materia de infraestructura que el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta lleva adelante. La falta de cloacas y agua de red (como en Ciudad Oculta), la necesidad de comprar gas en garrafas por falta de instalaciones y la concentración habitacional desmienten los proyectos de falsa urbanización que se quieren mostrar. 

Es también en estos barrios donde la presencia de las fuerzas de seguridad se vio en aumento al momento de decretar la cuarentena. No obstante, hace años que la Gendarmería está presente en las villas, sin garantizar más seguridad, sino que en muchos casos es la encargada de organizar el delito. Ante la vista de posibles reclamos por la necesidad de mejores condiciones de vida, la respuesta del Estado es mayor represión.

Vaciamiento sanitario

En cuanto a la salud pública, los hospitales que se encuentran en esta zona de la ciudad no cuentan con los insumos médicos ni la cantidad de camas de internación necesarias para su correcto funcionamiento de manera habitual, menos aún frente a una situación excepcional como la actual. El hospital Grierson, en el barrio de Lugano, no cuenta con una sala de terapia intensiva ni con el personal de salud necesario, aun cuando ya hay una ley que establece que en la Comuna 8 deberia haber un hospital de estas características. En el barrio de Flores, el hospital Piñero no tiene nada que envidiarle. Como en Lugano, no solo preocupa el aumento de los casos de coronavirus sino también la cantidad de contagios de dengue que se vienen produciendo. En los barrios populares la acumulación de basura en las esquinas que no son atendidas por el recorrido del camión recolector o el estancamiento de agua producen la proliferación del mosquito encargado de su transmisión, pero el Piñero no cuenta siquiera con mosquiteros en las ventanas. Esta es la situación del sistema público de salud al que pueden acceder los trabajadores, mientras que la única forma de acceder a las clínicas privadas es pagando las altas cuotas que vale una prepaga.

Un estudio de la revista de medicina The Lancet comprueba que la esperanza de vida de aquellos que viven al sur de la ciudad es hasta 4 años menor de los que viven al norte. Las condiciones habitacionales antes mencionadas y el desfinanciamiento en materia de salud seguramente influyen en esta situación.

¿Centro de reciclaje o el basural de la ciudad?

Sumado a esto, es aquí donde funciona el centro de reciclaje de la ciudad. La planta de áridos, como se conoce al material de obra a ser reciclado, procesa unas 2.400 tonedas de material que son reutilizados para la construcción. El material a ser reciclado levanta partículas que se diseminan por el aire y afectan las vias respiratorias produciendo irritación, ataques de asma y otras complicaciones. 

El pasado viernes 27 el gobierno de la ciudad habilitó por un dia la reanudación de descarga de material de construcción en la planta de reciclaje ubicada sobre la Av. Varela, en el límite entre Villa Soldati y Bajo Flores. Al momento de querer descargar los volquetes, los camiones provenientes de esta empresa se toparon con el reclamo de los vecinos, quienes denuncian que la contaminación producida por esta planta impide la ventilación de las casas, recomendada para evitar el contagio del coronavirus, ya que las partículas que son producidas generan todo tipo de problemas respiratorios. 

Que el Estado garantice todos los recursos

Es necesario que el Estado garantice las obras de infraestructura en los barrios y hospitales con el fin de proveer las condiciones que eviten el contagio y la proliferación del virus, como así también la contratación de personal de salud para cubrir los casos en aumento. También hace falta la centralización del sistema público y privado bajo control de los trabajadores para llevar adelante estas tareas. Se debe proveer de los kits de higiene a los comedores y familias trabajadoras que no puedan acceder a ellos y de un seguro al desocupado de $30.000 para que los trabajadores informales puedan hacer la cuarentena de manera adecuada. Hay que conformar comités de higiene y control para que se garantice la limpieza y el reparto de los recursos con el fin de enfrentar la pandemia. Este programa choca con la continuación del pago de la deuda. Hay que destinar esos recursos para afrontar esta emergencia.

 

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