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3 de abril de 2020

La pandemia educativa que destapó el coronavirus

La ampulosa definición del ministro nacional de Educación, Nicolás Trotta, “estamos escolarizando los días de la cuarentena” (intervención en la comisión de Educación cámara de diputados), se ha estrellado contra la realidad. Obligado a cerrar las escuelas, sin los docentes pudiendo poner el hombro como lo hacen tofos los días, la crisis sanitaria hizo emerger una educación implosionada por las políticas de ajuste.

Miles de despidos

El ministro Trotta es consciente de que el estado actual del sistema educativo –que el partido que representa gestionó con exclusividad durante 26 años desde la caída de la dictadura genocida- no puede garantizar la “escolarización”.

Por eso adelantó la fusión del ciclo 2020 con el del año siguiente, y destacó la imposibilidad de reemplazar el papel de la docencia. Sin embargo, no ha tomado ninguna medida de resguardo del magisterio. Al revés, dejó sin salario a decenas de miles de docentes de todo el país –suplentes, provisionales, de planes educativos precarizados como Fines, Coas, etc- que al cerrarse las escuelas y los concursos, se han quedado sin cargos y sin ingresos. Durante décadas, el Estado y los capitalistas vienen soñando con esto, sacarse de encima a docentes que reemplazan a otros, licenciados por enfermedades o actividades directivas o administrativas centrales. Los que las campañas contra los docentes estigmatizan como "ñoquis" son trabajadores precarizados, necesarios para que funcionen las escuelas y colegios.

Colapso del Servicio Alimentario Escolar

Al iniciar su gestión, Trotta insistió en el papel social de la escuela en la lucha contra el hambre. Pero antes del coronavirus, el gobierno nacional “aumentó” un 10 por ciento el gasto por alumno en los comedores, de $33 a $37, una verdadera vergüenza. Además, hay cupos por escuelas, es decir, no abarca a toda la matrícula. Los bolsones que ahora son repartidos en las escuelas no sólo no alcanzan, sino que apenas si brindan una decena de artículos completamente insuficientes. Esa asistencia misérrima se reparte cada 15 días.

Con 16 millones pobres y 8 millones de indigentes, la situación de los comedores escolares es terminal.

Escuelas derruidas y trabajadores sin garantías de salubridad

En Buenos Aires y en el país, la mayoría de las escuelas no cumplen con los 12 puntos básicos acordados por Ctera en paritaria nacional docente para considerarlas escuelas seguras. A ello se agrega la falta de agua, insumos básicos de higiene, lavandina, alcohol en gel, esenciales en medio de esta pandemia.

Recientemente, inspectores (supervisores) de 19 distritos de la Ciudad de Buenos Aires denunciaron por acta a las autoridades educativas que “el personal docente y auxiliar afectado a las tareas de distribución de canastas nutritivas no cuentan con provisión de elementos de protección sanitaria recomendados, elementos que fueron anunciados en las comunicaciones y en los protocolos” del gobierno de la Ciudad. En el Conurbano y en vastas regiones del interior del país la situación es mucho más grave todavía.

Sin conectividad: Mayor desigualdad educativa y súper explotación laboral

En la reunión virtual de la comisión de educación de la cámara de diputados, el ministro Trotta tuvo que aceptar las dificultades para la “escolaridad virtual”. Reconoció que sólo el 40 por ciento de las escuelas la tienen, y se quedó muy corto. Pero la posibilidad de conectarse de parte de los alumnos, es todavía menor. Esto ocurre a pesar de que los docentes, que siguen trabajando desde sus hogares, han aportado los trabajos y materiales para desenvolver una continuidad pedagógica básica. Es el Estado el que no garantiza la conexión entre unos y otros. Lo que sí ocurre es la persecución de esos docentes, a los que exigen controlar la conexión de aquellos alumnos que sí pueden y dar respuesta, en tiempo real, a cada una de las consultas de padres, generando un cuadro de sobre-explotación para quienes también son víctimas de la cuarentena. La entrega de cuadernillos de apoyo que distribuirá nacionalmente la Nación agudizará esta situación: Aquellos que se conocen digitalmente presentan complejidades que no todos los padres podrán explicar a sus hijos.

La gran mentira de la esencialidad educativa

En la nación y en las jurisdicciones provinciales han utilizado la crisis sanitaria para imponer el carácter “esencial” de la educación. La descripción precedente demuestra que actúan exactamente para lo contrario. El Estado no garantiza las condiciones materiales para esos servicios que denomina “esenciales” Vale para el sistema de salud, completamente vaciado, hoy incapaz de dar respuesta a las necesidades impuestas por el coronavirus, o para transportes atestados de gente en medio de esta pandemia.

Para el gobierno y las patronales la “esencialidad” se resume en obligar a los trabajadores a sostener los servicios públicos contra sus derechos más elementales, incluyendo el derecho de huelga. Pero la educación, la salud, el trasporte hoy se sostienen justamente por la lucha de los trabajadores que los implementamos.

Sobre comités de crisis y voluntariados 

En la comisión de educación citada, Hugo Yasky no planteó ninguno de los problemas señalados –puestos de manifiesto en la misma reunión por Romina Del Plá- pero sí se pronunció a favor de que los docentes apoyen los comités de crisis armados por el gobierno, integrados por los funcionarios, la iglesia, la burocracia sindical, grupos empresarios y las organizaciones sociales cooptadas al gobierno. Se trata de organismos para regimentar y disciplinar los reclamos populares, no para darles satisfacción. Lo mismo ocurre con los llamados a un voluntariado, como el de Rodríguez Larreta, utilizado por el PRO para presionar a los supervisores y docentes que denuncian la falta de recursos y de elementos sanitarios para llevar adelante su tarea. El planteo de sumarse a estos comités por algunos sectores como Rompiendo Cadenas, es un camino de derrota para los reclamos de las masas. Ni hablar la insistencia de reforzar un voluntariado docente (PTS) que asuma la responsabilidad de resolver lo que los gobiernos niegan, sin la mínima crítica a la inacción de Ctera ni a la política oficial. 

Comités obreros de seguridad e higiene

El único comité de crisis que podrá resolver la emergencia sanitaria en favor de las necesidades populares es el del frente único de los trabajadores, los sindicatos y organizaciones independientes de lucha y la comunidad, que vote un programa de salida y tome en sus manos el control de la pandemia.

 
 

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