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17 de abril de 2020

CABA: Por un aumento de 20 mil pesos a trabajadores de la salud

Con el salario municipal congelado y más casos de contagios entre profesionales, más que nunca “Cuidar a los que cuidan”.

Los aplausos de cada noche expresan una extendida conciencia sobre la importancia que tiene la tarea de las y los trabajadores de la salud. Es sabido que son la primera línea de fuego a la hora de cuidar las vidas de las personas afectadas y evitar la propagación del virus. Sin embargo, los salarios de quienes trabajan en el sistema de salud de la Ciudad de Buenos Aires están muy lejos de esta consideración que tiene la población. Hablamos de ingresos que en general están por debajo de la canasta familiar y, en muchos casos, de la canasta de pobreza (de $40.789 en febrero según Indec). La “provincia más rica” tiene trabajadores de la salud pobres.

Según la última medición de ATE Indec una canasta familiar ronda los 63 mil pesos. Contando el bono de 5 mil del gobierno nacional es una mayoría quienes no alcanzan ese monto. Residentes, que son el sostén de muchísimos servicios, cobrarán alrededor de 46 mil. Una enfermera, que es sabido que está en mayor contacto con pacientes infectados, tendrá ingresos en torno a los 40 mil y no es reconocida como profesional por el gobierno de la Ciudad. Administrativos tienen salarios que no llegan siquiera a esa cifra. Más abajo, de forma tercerizada, y con jornadas de 12 horas, está el personal de maestranza. Cierran la ronda 1.400 concurrentes, sin salario ni ART. 

No extraña que el bono de 5 mil pesos del gobierno nacional no conforme a nadie. Para colmo, a casi un mes de cuarentena, el sistema de salud no se ha equipado adecuadamente. El crecimiento de los contagios entre profesionales tiene de trasfondo la falta y la mala calidad de los elementos de protección personal. Mientras Larreta compra barbijos de 3 mil pesos, su ministro de Salud distribuye en los hospitales máscaras de plástico con banditas elásticas. En los sanatorios privados, la desidia patronal está llevando a decenas de contagios en el personal sin que Larreta se inquiete. Es claro que semejante exposición multiplica exponencialmente la insalubridad del trabajo en salud en la pandemia. 

Lejos de esta premisa está el accionar de las conducciones de los principales gremios. Sutecba, dirigida por Amadeo Genta, firmó postergar la paritaria municipal y congelar los salarios municipales, incluidos los municipales de la salud, que cobrarán lo mismo de febrero hasta junio, mientras crecen la inflación y la devaluación. ATE Capital, de Catalano y la Verde y Blanca, solo se diferenció en el reclamo de que la última cifra incorporada al salario (7%) sea remunerativa. Pero en lugar de lanzar alguna iniciativa de lucha por esa medida organiza charlas con Boudou desde su prisión domiciliaria. 

Ni unos ni otros reclaman un pago especial para trabajadores de la salud. De hacerlo deberían asumir lo que ya todos saben, que el bono de 5 mil pesos del gobierno nacional es completamente insuficiente. La sujeción de los sindicatos al gobierno, que sigue destinando más recursos a los buitres de la deuda externa que al sistema de salud, cuesta muy cara para los salarios de quienes cargan en sus espaldas la lucha contra la pandemia. Sin ir más lejos, en la Provincia de Buenos Aires se acumulan los casos de contagio entre profesionales y la paritaria está en suspenso ante una oferta de miseria. 

Desde Tribuna Municipal consideramos que se impone el reclamo de un aumento de emergencia de 20 mil pesos para trabajadores de la salud, cifra que permitiría que el grueso de sus salarios vaya en la perspectiva de igualar la canasta familiar. Proponemos que esta medida se financie con un impuesto a los bancos y a las grandes rentas de la Ciudad. Es necesaria también la eximición de ganancias para todo el personal de salud que, en los casos en que paga el tributo, es como consecuencia de doble trabajo o larguísimas jornadas laborales. 

Como ya se vio con la pelea del pase a la carrera profesional para enfermería, o la enorme lucha de residentes y concurrentes contra la frustrada ley del Pro, torcerle el brazo a Larreta requiere superar el bloqueo de las conducciones sindicales cómplices. Las reservas de lucha para esta tarea se ven en las asambleas, cortes de calle, intervenciones en los medios y en los crecientes reclamos de las trabajadoras y los trabajadores de la salud. 

 

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