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21 de mayo de 2020

El impuesto a la banca y los fuegos artificiales del kirchnerismo

El impuesto a la banca y los fuegos artificiales del kirchnerismo

Lucila Del Ponti, diputada provincial del Evita y la CTEP en Santa Fe

Un sector del “progresismo” del Frente de Todos ha impulsado múltiples iniciativas que presentan como un ataque a la renta financiera. Estas presentaciones quieren darle una expresión política local al impuesto a las grandes fortunas que vienen anunciando hace varias semanas, o la bola largada esta semana de plantear una participación estatal en las empresas subsidiadas por la Anses.

Esta iniciativa ha tomado cuerpo en la legislatura de La Pampa, con la aprobación del aumento de alícuotas a ingresos brutos de los bancos. En la misma línea se presentaron proyectos en la legislatura mendocina, porteña, santafesina y también en el municipio de Hurlingham.

Los autores esgrimen el argumento de que se trataría de “que quienes más ganaron hagan su aporte solidario” y este serviría “para poner en marcha a los sectores productivos”. Es decir que estaríamos frente a una medida de confiscación de la renta financiera. En realidad estamos frente a una farsa.

Estas propuestas no afectan la renta financiera, ya que solo se trata de ingresos brutos y en la mayoría de los casos es por el tiempo que se extienda la emergencia nacional por la pandemia. No obstante, si la medida tuviera carácter permanente, este costo se trasladaría al usuario bancario.

Pero el problema central es que la iniciativa no establece un aspecto que es clave: el no pago de la deuda externa. Lo recaudado en los distritos por ingresos brutos iría directo a financiar los vencimientos de intereses y capitales. Lo mismo ocurría si se destinan al financiamiento de la lucha contra la pandemia ya que libera los ingresos corrientes para el pago de deuda. En la práctica estos recursos terminarían auxiliando el financiamiento nacional con créditos blandos a las patronales, para llevar la tasa a 0%.

Teoría de los campos

Esta iniciativa busca resucitar la tesis de que existe una disociación entre el capital financiero y el capital industrial y por lo tanto el “progresismo peronista” estaría dando una disputa en este sentido, dentro del gobierno.

En primer lugar y a esta altura de la historia es claro que esa división no existe y que el capital financiero e industrial marchan asociados. Esta es una característica de la etapa imperialista, que esencialmente sirve para acelerar el ciclo de reproducción del capital, maximizado benéfico para industriales como para banqueros.

Más grafico aun es el momento actual, donde las patronales mantienen una huelga de inversiones y al mismo tiempo traslada todos los activos a la especulación bursátil. Esto explica por ejemplo por que suben las acciones de determinadas empresas al mismo tiempo que cae su rentabilidad.

Finalmente nadie cree que Rocca, Pescarmona o cualquier burgués nacional tenga sus activos en la argentina y mucho menos volcados a la producción.

Los sectores de la “izquierda peronista” están cumpliendo un triste rol. El de hacer una cortina de humo para que Alberto Fernández ponga el guiño a la izquierda, pero cierre un acuerdo por la deuda en los términos de Blackrock, Templeton y Fidelity que significa un nuevo gran ataque a los trabajadores y sectores populares.

No existe ninguna disputa por el contrario una brutal subordinación al capital financiero y el imperialismo.

No pagar la deuda

La urgencia de las necesidades obreras y populares debe ser la prioridad y esto si constituye una disputa de campos. Entre los que están dispuestos a pagar hasta el último peso de deuda a costa del padecimiento de las masas y del otro lado quienes peleamos por el salario, el trabajo y poner a funcionar la industria para satisfacer las necesidades sociales.

Los reclamos más elementales de las masas chocan con la orientación que está llevando adelante el gobierno y sus laderos. Se impone el no pago de la deuda, la estatización de la banca para terminar con la fuga de capitales, preservar el ahorro nacional y utilizar estos recursos para la reactivación de la industria.

Es necesario ignorar el canto de sirena camporista e impulsar la deliberación entre los trabajadores y sectores populares.

 

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