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26 de mayo de 2020

Villa Azul, 48 primeras horas de cerco, hambre e incertidumbre

Vecinos de Villa azul hablaron con Prensa Obrera y contaron cómo vive la zona más vulnerable de la Villa.

La primera entrega de bolsones de comida por parte de los municipios de Quilmes y Avellaneda fue muy dispar. Del lado de Quilmes con Mayra Mendoza (ala K) colocaron al ejército dentro del barrio, son ellos a los que designaron los gobernantes para entregar los bolsones... “a los punteros”. César es un vecino que tras una situación ya conocida en las villas y barrios se vive desde hace años, contaba que: “los punteros se quedaron con una gran parte de los bolsones para ellos”, “se agarraban los aceites y otros productos y se los guardaban para sí”. Eso generó mucha bronca de las familias que vieron la situación y tras la desesperación y el hambre se organizaron y armaron un piquete en señal de protesta y, a los 20 minutos de reclamar, trajeron otro camión con comida y repartieron solo a los que protestaban, ya que también la policía está desplegada en cada cuadra del barrio y no les permite salir a los vecinos de sus casas, por lo que tampoco les llegó comida a muchos que no tuvieron forma de salir a protestar.

César prosigue: “las bolsas que enviaron desde el municipio de Avellaneda con Jorge Ferraresi a la cabeza, son chiquitas en nuestra zona (zona de casillas) y es más grande para los que viven en las casas entregadas de los planes de vivienda. Cuando nos entregaron los bolsones nos dijeron ‘tiene que durar para una semana o quince días, ¿eh?’, y lo cierto es que una familia tipo de 4 personas solo come 2 días con eso”.

“La lista se termina enseguida, un pollo en algunos bolsones, una botella de aceite de 500 cl, 6 cebollas, 6 naranjas, un paquete de arroz, otro de fideos dos cajitas de puré de tomates, un anco, dos papas... y un paquete de azúcar, no hay elementos de higiene. Los bolsones de ambos bandos no entregan pañales ni abrigos, no hay un plan integral que atienda a las necesidades de los vecinos. Hoy a 48 horas del acordonamiento del barrio trajeron bolsones a los vecinos que ayer no habían llegado a darles, pero no nos van a volver a traer más comida hasta dentro de una semana, con suerte. Si no nos mata el virus nos va a matar el hambre.”

 

A las personas que dieron positivo de Covid-19 los han trasladado al polideportivo de la Unqui (Universidad de Quilmes), que ya se encuentra desbordado con los cupos de camas repletos. Los testeos no se han realizado casa por casa sino que son al azar y hay un sector donde la policía no permite pasar a nadie y hay gente enferma, denuncian los vecinos.

César y varios vecinos más se han organizado y lanzado un comunicado: “Llamamos a las organizaciones sociales y políticas a colaborar e impulsar una campaña de solidaridad con nuestro barrio”... “recibimos bolsas del municipio insuficientes donde no contienen elementos de desinfección como alcohol o lavandina”... “los vecinos de Villa Azul no necesitamos la fuerza policial, lo que realmente necesitamos son testeos masivos alimento y elementos de higiene”… “necesitamos abrir los comedores para llevarle un plato de comida a los sectores más vulnerables”… “soluciones habitacionales para los vecinos que viven hacinados y aislar humanamente a los que han dado positivo”. Ningún bolsón contiene pañales para niñes o mayores, abrigo o productos de primera necesidad como leche o carne roja.

Lo que ha aumentado en el barrio es la presencia policial. La mayoría de los vecinos son trabajadores y buscan su mango día a día, las familias no tienen el pan para sus hijos ni dinero para comprar remedios.

César concluía: “Si no nos permiten recibir alimentos o provisiones de otros vecinos solidarios, tendremos que pechear, porque si no nos mata el virus, nos mata el hambre y el Estado nos está dejando a un lado, nos está dejando morir”.

 

 

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