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1 de junio de 2020

Berisso: el abandono de los barrios ante el Covid-19

El barrio José Luis Cabezas, ubicado en la intersección entre La Plata, Berisso y Ensenada, registró 10 contagios de Covid-19 en las últimas 48 horas. A la par, se difundió la noticia de que de los 18 infectados del municipio de Berisso la mitad corresponde al personal de salud.

El crecimiento de contagios es preocupante porque Berisso se caracteriza por concentrar una importante cantidad de familias trabajadoras viviendo en asentamientos, donde la regla es la falta de acceso a servicios básicos. El 80% de la población total no tiene acceso a redes cloacales. En Villa Roca, un asentamiento de 400 familias, los vecinos sufren inundaciones, dependen de leña o carbón para calefaccionarse, y carecen de alumbrado público, agua corriente y conexión a la red cloacal. La crisis habitacional y sanitaria es anterior al coronavirus, y se había manifestado con el brote de dengue.

En la primera conferencia de prensa que dio desde el comienzo de la cuarentena, el intendente Fabián Cagliardi declaró que “Berisso está preparada para recibir a la pandemia”. Sin embargo, el informe que brindaba a su lado el director ejecutivo del Hospital Zonal General de Agudos Larraín, Juan Héctor Baudino, contabilizaba que las camas de terapia intensiva son 12 y que podrían ampliarlas a 18, y que cuentan con 18 respiradores y aspiraban a recibir uno más, en un distrito de 90.000 habitantes. Se suma a ello el déficit de personal, dado que se cuenta con “12 enfermeros y siete médicos generalistas, además de las becas Covid que entregó Nación”.

Mientras tanto, crecen los contagios en el Polo Petroquímico, pero el municipio se limita a realizar entre tres y siete test por día, únicamente a aquellos “casos sospechosos” -como plantea el protocolo del Ministerio de Salud de la provincia. Esto, cuando se ha acelerado la curva de propagación del virus en la región. Por otro lado, las familias se ven imposibilitadas de cumplir una cuarentena porque la única asistencia que llegó a los barrios es de unos escasos paquetes de fideos de mala calidad. La preparación para afrontar la pandemia es nula, al igual que en el resto de la provincia.

Desde el Partido Obrero y el Polo Obrero llamamos a las organizaciones piqueteras independientes a intervenir, de la misma manera que hicimos para enfrentar el ajuste del exintendente Jorge Nedela, para impulsar en común un plan de lucha para exigir la entrega inmediata de alimentos y elementos de higiene en todos los barrios, así como de agua potable, garrafas y una extensión de emergencia del tendido eléctrico, además de rechazar la militarización de las barriadas. Junto a ello, reclamar un subsidio al parado de 40.000 pesos, la reubicación temporal de las y los vecinos que lo requieran en plazas de hotel y viviendas ociosas, y un plan de urbanización de las villas y asentamientos de Berisso, para terminar con la vivienda precaria, las inundaciones y la carencia de servicios básicos.

 

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