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30 de agosto de 2007 | #1007

Los porteños pararon el tarifazo a la vivienda

La suspensión en el impuestazo en las tasas municipales no sólo ha sido una patinada de Telerman. La medida había sido redactada en común con el macrismo, cuyos futuros funcionarios ya cogobiernan la Ciudad. Gabriela Michetti salió a apoyar públicamente el impuestazo. Telerman debió retroceder ante la evidencia de la conmoción popular causada por la medida. En algunos barrios, ya se habían dispuesto cacerolazos.

En vez de “equidad”, expulsión

El gobierno enviará ahora el proyecto de aumento del ABL a una comisión, que —al decir de Telerman- deberá respetar “el espiritu progresista y equitativo de la iniciativa” (Clarín, 28/8). El impuestazo, sin embargo, nada tiene de “igualitario”, al punto que sólo toma como referencia al valor del suelo, no el de las propiedades. Por lo tanto, “una vivienda suntuosa y una humilde ubicadas en el mismo barrio terminarán pagando el mismo valor porcentual” (Pagina 12, 26/8). El impuestazo apunta a expulsar a las capas más explotadas de las zonas de mayor valor inmobiliario.

Pero el aumento tampoco asegura la “equidad” en lo que refiere al valor del suelo, porque la especulación inmobiliaria de los últimos años abrió una brecha de hasta seis veces, entre las zonas de menor y mayor valor del suelo. Después del aumento diferencial 'equitativo', un vecino de La Boca pagaría tres veces más que un propietario de Puerto Madero. En la “revisión” que ahora se plantea el gobierno, se pretende modificar las tasas en lugar de revaluar el suelo, lo que es lo mismo o aun peor.

Los recortes siguen

Según el gobierno, el impuestazo iba servir para “no tener que recortar inversiones en salud y educación”. En realidad, los recortes se harán de cualquier modo. El propio telermista Rebot señaló que muchas de las obras previstas -entre ellas, la refacción de hospitales o escuelas, “no se hacen porque ya no alcanza el tiempo para licitarlas”(Clarín, 23/8). Refrendando lo anterior, el legislador Rabinovich, del ARI, dijo: "si las obras ni se empezaron, no es tan grave retirarles las partidas, porque igual no se iban a hacer”. (sic, ¡qué cívica que es la coalición de Carrió!).

Rodrigazo

El kirchnerismo salió a criticar la medida de Telerman, y saludó a su suspensión como “una victoria”, pero ahora la Legislatura se encargará de aumentar las tasas. Es también lo que proyecta el gobierno "K" en todas las tarifas. Uno de los principales asesores de Carrió acaba de pronunciarse por un “planteo tarifario que dé seguridad a los inversores”, ya que “las tarifas residenciales no responden a niveles realistas” (La Nación, 20/8).

El kirchnerismo celebra la “patinada” de Telerman, sin percibir que la conmoción popular causada por el impuestazo es un anticipo de lo que le espera a Cristina cuando tenga que abordar la “corrección” de tarifas. La suspensión del aumento de ABL plantea una crisis política de mayor alcance.

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