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21 de abril de 2005 | #896

Los encubridores del narcotráfico apalean a los trabajadores de Lafsa

A las cinco de la mañana del martes 19, los trabajadores de Lafsa comenzaban una nueva jornada de lucha. Una asamblea realizada en la tarde del lunes había ratificado la “toma de mostradores” de Aeroparque, ante la absoluta falta de respuestas del gobierno y de la nueva patronal de Lan a las reivindicaciones planteadas. Los compañeros exigen que el ingreso a Lan sea simultáneo para todos, que respete las condiciones laborales y salariales y que reconozca el cuerpo de delegados electo por los trabajadores.
 
Apenas pasadas las cinco de la mañana, los efectivos policiales comenzaron a avanzar contra los trabajadores. “Cuando la represión era evidente, nos dirigimos al oficial a cargo, anunciando que levantábamos. Bastó que se lo dijéramos, para que diera la orden de pegar”, denunció uno de los delegados de Lafsa. Los trabajadores fueron apaleados y arrastrados por el hall de Aeroparque, recibiendo verdaderas palizas. “Muchos zafamos por la solidaridad de pasajeros que comenzaron a reclamar espantados que terminara la represión”. Uno de los detenidos, Alberto Pratt, fue visto horas después, en el Hospital Fernández, con el rostro desfigurado por los golpes. “Pero, de Aeroparque, salió con la cara intacta.” Es decir que las golpizas continuaron en los patrulleros.
 
Represor “garantista”
 
No hizo falta buscar al responsable de la represión, porque apareció por todos los programas matutinos de radio. Se trata de Marcelo Saín, el flamante jefe de Seguridad de Ezeiza, supuestamente conchabado por Kirchner para poner fin a la corruptela que derivó en el “affaire SW”. De las valijas ya nadie habla, y la causa judicial contra los directivos de SW se va durmiendo lentamente. Pero el “experto en seguridad” ha sido “redirigido” contra el único y verdadero blanco de Kirchner y los monopolios aeronáuticos: los trabajadores de Lafsa. Saín había secundado a “Juampi” Cafiero en la Secretaría de Seguridad bonaerense, y es un “garantista” mediático. Pero como todos los progresistas y transversales, se desvive por mostrarle al gran capital que capaz de conducir efectivamente a la policía bravas contra los explotados.
 
Un convenio pinochetista
 
Hace casi un mes, los sindicatos aeronáuticos —también dirigidos en su mayoría por “centroizquierdistas”— firmaron un acuerdo con Lan. Allí se establecía el “traspaso de los trabajadores de Lafsa a Lan”, pero sin una sola cláusula que especificara las condiciones concretas del traspaso. La asamblea de Lafsa nunca fue consultada para la firma de este acuerdo. Ahora ha aparecido la “letra chica” del mismo. Los trabajadores están siendo convocados individualmente a firmar un convenio individual de ingreso a Lan que dice, negro sobre blanco, lo que la burocracia sindical nunca les informó a los trabajadores. Los términos del convenio individual surgen de un “acta acuerdo entre la Secretaría de Transportes y Aero2000/Lan”. Allí se señala “que la garantía de estabilidad laboral por tres años sólo se reconocerá a favor de quien acepte en forma irrestricta las condiciones de ingreso referidas”. En esas condiciones, no aparece garantía alguna respecto de los actuales lugares físicos de trabajo. Si un trabajador —como ya ocurre con algunos que han aceptado el ingreso- es trasladado al interior o a otra provincia y no acepta, puede ser cesanteado de inmediato. También cae la estabilidad ante “cualquier reclamo y/o demanda, judicial o administrativo”. Es decir que una carta documento a la patronal, por el motivo que fuere, será causal de despido.
 
El acta Lan-gobierno establece un plazo indefectible —el 25 de abril- para la presentación de las “solicitudes individuales de incorporación”. Pero la patronal se toma un tiempo de cuatro meses para escalonar el ingreso de los trabajadores, con el claro objetivo de desarticular su organización. Para la patronal y el gobierno, en el ingreso a Lan los trabajadores pierden toda referencia como fuerza colectiva. Por ahora, lo único que trajo la patronal chilena es el “modelo laboral” pinochetista. En la Argentina, sus garantes son un Presidente “nacional y popular”, sus represores “garantistas” y sus dirigentes sindicales de centroizquierda.
 
Unidad obrero—piquetera
 
Aún con los heridos y hospitalizados a cuestas, en la misma mañana del martes una asamblea de trabajadores resolvió concurrir en masa a la gran marcha obrera y piquetera que confluiría horas después sobre el Ministerio de Trabajo. Con un Aeroparque militarizado, centenares de compañeros aeronáuticos dejaron los mostradores de Lafsa encolumnados y cantando que “la lucha de los federales no se acabó”. A las cuatro de la tarde, la delegación de Lafsa ingresaba al Ministerio junto con los compañeros del Garrahan, de Parmalat y el Bloque Piquetero Nacional.
 
Todos con Lafsa por la libertad a los detenidos.
 
Por el ingreso inmediato de todos los compañeros al trabajo, en sus puestos y condiciones actuales y con su organización gremial intacta.
 

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