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3 de enero de 2008 | #1023

Impuestazo con despidos

“Mauricio” va por todo

Aunque se había asegurado que el aumento del ABL no superaría el 50% para la mayoría de las viviendas, la realidad terminó siendo muy diferente. Muchos hogares del centro o el sur recibieron aumentos superiores al doble. Se han denunciado, incluso, incrementos del 500 y 600%, y no precisamente en Puerto Madero. La razón de los aumentos es clara: los funcionarios dispusieron una revaluación inmobiliaria para casi todos los barrios de la Ciudad. En una.misma zona, una vivienda antigua o de menores recursos terminó siendo gravada del mismo modo que una propiedad nueva o suntuosa. En definitiva, el impuestazo expulsa a las capas trabajadoras de las zonas de mayor valor inmobiliario y, de un modo general, de la propia Ciudad.

Ajustes y despidos

El macrismo justifica esta confiscación en nombre de “nuevos y mayores servicios”. Pero el impuestazo ha venido acompañado del “barrido” de 2.000 puestos de trabajo estatales. En su mayoría, son compañeros contratados en las áreas sociales del estado porteño. Mientras tanto, la prometida “expansión” de los servicios hospitalarios comenzaba con una declaración de guerra hacia los pacientes del conurbano, que serían considerados como “no prioritarios”.

En el área de Cultura, el delarruísta Lombardi debutaba con recortes en varios de sus festivales anuales. El impuestazo macrista no va a la salud, a la asistencia social o a la cultura. Seguramente, llenará las arcas de las “agencias” autónomas —ministerios paralelos- del nuevo gobierno, encargadas de manejar discrecionalmente desde los contratos de la basura hasta las habilitaciones de comercios.

La oposición

La alarma y el repudio al impuestazo no nació en estos días. En setiembre pasado, la administración de Telerman —con aval macrista- lanzó la primera tentativa de aumento al ABL. En aquel momento, la reacción popular obligó a dar marcha atrás. Pero gracias a un pacto legislativo, el impuestazo, en vez de derogarse, sólo resultó postergado. En la Comisión de Presupuesto de la Legislatura, los diputados de Macri, Kirchner y Carrió, pergueñaron un nuevo diseño del ABL, que dividió a la Ciudad en 80 zonas. Ese “dibujo” es, en definitiva, el que se empleó para la revaluación general del suelo que está en la base del actual impuestazo.

Aunque la bancada kirchnerista terminó votando “en particular” contra el nuevo ABL, aprobó “en general” al presupuesto 2008 presentado por Macri. El jefe del bloque “k”, Diego Kravetz, calificó a ese presupuesto de “transparente y equilibrado” (Urgente 24, 5/12/07), a sabiendas de que ese “equilibrio” se sostenía, al menos parcialmente, en una confiscación a los vecinos. El kirchnerismo sabe que, al agitar las aguas del impuestazo machista, está escupiendo. En definitiva, el gobierno de Cristina prepara tarifazos de igual tenor sobre la luz, el gas y los transportes. Por lo tanto, hay razones de sobra para suponer que la oposición kirchnerista al ABL no conducirá a la derogación del impuestazo, sino a un nuevo compromiso con Macri.

Nuestro programa

El ABL confiscatorio debe ser derogado de inmediato. Para establecer el régimen impositivo de la Ciudad es necesario, antes que nada, elaborar un censo integral, no solamente de viviendas o residencias sino también de bancos, industrias y comercios. La Ciudad es cabeza del 90 por ciento de las corporaciones capitalistas que operan en el país, que prácticamente no aportan al presupuesto de la Ciudad. Ese censo debería efectuarse con la participación de organizaciones barriales y populares representativas. La vivienda única y familiar de un trabajador que gana por debajo del mínimo no imponible debería ser exceptuada del impuesto inmobiliario.

Hace exactamente seis años, el estado procedió a confiscar ahorros y salarios; ahora lo hace con la vivienda. Tenemos a la vista el método fundamental de la acumulación capitalista, en especial en períodos de crisis.

Con el impuestazo, los recortes y despidos, el macrismo ha decidido hacer de su primer diciembre una prueba de fuerza contra los vecinos y trabajadores de la Ciudad. Tenemos que defendernos con los métodos que el pueblo de la Ciudad ya ha hecho propios. Reconvoquemos a las asambleas barriales, junto a los estatales y a todos los afectados por las agresiones macristas.

 

 

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