12/07/2001 | 713

A Emilio Ali

No te conozco hermano, pero te conozco. No se trata de un juego de palabras. Aunque nunca traté contigo, te siendo un hermano, como ya siento a todos los que luchan y a aquellos que no trascienden, pero que hacen la historia. Pero creo que solo basta sentir la bronca, la impotencia de no poder estar presente en cada lucha. De sentir bronca por la injusticia de la que hoy somos víctimas. De sentir bronca por la farsa montada en el poder. De sentir a la familia preocupada. Tan sólo basta sentir lo que vos sentís, para decir que te conozco.


Podrán doblarnos, pero nunca nos quebrarán. Porque no se trata de quebrar la fuerza de un luchador. Detrás de nosotros hay una fuerza mayor que nos sostiene. Está la clase obrera detrás nuestro, están los compañeros, la familia, en mi caso están mis hijos y mi compañera y esposa, están los abogados compañeros, los «bogas» de la clase, y los compañeros de Buenos Aires.


No sé, creo que te emocionarás al saber que el 1º de Mayo, César Raineri, detenido también acá, en el penal de Villa Las Rosas, tomó tu caso, lo explicó ante los compañeros en el acto obrero que hicimos en Tartagal. Y pedimos tu libertad. Junto al compañero Carlos Gil. También detenido. Yo me emocioné y me sentí orgulloso de ser un luchador cuando los piqueteros de Buenos Aires cortaron los puentes, pidiendo nuestra libertad. Estoy seguro de que los piqueteros del país nos liberarán, pronto. Lo mismo que a Castells y a todos los luchadores. Y como podés ver, Castells es de una generación, yo de otra (tengo 38) y vos de otra. Siempre habrá un joven luchador, mejor dicho, cientos, miles.


Ahora quieren encarcelar a «Pepino» Fernández y a «Piquete» Ruiz; el pueblo de Mosconi los protege. Nos debemos un encuentro. Todo pasa. Nos veremos. Un abrazo de un compañero. Chau, hermano.


 


Piquetero de Tartagal, 8 de julio de 2001

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