23/07/2003 | 810

A veinte votos por compañero

En todos los barrios de la Ciudad

El fin de semana de campaña arrancó con una charla en el local del PO en Mataderos. Con la plataforma en mano, los compañeros presentes discutieron con Marcelo Ramal los planteos del PO en las elecciones de la Ciudad, así como sobre el trabajo legislativo del Partido en estos años. Otro aspecto que fue ampliamente debatido fue la situación de vivienda en la Ciudad, y la lucha del Polo Obrero y el PO en ese plano. Explicamos de qué modo los gobiernos patronales en la Ciudad – y particularmente el de Ibarra – han dejado a los sin techo librados a su suerte, reemplazando una acción estatal a favor de la construcción de viviendas masivas por una política de créditos individuales. En ese cuadro, señalamos que el trabajo del Polo Obrero en la constitución de cooperativas de vivienda como parte de un programa de transformación social general, que plantea el control del Banco Ciudad por parte de los trabajadores, la disolución de las «corporaciones» que viabilizan la especulación inmobiliaria y la constitución de un banco de tierras y edificios ociosos a disposición de un plan masivo de viviendas sociales. Ramal relató de qué modo esta lucha presente del Polo se ligaba con la batalla librada por la banca del PO en hoteles, casas ocupadas y otras situaciones de desalojos inminentes. La defensa de la posición conquistada – la banca del PO – es, en definitiva, la posibilidad de plantar una voz propia de los explotados dentro de una institución del Estado, y reforzar la lucha de aquéllos en términos de organización y de orientación política.


¿Cómo alcanzamos el objetivo planteado? Al momento de las resoluciones, los compañeros a cargo de la actividad en el local revelaron que ya habían comenzado con el método planteado en el acto de la Federación de Box: batallar por los veinte votos por compañero. «Estamos rastrillando el barrio, manzana por manzana, anotando quién dijo que nos vota», señaló Mauricio. «Este es un barrio de tradición peronista, donde se encuentran muchos trabajadores que no se entusiasman con la perspectiva de votar por un Ibarra o un Macri. Tenemos algunos ya convencidos, sea por el voto completo o sólo a legislador. En otros casos, claramente tenemos que volver». Otro compañero de la asamblea informa que, en la cuenta de los veinte, «llevo seis, pero en su mayoría, familiares». Las actividades de la semana se planifican en función de integrar a todos los compañeros a esta lucha por el voto punteado.


De Zavaleta al Parque Avellaneda


El domingo por la mañana, llegamos con Eduardo Martínez al barrio Zavaleta, en Barracas. Una veintena de compañeras y compañeros del Polo Obrero nos reciben, y comenzamos a recorrer el barrio. La recorrida toma luego la forma de una marcha, con todos los compañeros aplaudiendo y llamando la atención de las casas. Conversamos con ellos y entregamos plataformas. Un rato más tarde, realizamos un acto y una locreada. El potente sonido, aportado por un vecino, permite que la actividad repercuta en el conjunto del barrio. También allí queda planteada la lucha por «los veinte votos por cabeza».


Apenas comenzada la tarde, estamos en la feria de Mataderos. El lugar, por su atractivo general, congrega visitantes de toda la ciudad. «Yo vivo en Santa Fe y Aráoz», comenta una mujer interesada en los materiales que le entregamos. «Por allí, a ustedes no los veo nunca». Queda de manifiesto el claro desnivel de la presencia del PO entre el sur y el norte de la ciudad. Una hora más tarde, comenzará una recorrida por el Parque Avellaneda, cuyo punto más concurrido es una feria que reúne desde artesanos hasta vendedores de cosas usadas. Los compañeros abordan con energía a visitantes y puesteros, colocando el periódico y los volantes. Las preguntas a los candidatos del PO se dirigen casi exclusivamente a un punto: la desocupación. También aparece el temor a un posible desalojo de puestos, siguiendo la experiencia de la calle Florida o del Parque Rivadavia.


A cuarenta días de las elecciones, la campaña entró en su tramo crucial, que es el de la lucha física y directa por el voto. En la agitación y propaganda general, esa lucha exige de una presencia extendida en toda la ciudad, poniendo la mayor energía allí donde es más débil nuestra implantación.


En el plano de la conquista del voto, la militancia del PO, de la UJS y del Polo Obrero ha salido a batallar por «los veinte por cabeza». En una elección plagada de «ofertas» de confusión política, esta lucha por el voto significa conquistar a una porción del pueblo de la ciudad a la estrategia, el programa y la organización que preparó políticamente al «argentinazo».