08/10/1998 | 603

Angeloz, el emblema de la Alianza

Bajo el gobierno de Angeloz, Córdoba fue el escenario de varios delitos económicos y de un crimen político, por lo menos. Hubo desfalcos en el Banco Social y en el Banco de Córdoba que comprometieron al presidente del primero y al ministro de Economía. Un diputado, ‘íntimo’ de Angeloz, Medina Allende, también fue condenado por fraudes. El asesinado fue Regino Maders, senador, quien se encontraba investigando irregularidades en la empresa de energía, Epec. Por último, no podía faltar el propio Angeloz, que «incrementó su patrimonio en más de cuatro millones de pesos desde el primer año de su gestión como gobernador», lo mismo ocurrió «con el patrimonio de su esposa» y «participó personalmente en las negociaciones para comprar la radio LV2» (La Nación, 4/10). El tribunal, compuesto por jueces vinculados al acusado, sin embargo, lo absolvió, con el argumento de que la acusación no había presentado las pruebas que habían llevado a semejante enriquecimiento. Es decir que invirtió el procedimiento, porque habría debido ser Angeloz el que debía demostrar cómo hizo tanta plata en tan poco tiempo (mientras estaba además ocupado en otras funciones).


Por el oficialismo, el encargado de saludarlo fue su ‘amigo’ Menem, contento en tener por fin un compañero de impunidad. Por la Alianza, hubo que hacer cola: Alfonsín, De la Rúa, Moreau, se felicitaron por un resultado tan ‘brillante’. «Siempre creí en Angeloz», dijo Alfonsín.»Este fallo le ha devuelto el honor…», trinó Moreau. «Eduardo Angeloz ha reafirmado el concepto de justicia…», se alegró De la Rúa (Página 12, 6/10). Es decir que aun antes de subir al gobierno, la Alianza anuncia que instaurará el régimen político del «enriquecimiento ilícito». Para los campeones de la ética, no está del todo mal.


Pero los más desvergonzados de todos son, por supuesto, los frepasistas, porque prefieren la ambigüedad o el silencio, es decir la forma más pérfida del encubrimiento. Aunque Fernández Meijide no pudo con su necesidad de conseguir votos radicales: «Hay que destacar que Eduardo Angeloz es el primer funcionario importante llevado a la Justicia por presunta defraudación pública. Por lo tanto, es la Justicia la que actuó. No puedo decir más porque no conozco el fallo», zafó la frepasista. La duplicidad de la candidata no tiene desperdicio: da a entender que no cree en nada, pero que igual apaña todo.


El que encubre se cubre. Los frepasistas esperan la misma indulgencia para ellos. Una mano lava la otra. Para recibir, primero hay que dar. Angeloz se ha labrado un futuro: se ha convertido en el emblema de sus compinches políticos.

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