11/03/1999 | 618

Asamblea Nacional de activistas por una alternativa obrera

Por Editor

El Partido Obrero formula esta convocatoria a los activistas, a los luchadores, a los militantes y dirigentes que en la actualidad se plantean una cuestión decisiva: ¿Qué hacer frente a la catástrofe que nos amenaza?


Estamos ingresando, en este momento, en el noveno mes consecutivo de caída de la producción. La industria automotriz está prácticamente parada, miles de obreros están en la calle con despidos disfrazados de suspensiones sin fin. Otra tanda enorme de compañeros está ya en las listas de los que serán echados en el próximo período.


Para que todo esto salga ‘barato’ a los explotadores, el gobierno plantea ahora acabar con lo que queda del régimen de indemnizaciones mientras por ‘decreto’ autorizó la partición del aguinaldo y de las vacaciones para la mayoría de los trabajadores. Por si esto fuera poco, se pretende reducir los planes tipo ‘Trabajar’, en los cuales, en condiciones de esclavitud, se albergan casi 2 millones de trabajadores. La desocupación alcanzará proporciones gigantescas porque ya en la actualidad uno de cada tres trabajadores se encuentra desempleado o sobreviviendo en changas que no alcanzan ni para un plato de lentejas.


La crisis, por lo tanto, se pretende descargar enteramente sobre nuestras espaldas. Para pagar a la banca y a los grandes especuladores, el gobierno recortará aún más los fondos a la educación, a la salud y al sistema previsional. Los jubilados quedan condenados a la inanición, al mismo tiempo que el PAMI se regala para los chanchullos de los pulpos empresarios amigos del gobierno. La propuesta de ‘dolarización’ no solamente prueba la vocación de gobernantes bananeros, es la pantalla de una devaluación para bajar aún más los miserables salarios que recibimos.


El régimen de la desocupación y la miseria


Nada de esto, por supuesto, cae del cielo. Es la política capitalista la que llevó a la nación entera al desastre. En estos días, la voracidad de ganancias de los monopolios ‘privatizadores’ reventó el sistema eléctrico en el corazón de la Capital Federal. Al mismo tiempo, los incendios arrasan la Patagonia, alimentados por los intereses inmobiliarios que especulan con apropiarse de todo el territorio en provecho de sus propios negociados.


El menemismo prometió sangre, sudor y lágrimas para sacar a la nación y a sus trabajadores adelante. No quedan ni las lágrimas. No tienen salida; el PJ se pudre en las peleas de clanes rivales. Para completar el cuadro, los ‘opositores’ de la Alianza gobiernan en varias provincias con el mismo libreto oficial, el de los grandes ‘privatizadores’, el del FMI. Una variante de la Alianza gobierna Brasil y está llevando a su pueblo y al continente al matadero.


En realidad, menemistas y aliancistas están en el mismo barco porque sirven, como un siervo al amo, a las necesidades de las corporaciones capitalistas, en cuyo beneficio han saqueado sin piedad al país y a sus trabajadores. Es la misma clase social, la que gobernó con los Videla y Masera y es, por eso mismo, que nuestros demócratas garantizaron y garantizan su impunidad con amnistías e indultos. Para que las ‘fuerzas del orden’ puedan actuar cuando estalla la ira popular, como estalló en Cutral-Co, en Jujuy, de una punta a la otra del país.


Alternativa de los trabajadores…


La necesidad de una alternativa a esta clase social y a sus políticos fracasados es una necesidad vital. Esto significa, en primer lugar, una plataforma de lucha y acción para dar una respuesta colectiva de todos los trabajadores a la situación actual.


Nosotros no creamos la crisis y, al revés, nos deslomamos años enteros para garantizar los superlucros de las empresas. Entonces: nadie a la calle ahora, que se distribuyan las horas de trabajo sin afectar el salario. No son las necesidades de la producción sino la de preservar las fabulosas ganancias las que imponen el desempleo masivo: hay que terminar con esto de una vez, que se prohíban los despidos.


Como la crisis es general, un plan para garantizar el trabajo mediante una distribución racional de las horas y de la utilización plena de los recursos productivos debe ser impuesto con el control y la movilización general de los trabajadores. Si los capitalistas dicen que no tienen dinero, macanean: que abran sus cuentas y sus libros, que se decrete un impuesto confiscatorio a las grandes fortunas, que cese el pago de las deudas usurarias con las cuales se agotan los fondos de las finanzas públicas recaudadas de nuestros bolsillos.


¿Es incompatible con lo que reclama el FMI? Si. Pero se trata de salvar a nuestro pueblo trabajador y no a los explotadores. La primera necesidad nacional es comer: 500 pesos de subsidio a todos los desocupados, salario mínimo equivalente a la canasta familiar, como lo establece hasta un artículo de la Constitución que sus supuestos defensores violan desde hace décadas. Durante la crisis, en lugar de desproteger al que trabaja, hay que darle seguridades de que no se convertirá en un esclavo: hay que derogar todas las normas de ‘flexibilidad’, restaurar los convenios colectivos y la cobertura social eliminada en los últimos años.


…hay una salida


En todos los terrenos, los trabajadores tienen y pueden mostrar una salida a la situación sin salida que nos ofrecen los representantes de este régimen.


Ellos se llenan la boca, una y otra vez, hablando del valor de la educación. Pero, entonces, hay que derogar las leyes educativas que destruyen la escuela secundaria, liquidan la escuela técnica, impiden el ingreso y arancelan la universidad. Hay que dar ya el salario de 700 pesos que reclaman los docentes, triplicar el presupuesto y colocar el sistema educativo no bajo la dirección del Banco Mundial sino de los docentes, los estudiantes, los trabajadores.


Es posible dar respuesta en todos los campos, extendiendo esta plataforma, enriqueciéndola con consignas y propuestas de lucha. Recientemente, los trabajadores brasileños ocuparon la Ford y no la desalojaron hasta que la empresa revió los 2.800 despidos programados. Este es el camino. Una plataforma así concebida plantea la necesidad de una respuesta de conjunto de todos los trabajadores, más allá de sus divisiones corporativas y regionales. Esta es la misión natural que debieran llenar nuestras organizaciones centrales, nuestra CGT, nuestra CTA y nuestro MTA.


Si no lo hacen, es por una sencilla razón: siguen las alternativas de los partidos patronales. Siguen a los Menem, a los Duhalde, a los De la Rúa; a veces de un modo explícito, otras de una manera vergonzante. Pero lo que necesitamos es una alternativa política de los obreros, de los trabajadores, no de sus enemigos de clase.


Es porque siguen a los partidos del sistema que la CGT, la CTA y el MTA mantienen a sus sindicatos paralizados, sin plantear un plan de lucha y una movilización huelguística para imponer las reivindicaciones elementales de los trabajadores y desocupados. Tanta impotencia, tanto seguidismo ha abierto un gran cuadro de deliberación al interior de nuestras organizaciones, recorridas por la crisis que provoca la política actual de completa pasividad.


Este es el punto: nuestras organizaciones —nuestras, porque son el resultado histórico de nuestras luchas— tienen que romper con las organizaciones y políticos patronales, romper con el seguidismo a sus partidos. A esta necesidad y a esta tendencia presente en cada lucha, por elemental que sea, es necesario darle una expresión consciente y transformarla en alternativa, en política propia de los trabajadores, en la base de construcción de un partido propio de la clase obrera. Tenemos que derrotar la idea de que los trabajadores no podemos tener nuestra política, nuestro partido y nuestro gobierno; planteo con el cual los burócratas de todos los tiempos justifican que sigamos atados a los capitalistas.


Asamblea Nacional


Es una responsabilidad de todos los activistas buscar una salida a la situación sin salida de los explotadores y sus representantes.


Es con este propósito que proponemos poner en pie una Asamblea Nacional de Activistas, co-convocada por luchadores, delegados, dirigentes sindicales, barriales, del movimiento de desocupados, de la juventud explotada. Una Asamblea de Activistas que sea, desde ya, en su misma convocatoria, un gran laboratorio de planteamientos de lucha para nuestra propia actividad.


Una Asamblea Nacional de Activistas para superar la dispersión en un movimiento político común de los trabajadores, para que nuestras organizaciones rompan con la burguesía. Es decir, una Asamblea de Activistas por una alternativa obrera, para enfrentar a los gobiernos y partidos responsables de los despidos, la desocupación y el hundimiento nacional. Este es el significado de nuestra convocatoria.

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