10/06/2003 | 808

Balance de las elecciones

El triunfo de Alperovich, el candidato de Miranda y de Kirchner, con el 42% ha sido el resultado de una gran acción de aparato y de un conjunto de mecanismos de fraude político. El Frente Fundacional, que lo tuvo por candidato, presentó 1.000 listas, bajo el régimen de la ley de lemas. Alperovich logró reunir los votos de todo el arco de la interna justicialista, que se mantuvo dentro del Pj (varias fracciones se presentaron en otros frentes de la oposición).


Fue en la última semana donde se volcó una acción de aparato sin precedentes, dirigida a organizar la movilización paga de los votantes. Esta vez, junto a los remises, aparecieron los colectivos arreando a los votantes y llevándolos de regreso adonde estaban estacionados grandes camiones con bolsones. Esto fue moneda común en todos los barrios y en el interior. Junto con ello, la Junta Electoral fue modificando las reglas, creando el escenario para imposibilitar el control del escrutinio (ver Un fraude organizado).


Con Alperovich, la mafia mirandista continúa en el poder. Las principales figuras del gabinete de Miranda han sido electos para la Legislatura, en los concejos o las intendencias. Con Alperovich, se perpetúan los privilegios alcanzados por los grandes grupos que se han beneficiado con la devaluación y la pesificación. Alperovich, cuando fue ministro de Economía de Miranda, fijó la llamada alícuota cero (o sea, el pago cero de impuestos provinciales a todos los grandes grupos), y ahora ha señalado que los Jefes y Jefas deberán trabajar (como ya ocurre en todas las textiles) en las empresas y grandes comercios, o sea una po lítica más negrera que la implementada por el propio Miranda.


Fracaso de la oposición


El fracaso más notable ha sido el de Jerez, el ex fiscal que cuando se lanzó a la arena política apareció con una intención de voto del 50%, pero luego armó una coalición con 15 partidos, una verdadera bolsa de gatos que reunía a toda la centroizquierda, a la Ucr, con los menemistas, los lopezmurphistas y ex busssitas de todo pelaje. Jerez apenas sumó un 24% de los votantes y no logró ganar en ninguna ciudad importante. Este fracaso no puede ocultar el éxito que sí tuvo como instrumento de rescate del régimen político en su conjunto y en contener un giro electoral a la izquierda. A esta política se sumó todo el arco centroizquierdista, desde Pueblo Unido pasando por Patria Libre, cuyos dirigentes fueron fiscales en las elecciones últimas.


El otro fracaso fue el del bussismo, que retrocedió en toda la provincia, perdió todas sus posiciones a nivel de intendencias y logró una reducida representación parlamentaria.


La izquierda


La votación de la izquierda ha sido completamente marginal. Aunque La Gaceta destaca que creció con respecto a la elección del ‘99, haciendo referencia a la votación del PH y el PO, la realidad es que la votación en relación a la última elección presidencial se redujo a la mitad. El voto en blanco se duplicó en relación a la elección del ‘99. Significativamente, la campaña del Pcr no se notó en este sentido.


El PO desarrolló una campaña conciente de esta realidad general, y en ese marco luchó por implantarse en diversas realidades. Concretó decenas de reuniones y asambleas, hubo una acción muy importantes de numerosos candidatos, se logró armar una presencia de fiscales que superó a la de la elección presidencial (hubo más de 600 fiscales); se han creado nuevos núcleos partidarios en la docencia, la sanidad, entre los obreros de la construcción; se han sentado las bases para un trabajo entre los trabajadores citrícolas, se han abierto nuevos barrios y se dirigió la lucha más importante del período, que fue la lucha universitaria protagonizada por el movimiento estudiantil. Se trata ahora de consolidar este reagrupamiento revolucionario de la vanguardia luchadora.