16/12/2021

Berni lanzó su candidatura a presidente

¿A dónde van Kicillof y los “nacionales y populares?   

Sergio Berni lanzó su candidatura a presidente confirmando que su presencia en el Frente de Todos tiene las horas contadas. El ministro de “Seguridad” de Kicillof apuntó directamente contra Cristina Kirchner, de quien dijo estar muy alejado políticamente. En pocas palabras calificó al gobierno de Alberto Fernández de haber dilapidado el capital político y haber perdido cinco millones de votos. En un camino de no retorno pasó factura a Máximo Kirchner y a la Cámpora por haber “proscripto” peronistas y su propia candidatura a diputado en las Paso. Todo indica que el ministro dilecto del “Kici” y “Patricio Bullrich” bonaerense pretende competir con una variante derechista y de “mano dura” que lo tenga como protagonista.

Fracaso de Kicillof y Cristina

La ruptura de Berni retrata el fracaso de Cristina, Kicillof y de todo el kirchnerismo que lo entronizó como una figura política y mediática habilitando que recorriera canales y radios en provecho propio. Una vez más este peronismo fondomonetarista y represor de Guernica demostró ser funcional a la derecha, a la que el jefe de Bonaerense adhiere sin pelos en la lengua. En el ridículo quedaron también las burocracias kirchneristas de las dos CTAs que justificaban la presencia de Berni en el gabinete provincial, un primus inter pares, como una “táctica” de la Jefa para poner en caja a la policía de la provincia de Buenos Aires. Todo lo contrario, el exsecretario de Seguridad de Cristina Kirchner y todavía ministro se ha servido de la Bonaerense como un aparato propio en la interna con el gobierno y los intendentes, y su “caja” generosamente untada por Kicillof.

Es el gobernador “amigo de los trabajadores” el que queda más golpeado por el inminente portazo de Berni, quien quiere forzar su despido para facturárselo a Alberto Fernández y a la vicepresidenta como capital político futuro. Kicillof quedó pegado al represor y asociado al desalojo brutal de Guernica que lo marcó a fuego. Días antes de que Berni volviera a anunciar su próxima ruptura con el Frente de Todos, Kicillof no escatimó chupadas de medias al por mayor para retener al capo de la maldita policía, estuvo en el bicentenario de la Bonaerense llamando a reconciliarla con la ciudadanía y le ofreció a la “familia policial” un Presupuesto provincial 2022 que le cede la parte del león de los recursos al aparato represivo, incluido 12.000 nuevos cargos policiales y del servicio penitenciario de planta permanente.

A esta altura la pregunta conducente no es a dónde va Berni sino dónde terminará Kicillof, un gobernador cada vez más aislado y desplazado por la ofensiva de los intendentes, el PJ bonaerense, la alianza de ocasión entre Máximo y Massa y las pretensiones políticas de Martín Insaurralde para la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Esta crisis en el Frente de Todos y en el gobierno provincial se está llevando puesto a los restos del “kicillofismo” y golpea a las burocracias sindicales integradas al aparato del Estado, las que al día de hoy rechazan el “Fuera Berni” y le ceden la iniciativa al jefe de la Bonaerense en una patética diagonal a la derecha. Pero además, la crisis coincide con una seguidilla brutal de ejecuciones del gatillo fácil, a los que Berni les garantiza impunidad y una mano libre que se extiende a los vínculos directos que unen a la pesada policial con el delito organizado, el narcotráfico, las redes de trata y prostitución y todo tipo de ilícitos.

El pedido de interpelación parlamentaria a Berni, quien una vez más calificó de “impericia” el asesinato de Luciano Olivera en Miramar, es parte de esta campaña para echar al facho “nacional y popular” con la movilización popular. Responsabilizamos a Berni por el gatillo fácil que justifica en nombre de la “doctrina Chocobar” y por el clima de violencia policial que agita. El silencio cómplice de todo el arco kirchnerista, cuyo cacareo no pasa de las roscas, delata su adaptación a la derecha. Berni fue preparando el portazo después de haber pedido públicamente un debate sobre la pena de muerte y de haber reafirmado que apoya la baja de la edad de imputabilidad hasta los 14 años. Las CTAs, que marchan para apoyar el presupuesto de ajuste de Kicillof y repiten que “ningún pibe nace chorro”, son corresponsables del huevo de la serpiente que representa el ministro facho al que hasta ayer elogiaban como un auténtico peronista.

Fuera Berni y la maldita policía

Si Berni consuma la ruptura se van a ahondar los choques con la Bonaerense y los enfrentamientos de bandas policiales por los negocios millonarios en juego. Antes de la escalada de las víctimas del gatillo fácil había vuelto a escena la posibilidad de una huelga policial que Kicillof paró momentáneamente con otro aumento salarial.

Según denunció un relevamiento de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), entre el 2016 y el 2021 hubo un total de 1.634 muertes donde las fuerzas represivas estuvieron involucradas, de las cuales 436 son asesinatos por gatillo fácil y 1.198 asesinatos y fallecimientos de personas detenidas. De estos, el 71% corresponde al período entre 2020 y 2021 y en lo que va del año la Comisión Provincial de la Memoria registró 101 casos de violencia letal a manos de la Bonaerense. La edad de las víctimas, ocho de cada diez menores de 30 años, delata la persecución y represión contra la juventud.

Lo que está en el centro de la cuestión es la capacidad represiva de una fuerza policial y su jefatura que reúne a 100.000 efectivos y que requiere de un cuerpo disciplinado en tiempos de ajuste en una provincia de Buenos Aires cada vez más hambreada y con casi uno de cada dos bonaerenses por debajo de la canasta de pobreza. Berni lo sabe y lo explota amenazando llevarse la pelota dando por terminado el partido. En estos momentos el Partido y el Polo Obrero acompañan a los vecinos del barrio recuperado de Nueva Unión de Rafael Castillo de La Matanza que enfrentan con un corte de ruta la orden de desalojo de Kicillof y el intendente Espinoza. Estos desalojos son el complemento de un Presupuesto provincial 2022 que contempla una cifra mínima de construcción de 10.000 viviendas para un déficit de dos millones y medio de unidades entre nuevas y a refaccionar para que sean habitables.

Aunque por ahora se encuentran en campos distintos, la ofensiva del ministro de “Seguridad” contra Cristina y Máximo Kirchner coincide con el operativo pejotista para sacarse de encima a la Cámpora y, que como señalamos en Prensa Obrera, busca obstaculizar todo lo posible la asunción efectiva del hijo de la vicepresidenta al frente del Partido Justicialista. A la cabeza de este operativo sigue Fernando Gray, que logró otra definición judicial favorable y que tendrá en las elecciones internas del justicialismo provincial un nuevo capítulo. El poder de Máximo en el PJ bonaerense se devalúa como el peso argentino. El llamado de Berni a una “mesa” para debatir la Argentina “que queremos” es deliberadamente ambiguo y abre la puerta a todo tipo de transas ostensibles a la derecha para apoyar su candidatura y negociar eventuales alianzas.

Abajo el presupuesto de hambre y represión

Estamos frente a una nueva división y agotamiento del peronismo después de la derrota electoral y de las renovadas presiones del FMI y los bonistas para un alineamiento del oficialismo y la oposición con el programa de ajuste fiscal para pagar la deuda externa. Esta crisis política refuerza la necesidad de fortalecer al Frente de Izquierda Unidad como polo político frente a todos los ajustadores capitalistas y pagadores seriales de deuda. La convocatoria de la bancada del FIT Unidad a movilizar el 21 de diciembre contra el Presupuesto provincial de endeudamiento, represión, precarización laboral y pacto del Frente de Todos con la oposición derechista será una oportunidad para plantar con fuerza todas las reivindicaciones en oposición al ajuste y para oponerle una salida de los trabajadores. El 21 marcharemos también para que se vayan Berni y su maldita policía.

 

 

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