30/07/2019

Carcelero o repartidor, la oferta laboral para la juventud

Más de un kilómetro de cola para anotarse como guardiacárceles en Olmos

Una convocatoria por 50 puestos de trabajo en la Unidad Penal N°1, ubicada en la localidad de Lisandro Olmos, originó hasta 15 cuadras de cola de jóvenes entre 19 y 34 años. Pasado el mediodía, habiéndose anotado 1.200 aspirantes, fue cerrada la inscripción y se ocasionaron  enfrentamientos con quienes esperaban afuera, que llegaron a arrojar botellas contra la unidad carcelaria.


Con el cinismo que la caracteriza, la gobernadora Vidal aseguró, al ser consultada sobre el tema, que la fila no era por el trabajo sino por el interés que despierta “estudiar” para ser guardiacárcel. Desestimó así lo dicho por el propio titular del Servicio Penitenciario Bonaerense, Xavier Areses, quien confesó que la convocatoria había sido récord porque “los jóvenes ven una posibilidad concreta de trabajo”. Los distintos entrevistados por los medios que se acercaron al lugar enfatizaron en que la oportunidad consistía en conseguir al fin un “trabajo fijo”, una tan ansiada estabilidad laboral.


El anhelo que expresó la cola de 2.000 jóvenes platenses es generalizado. Ya en diciembre del año pasado, en la previa de la temporada veraniega, el Ministerio de Trabajo festejó la Feria Conectamos Trabajo que realizaron en Mar del Plata, donde para postularse para (supuestamente) unos 2.000 puestos de trabajo en restaurantes y hoteles se inscribieron más de 15.000 jóvenes. Son manifestaciones de la ausencia de futuro con que se topa la juventud, ante la cual explora todas las salidas al alcance.


Según los datos del Indec, en el Conurbano bonaerense una de cada cuatro mujeres menores de 29 años está desocupada, mientras que entre los varones de esa edad se encuentra desempleado uno de cada cinco. A ello podemos agregar que en la provincia hay más de 160.000 pibes subocupados que demandan más trabajo, tomando los números oficiales del Ministerio de Trabajo.


Un estudio del Centro de Economía Política Argentina revela que sólo durante el primer trimestre del año cerraron 15 plantas industriales dejando en la calle a 2.300 trabajadores, luego de un 2018 en el que bajaron las persianas alrededor de 40 fábricas.


Es lógico que, con este panorama, cuando se abre una posibilidad laboral capte la atención masiva de la juventud, aunque se trate como en este caso del brazo represivo del Estado. Mientras tanto, miles de pibes trabajan en negro, en condiciones de extrema precarización, como se evidenció estos días tras el accidente de un repartidor de Glovo, a quien le exigían probar el estado del producto cuando se encontraba ensangrentado e inmovilizado en el piso. El gobierno promueve esta precariedad, y no solo con una reforma laboral flexibilizadora: en una jornada sobre ‘la seguridad y la salud en el trabajo de jóvenes y adolescentes’, realizada este mes por la cartera de Trabajo en La Plata, el ministro Marcelo Villegas se jactó de “haber reducido casi un 70 por ciento los juicios por accidentes de trabajo en la Provincia de Buenos Aires”. Todo un culto al desmantelamiento del derecho laboral.


El récord de inscripciones al Servicio Penitenciario Bonaerense es otra expresión de la preocupación con que la juventud vive la “glovización” de su salida laboral. Nada hay de vocación, como asegura Vidal. Esto es más palpable cuando se trata de la apertura de puestos como carceleros en un Servicio Penitenciario con una sobrepoblación carcelaria de 13.000 personas (un 50% más de lo habilitado), definido por propios organismos estatales como un régimen de tortura con cientos de denuncias al año y un índice de muertes violentas que supera el de Brasil. Las masacres en los calabozos de Pergamino y Esteban Echeverría son un reflejo de los resultados de la aberrante situación que se vive en los centros de detención bonaerenses.


La lucha contra la reforma laboral y el vaciamiento educativo, contra el desmantelamiento de la industria y por recuperar las riquezas del país, es también la lucha por un futuro para la juventud, que solo puede escapar de la disyuntiva entre Pedidos Ya y las penitenciarías en la medida en que derrote la ofensiva que todo el régimen del FMI y el gran capital imponen en la agenda de los candidatos que polarizan la elección.

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