30/05/2021

¿Cómo enfrentamos a la derecha en Córdoba?

Schiaretti responde a los intereses que sostienen al macrismo en la provincia.

Todas las encuestas en la provincia posicionan al macrismo como favorito para las elecciones nacionales que se avecinan. Esta performance, lejos de unificar la alianza, ha desembocado en una fuerte fragmentación del armado derechista con la anotación de siete candidatos, por lo menos, para encabezar la lista legislativa, entre los que se cuentan a los radicales Negri, Mestre, De Loredo y Aguad, a Baldassi y Santos por el PRO y a Luis Juez.

Ese enfrentamiento de aparato tiene como telón de fondo una carrera política reaccionaria por representar los intereses de la clase social dominante en la provincia, especialmente el capital agrario. El macrismo comparte su base con Schiaretti, un lobbista de primera hora de estos sectores patronales (y fundamentalmente de las automotrices), pero sin representación nacional de peso propio.

Los macristas, que cargan con el fracaso histórico continuado de su gobierno nacional que dejó al país con una deuda de 44 mil millones de dólares con el FMI, se valen, a su vez, del fracaso actual de Alberto Fernández que es responsable de más de 70.000 muertes en pandemia y niveles de pobreza superiores al 45%.  En suma, ponen de manifiesto la incapacidad de los partidos de la burguesía, que han gobernado las últimas décadas, para sacar a la Argentina y a Córdoba del marasmo.

Una tarea primera de la lucha contra la derecha es la clarificación de su programa retrógrado. En cuanto al abordaje de la pandemia sostienen una posición criminal. Con un discurso falso de defensa de “los que quieren trabajar”, en realidad defienden las imposiciones de la clase capitalista que no quieren ninguna restricción en la producción y el comercio (imposiciones que igualmente viene aplicando el gobierno nacional y el provincial). Promovieron las clases presenciales, igual que los gobiernos, sin respetar el semáforo epidemiológico. Todo un sector de la derecha, como Macri, Bullrich o Luis Juez, defienden posiciones negacionistas como las de Bolsonaro en Brasil.

Además, son fervientes defensores de seguir tomando a la salud como un gran negociado capitalista, con las patentes en primer lugar. Critican la falta de acuerdo con Pfizer del gobierno nacional, pero defendiendo el mismo secretismo de los contratos con farmacéuticas, que establece ese gobierno, por ejemplo, con Sigman o Richmond.

Un aspecto central es la oposición a las retenciones y a impuestos sobre los grandes capitalistas. La pulseada por las retenciones está condicionada por la orientación del gobierno en función del pago de la deuda. El mismo Macri, que prometió una gran rebaja impositiva, terminó imponiendo un cepo cambiario y aumentos de impuestos. El planteo de superar estas contradicciones mediante un megaajuste contra los salarios y las jubilaciones lo encarnó el macrismo, pero también Fernández. Las retenciones del oficialismo tampoco han impedido el aumento de los precios de los alimentos, ni han aumentado sustancialmente las reservas, pues se destinan a la deuda.

Son partidarios de la represión a las luchas obreras y populares y de una mayor regimentación de la vida social, siempre al servicio del control que necesita el poder de la burguesía. Durante 2020, la intendencia radical de Jesús María (con Schiaretti) desató una enorme represión sobre las y los municipales que luchaban por sus salarios, que terminó con 41 trabajadores encarcelados. El bloque legislativo de Cambiemos y la UCR presentó un proyecto para acelerar la represión contra las y los trabajadores que ocupaban tierras, una bandera reaccionaria que el peronismo hizo propia en Guernica y barrio Estación Ferreyra. La política represiva de este sector fue resumida por la legisladora De Ferrari, quien reclamó que vuelvan los “Falcon verdes”.

El desarrollo de la derecha en Córdoba tiene esas bases sociales; pero también están las políticas. El macrismo fue apoyado electoralmente en 2015 y 2019 por el gobierno de Córdoba. Durante todo el gobierno macrista las relaciones con Schiaretti fueron inmejorables, incluso en algunos distritos se unificaron en listas comunes, algo que vuelve a reflotarse ahora desde el propio gobierno provincial lanzando la candidatura presidencial de Schiaretti para el 2023. Macri dividió la lista de Juntos por el Cambio en Córdoba, lo que pavimentó la victoria de Schiaretti. Quien también colaboró y colabora en ese desarrollo es el propio PJ-kirchnerismo, que en 2019 retiraron la lista para favorecer el triunfo del macrista Schiaretti, y ahora ha designado como su principal candidato al menemista-delasotista Carlos Caserío.

La lucha contra la derecha coincide con la lucha contra el gobierno. Gran parte de la agenda del macrismo la lleva adelante el gobierno nacional que coloca como norte de su orientación el pacto con el FMI. Esta agenda, venga de la mano de los Macri o Fernández, la enfrentamos en las calles. Las masivas movilizaciones del 8M y 24M, el enorme movimiento piquetero, el movimiento ambiental que lucha contra la autovía de depredación (la de Punilla) o destacadas luchas de trabajadores, marcan las posibilidades que tienen las y los trabajadores para enfrentar y derrotar a la derecha, al gobierno y a la clase capitalista que la sostiene.

Para darle desarrollo a esta tendencia, que configura la expresión local de la ola de rebeliones populares y sus consecuencias políticas que sacuden a Latinoamérica, tenemos que reforzar la agitación política denunciando los planes y el programa del gobierno y de la derecha, y abriendo paso a un reagrupamiento masivo de luchadores que pueda sostener una salida de trabajadores a la crisis. Para esas tareas es fundamental que convoquemos un gran congreso provincial del Frente de Izquierda-Unidad que se extienda a los cientos de espacios donde la lucha se desarrolla en la provincia. Un congreso de ese estilo, pondría levantar una gran fuerza política ligada a la rebelión, a la lucha y al desafío que tenemos por delante.

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