06/12/2001 | 732

Cómo impedimos el vaciamiento del Pami

El Pami no atiende. «Los médicos de cabecera no atienden. Pacientes preparados para la cirugía fueron devueltos a sus casas. Los psiquiátricos cortaron la atención ambulatoria. Geriatría no recibe más gente. Si se quiere recibir un medicamento oncológico, lo más práctico es presentar un amparo a la Justicia porque con el trámite ordinario ni siquiera se consiguen pañales. Este es el diagnóstico *el de un mapa de prestaciones desierto* que hacen sobre el Pami en la Defensoría del Pueblo porteña». (Página/12, 25/11/01).


Todo esto está pasando no solo por la mala administración del Pami sino como consecuencia de una política deliberada. «El Pami se financia con los aportes patronales y personales de los trabajadores activos y de los propios jubilados. Esos aportes, que se cobran como un porcentaje de los haberes, fueron disminuyendo porque se redujo la alícuota de la carga patronal, disminuyó el empleo registrado y hubo una baja de salarios y de jubilaciones. Así, de tener ingresos del orden de los 2.800 millones anuales entre 1993 y 1995, ahora los ingresos del Pami arañan los 2.200 millones anuales». (Clarín, 25/11/01).


«La variable de ajuste fueron los prestadores *con atrasos en los pagos y aumento de las deudas* y los supuestos beneficiarios con menores y más deterioradas prestaciones médicas. Varios beneficios fueron suprimidos, cada tanto hay los prestadores cortan los servicios por falta de pagos o demoran la atención médica y el endeudamiento saltó por las nubes. De registrar en 1994 una deuda de 400 millones, al 30 de junio de 2001 el pasivo sumaba 2.321 millones de pesos. Hacia fin de año se estima que será de 2.600 millones de pesos» (Clarín, ídem)


Por estas sucesivas reducciones en sus ingresos, el Pami fue obligado a endeudarse por 700 millones de dólares con un conjunto de bancos privados quienes exigieron que la obra social pusiera en garantía su recaudación futura. De esta manera los bancos no asumieron ningún riesgo, pero aún así le prestaron a una tasa flotante que este año estuvo rondando entre el 40 y el 45% en dólares. Por esta razón el Pami tiene que pagar intereses del orden de los 15 millones de pesos mensuales que el Gobierno se los descuenta de la recaudación para dárselo a los bancos. «Así, por ejemplo, este año la amortización de las cuotas de la deuda le insumen al Pami unos 135 millones de pesos y otros 78 millones intereses, el equivalente a un mes de prestaciones y gastos de administración»(Clarín, ídem).


Apenas asumió, lo primero que hizo la Alianza fue sacar al Pami del Presupuesto Nacional, pero mantuvo todos los contratos y planes ideados por el menemismo y el Banco Mundial. La medida fue saludada por todo el centroizquierdismo como un paso clave para darle autonomía al Pami. Sin embargo, el real propósito era bajarle los ingresos porque hasta ese momento el Pami tenía una garantía en el Presupuesto Nacional de recibir 200 millones de pesos mensuales. Al salir del Presupuesto Nacional, sin la garantía de los 200 millones y sin derogar la rebaja de los aportes patronales ni el poder de cobrarle a las patronales los aportes, el Pami fue obligado a vivir con sus ingresos deliberadamente reducidos.


La llamada «autonomía» del Pami fue así un paso deliberado para vaciarla. Pero apenas el gobierno resolvió recortar el 13% las jubilaciones y los sueldos, sacó un decreto de necesidad y urgencia, con la firma de todos sus ministros, incluido el Juampi Cafiero, pasando por encima de esa «autonomía» para incluir a los trabajadores del Pami en el recorte.


«Aunque en lo formal sea un ente autárquico y no estatal, el Pami fue el primer organismo donde se empezó a aplicar el principio de déficit cero. Previa ley del Congreso, en enero del 2001 dejó de contar el fondo de garantía del Estado, para pasar a depender exclusivamente de su recaudación, es decir de un ingreso que se compone del aporte de empleadores y trabajadores. El problema es que cada vez se recauda menos y la brecha entre lo que necesita el Pami para mantener sus servicios y lo que efectivamente recibe ya parece imposible de salvar» (Página/12, ídem).


«Ante esta situación, en octubre el Congreso votó una ley para que el Tesoro le aportara al Pami 160 millones de pesos para cubrir el bache por la caída de la recaudación fiscal. La ley no fue promulgada y Economía quiere que el Ejecutivo la vete», comenta Clarín del domingo 25.


Además del recorte del 13% a sus trabajadores, para que «cierren» los números la nueva intervención de Pistorio quiere privatizar los policlínicos 1 y 2 de Rosario, despedir todo el sector de ambulancias y tercerizar el servicio y cesantear a unas 3.000 personas. Hasta ahora estuvo demorando este plan porque ni siquiera tiene plata para llevar adelante este atropello contra los trabajadores y los jubilados. Este es el motivo principal por el que Pistorio dice que necesita entre 200 y 300 millones de pesos para implementar su plan para el Pami. Precisamente, un informe del Pami, publicado en Clarín, dice que hubo recortes de personal pero la falta de fondos para pagar las indemnizaciones «impide la continuación del Programa de reconversión del personal». Así, si finalmente el gobierno no veta la ley que le da 160 millones, seguramente el Pami usará ese dinero para despedir a cientos de trabajadores, dejando que el Pami siga sin atender


El Partido Obrero plantea:


  • • Ruptura de todos los acuerdos que atan al Pami con el Banco Mundial.
  • • Denuncia de los préstamos usurarios de los bancos. Que el Estado asegure al Pami un Presupuesto anual de 2.600 millones por año y que se haga cargo de las deudas.
  • • Fuera la Intervención. Administración y control del Pami a cargo de los jubilados y trabajadores.

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