26/01/1995 | 437

¿Con los patrones o con los obreros de las Pymes?

A muchos trabajadores les ha llamado la atención la “tibieza” de la respuesta del CTA y del MTA al proyecto de flexibilización para las Pymes.


El CTA, en un comunicado firmado por De Gennaro, Piccone y su plana mayor, critica algunos aspectos de la flexibilidad laboral (pero sin nombrar específicamente el proyecto para las Pymes), pero no propone ninguna medida para enfrentarlo y se limita a lamentarse de que “la administración económica no contempla la producción y el trabajo”.


El MTA, en cambio, en una solicitada sí critica la “iniciativa de flexibilización de las Pymes”, pero su única conclusión es que frente a la CGT convertida en una “sucursal del gobierno” cree “llegado el momento de pensar en una representación auténtica, solidaria, democrática y social de los trabajadores”. “Pensar”, sí; movilizarse, ¡no!


Los Ubaldini, Palacios y Cía. tampoco llaman a la movilización de los trabajadores, se limitan a “diferenciarse” de las direcciones oficialistas de la burocracia.


Tanto De Gennaro, que se encolumna políticamente detrás del Chacho Alvarez, como Ubaldini, que se orienta hacia Bordón, son ambos la base de apoyo “sindical” al Frepaso. Y no van a mover un dedo contra el estatuto de las Pymes por la sencilla razón de que mantienen un acuerdo con estas patronales.


De Gennaro, particularmente, creó el llamado “Congreso de la Producción y el Trabajo” (CTP) donde los trabajadores hacen de furgón de cola de las llamadas “pequeñas” patronales (Apyme, Federación Agraria, etc.). Este “congreso” apoyó la jubilación privada con la excusa de no “alejar” a los “pequeños banqueros” que participan en las AFJP. Uno de estos “pequeños banqueros” es Jacobo Laks, presidente del IMFC, dirigente de la “Corriente Grande” de Solanas … y miembro del directorio de la AFJP Previsol. En diversas oportunidades, el CTP de De Gennaro y las Pymes reclamó un estatuto laboral especial para las Pymes. Mientras se daban los últimos retoques al proyecto “consensuado” para las Pymes, el periódico “APYME”, de la Asociación que nuclea a estos “pequeños” empresarios y que participa con De Gennaro del CTP, decía que la barbarie que se estaba “cocinando” contra los trabajadores era todavía insuficiente: “APYME sostiene que el reciente proyecto de ‘flexibilidad laboral’ para empresas con menos de 50 empleados no contempla una solución integral a los problemas que afectan a los empresarios del sector”. A buen entendedor … los patrones de las Pymes reclaman, además de la “flexibilidad”,  el otorgamiento de subsidios crediticios e impositivos.


¿Y el “clasismo” del PTP y del PC?


El PTP, que viene bregando por un “frente nacional” con los patrones de las Pymes, se ve en figurillas. Trata de explicar (“Hoy”, 25/1) a éstos que “no es cierto que éste (proyecto) ayude a la pequeña y mediana empresa —¿entonces por qué lo apoyaron?— (porque) las relaciones laborales en la pequeña y mediana empresa ya están flexibilizadas; en realidad, esto pretende sancionarlas jurídicamente”. ¡Pero esto bastaría para denunciar la ley y convocar a la movilización general del movimiento obrero contra ella, porque cualquier luchador sindical sabe (y cualquier patrón también) la importancia que tiene la forma jurídica para sustentar su lucha contra la explotación! Pero para el PTP, convertido en asesor de las Pymes, “el problema de las pequeñas y medianas empresas  —dice— no es el de las relaciones laborales ya flexibilizadas desde el año 89, sino la política del gobierno…”. Y entra a aconsejarlas sobre la necesidad de “desarrollar las economías regionales” y otras medidas “para lograr un mercado interno poderoso y autosostenido”.


Pero el problema es concreto y no se puede disolver en consideraciones vagas sobre las “economías regionales”  : ¿los obreros de las Pymes deben luchar o no contra sus patronales que les vienen aplicando de hecho la “flexibilización” y que ahora se la quieren aplicar de derecho? ¿O deben constituir un frente común con sus explotadores para que se les otorguen créditos baratos y subsidios?


El PC (Propuesta, 26/1) señala “la grave situación por la que atraviesan —además de la clase obrera— los sectores de la pequeña y mediana empresa”. “Según nuestra opinión la lucha debe encolumnar a ambos sectores accionando para el ensanchamiento del mercado interno”. Los stalinistas reconvertidos no se han anoticiado de que la lucha de clases existe también en las Pymes y que, muchas veces, asume un carácter brutal porque el único “recurso” que tiene el pequeño empresario para “competir” con los monopolios es superexplotar a sus obreros. El PC, en cambio, propone un accionar conjunto de obreros y patrones —es decir, la subordinación de los primeros a los segundos— de las Pymes para desarrollar “un perfil industrial con sentido nacional… diversificar la producción agraria, renegociando la deuda externa, teniendo en cuenta los intereses nacionales…”. El programa para desarrollar la “industria nacional” que levanta el PC tiene la “particularidad” de no plantear ningún ataque a los monopolios. Ni siquiera plantea el no pago de la deuda externa (sino su renegociación con sentido “nacional”).


Estos “pequeños” patrones —con los que el PTP y el PC nos invitan a marchar juntosÞ propugnan  como una vía de desarrollo para las Pymes, la “tercerización” , que consiste en que las grandes empresas den trabajos “subsidiarios” a terceros, a Pymes, las que podrían realizarlos a menores costos mediante el trabajo precario y la “flexibilización laboral”.  El programa de las Pymes, refrendado por el Congreso del Trabajo y la Producción, es el del actual proyecto flexibilizador.


En lugar de enfrentar al gran capital —reclamando su expropiación, la renacionalización sin indemnización de la empresas privatizadas, la banca única estatal, etc.—, los patrones de las Pymes hacen frente común con los monopolios contra los trabajadores. ¡Un frente de colaboración de clases, de por sí incorrecto, en momentos que te patean la cabeza ya es de suicidas!


El PC llega a afirmar que “el modelo sindical tradicional” de “sindicato único por rama de actividad y el convenio colectivo” está hoy superado. ¡Coincide nada menos que con el ministro Caro Figueroa y los más grandes capitalistas de la Argentina! Para el PC, la “transnacionalización”, la “desindustrialización”, el “rol de los medios comunicacionales (?)” y otras paparruchadas obligarían a definir “nuevos términos para el conflicto obrero-patronal en nuestro país” y “una nueva modalidad político-organizativa de los trabajadores”, que “hoy en día se encarna (…) en el CTA” y en otras “formas movimientistas” (adivinó, compañero lector… El Congreso del Trabajo y la Producción con los pequeños y medianos explotadores).


El PC abandona formalmente la defensa de los convenios colectivos y de los sindicatos por industria (y la lucha por su recuperación de manos de la burocracia propatronal). Pero sin sindicatos, sin lucha de clases, sin unidad obrera para imponer un convenio colectivo a las patronales, los trabajadores quedan atomizados como clase.


Huelga general


Es evidente que del CTA y del MTA no partirán iniciativas de lucha contra la flexibilidad laboral. Es sobre esta base, de complicidad y parálisis, que Menem se anima a atacar frontalmente a los trabajadores. Es necesario  desenmascarar a estas direcciones “opositoras” reclamando que se pronuncien contra el proyecto de “flexibilización” para las Pymes y exigiendo que se vote un inmediato paro activo nacional, con marcha y concentración en Plaza de Mayo. Es necesario retomar el camino de la Marcha Federal y preparar la Huelga General, para enfrentar la catástrofe social que se avecina. Asambleas, Plenarios de Delegados, Interfabriles, que denuncien este proyecto y reclamen y organicen el paro y la movilización, para impedir el paquetazo antiobrero. Sólo una enérgica movilización de los trabajadores, jubilados y la juventud, podrá detener este paquetazo desesperado de un gobierno y una clase en descomposición.


El PO llama a un Frente de los activistas y la izquierda, para impulsar la resistencia activa a este plan antiobrero.

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