26/07/2001 | 715

Con los piqueteros, somos más

La vida y los años a veces educan. Pero lo que educa, por sobre todo, es la lucha por una causa colectiva. 


Lo demostró el Congreso Nacional de Piqueteros, que se hizo en La Matanza el martes pasado, cuando sus dos mil delegados, en representación de los desocupados y de los trabajadores más explotados, protagonizaron un debate de altísimo contenido político.


Fue un parlamento ejecutivo de la clase obrera, que contrastó vivamente con el parlamentarismo oficial, charlatán y vacío de contenido de los políticos cuyo oficio es encubrir la dominación capitalista.


Dos mil delegados no son todo el pueblo, pero pueden ser su caja de resonancia y su faro, si saben encarar las necesidades, angustias y perspectivas de ese pueblo. Y eso ocurrió en La Matanza.


Una política para derrotar el *ajustazo* interpreta los mejores intereses populares. Los de la salud y la educación cercenadas; los de los derechos de trabajadores y jubilados pisoteados por el apetito insaciable de los dueños, nacionales y extranjeros, de la deuda externa; los de los trabajadores y profesionales sin trabajo, y los de los trabajadores y profesionales explotados y superexplotados en un trabajo esclavizante.


Por eso todo el pueblo tiene que salir a las rutas y a las calles en apoyo a la convocatoria piquetera.


El plan de lucha hasta conseguir la libertad de los compañeros presos y el desprocesamiento de los 2.800 luchadores, es un elevado ejemplo de pasión por la libertad y una manifestación incomparable de solidaridad para con los compañeros de lucha.


El procesamiento de Menem y el soborno del Senado por el gobierno aliancista revelaron, entre muchos otros hechos, la tanda de alcahuetes y de cómplices que puebla las filas de los chupasangres. El grito que reclamó en la Asamblea la libertad de los presos por luchar, mostró la estatura moral de los piqueteros.


En la Asamblea tronó el reclamo para que cese el saqueo de la nación, con un basta al pago de la deuda externa, nacionalizar los bancos y las AFJP bajo el control de los trabajadores, por un plan económico que asegure la independencia nacional y el pan, el trabajo y el techo para todos.


Los piqueteros no somos solamente los luchadores de los planes Trabajar; ese fue apenas nuestro bautismo de fuego. Hoy ya son la vanguardia de un pueblo que no tolera más al régimen de los saqueadores que encarnan De la Rúa, Ruckauf, Cavallo, Duhalde y los progres de la centroizquierda.


Apoyemos con todo las resoluciones de la Asamblea Nacional Piquetera.

Que los cortes de ruta sean masivos.

Con los de Aerolíneas, los jubilados, los estatales y los municipales.

Que la juventud y los estudiantes ganen las calles.

Que se vengan los médicos y los educadores; los artistas y los intelectuales.

Que los chacareros saquen sus tractores o aperos.

Reclamemos una huelga nacional hasta poner fin al saqueo y al hambreamiento.

Fuera De la Rúa-Cavallo, así como los Ruckauf y De la Sota. Por asambleas constituyentes soberanas en la nación, las provincias y los municipios.

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