16/03/2006 | 937

Copamos la inauguración de la Constituyente

Convención patronal se convierte en tribuna socialista

La inauguración de la Asamblea Constituyente tucumana estaba prevista como un acto formal de verificación de los mandatos y jura de los convencionales. Pero se transformó en el escenario de una fuerte confrontación política cuando los representantes del Partido Obrero presentamos un proyecto de declaración que cuestiona al poder político por el crimen de Paulina Lebbos, y plantea la formación inmediata de una comisión con representantes de cada bloque de la Asamblea.


 


La lectura del proyecto de declaración, a cargo de Daniel Blanco, efectuada con voz sonora y ritmo pausado, fue televisada en directo por el Canal 10 y creó, asimismo, un clima de fuerte tensión en el recinto. Nuestro partido había convertido a la Asamblea en una tribuna de denuncia política en menos tiempo de lo que canta un gallo. La bancada oficialista y los restantes convencionales patronales quedaron a la defensiva. Cuando el jefe del bloque del gobierno esgrimió una cobarde propuesta de “pase a comisión”, tomó la palabra nuestro compañero Martín Correa, que denunció que la propuesta oficialista pretendía nada menos que archivar un crimen y plantear una situación agobiante de indefensión de la ciudadanía. Contrastó la conducta de la bancada del gobierno con la movilización que estaba impulsando el Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras, que dirige la lista de la UJS de Tucumán.


 


Al concluir la sesión, los medios se concentraron en los protagonistas de la jornada. Con dos diputados habíamos puesto en jaque a otros 38. La “asamblea” trucha sirvió como tribuna socialista.