03/08/2020

Córdoba: el gobierno insiste en una estrategia que no frena los brotes

Schiaretti sigue sin responder reclamos de trabajadores de salud.

Las medidas del gobierno no cumplen la función de impedir más brotes.

A pesar que los contagios están en plena expansión en la provincia de Córdoba, el gobernador Juan Schiaretti ha decidido no cambiar de fase y entrar al pico de la pandemia sin responder los reclamos del conjunto de los trabajadores de la salud. Tampoco se asiste de manera necesaria a quienes están aislados, pasando hambre, en los denominados «cordones sanitarios».

Sin responder las demandas señaladas, en un cuadro de apertura de actividades el riesgo es mayor, y más cuando en las últimas dos semanas hubo al menos 100 personas infectadas de quienes no se pudo conocer cómo se contagiaron. La circulación comunitaria del virus avanza dando saltos, por eso en los últimos 15 días de julio hubo 1.212 positivos, es decir, más de la mitad del total de casos en la provincia que ascendía a 2.252 contagios hasta el mes pasado.

Sin embargo tras la última conferencia de prensa, el ministro de Salud, Diego Cardozo, planteó que la voluntad del gobierno “es no retroceder en ninguna de las actividades que ya han sido habilitadas”. Y se continúa insistiendo con una estrategia de contención que no está evitando el desarrollo de los brotes, a la fecha se registran 10 brotes que cotidianamente producen más casos.

En las últimas semanas, en el interior provincial, se produjeron focos como los de Marcos Juárez y Oliva. En esta última ciudad se registra una de las mayores cantidades de contagios en la provincia y es el epicentro de una amplia zona de localidades del corredor de la ruta 9, entre ellas James Craik, Tío Pujio, Manfredi, Oncativo. El avance de la enfermedad deja aún más expuesto al gobierno, sucede que en las ciudades del interior provincial las defensas sanitarias son muy precarias, al punto de que los terapistas se cuentan con los dedos de la mano.

En la capital provincial, la estrategia de interrumpir la cadena de contagios para controlar el aumento de casos mediante la detección rápida de la enfermedad no está teniendo efectos. La ciudad de Córdoba es el lugar el más complicado de todos. Las complicaciones no solamente tienen que ver con la densidad poblacional, la ciudad requiere de testeos masivos que no se están realizando, según denunciaron organizaciones sociales y piqueteras.

De modo que la estrategia de investigar a contactos estrechos de personas con coronavirus mediante las técnicas de detección correspondientes demostró no dar abasto. De acuerdo al informe de las últimas 24 horas, se registraron 89 casos en la provincia. De los cuales 41 en la ciudad de Córdoba Capital; 8 en Oncativo, localidad de Río Segundo; 6 contagios más en Oliva; 7 en Los Surgentes ubicada en Marcos Juárez; 6 en la ciudad de Villa María; 4 en Villa Santa Rosa de Río Primero; 3 en Luque Río Segundo; 3 en Monte Buey, Marcos Juárez; 3 en Malagueño, Santa María; 2 en Laboulaye, Roque Sáenz Peña; 1 en Villa Allende, Colón; 1 en Villa Carlos Paz, Punilla; 1 en Villa Parque Síquiman, y 1 en la ciudad de Río Segundo.

En resumen, las medidas del gobierno no cumplen la función elemental de impedir más brotes. Y el gobierno ya empezó a abrir el paraguas. En ese sentido semanas atrás, Juan Ledesma, titular del Centro de Operaciones de Emergencias declaró: «el volumen de casos es tal que estimamos que en algún momento no nos va a alcanzar la logística y vamos a perder la capacidad de control de casos». El ministro de Salud no rectificó lo afirmado por el director del COE.

A la luz de los casos registrados en los últimos días, es claro que nos aproximamos a la situación límite reconocida por uno de los voceros del gobierno. Por eso desde el gobierno se remarca en la responsabilidad individual con el claro objetivo de desligarse de su responsabilidad de garantizar la salud de la población.

En este cuadro general lo que está planteando en materia sanitaria es responder de inmediato las demandas del conjunto de trabajadores de la salud, es decir, terminar con el pluriempleo, una urgente recomposición salarial, y brindar las medidas de bioseguridad; y centralizar el sistema de salud. Además, como con hambre no hay cuarentena, es necesario que el gobierno responda por todos los reclamos de las barriadas populares.

 

También te puede interesar:

La jornada cerró con un masivo acto en centro de la ciudad.
Una expresión de un régimen universitario en descomposición.
La ciudad no tenía casos hasta antes de una procesión y misa.  
Emiliano era grupo de riesgo y lo obligaron a prestar tareas.
Comienza a discutirse la propuesta salarial de la paritaria vencida en julio.