31/12/2021

Daniela Vilar, una «camporista» al nuevo Ministerio de Ambiente bonaerense

La farsa del "ambientalismo popular" al servicio del ajuste y el pago de la deuda.

Tras la aprobación por parte de la Legislatura bonaerense a la modificación de la Ley de Ministerios propuesta por el gobernador Axel Kicillof, asumió este miércoles 29 diciembre Daniela Vilar a cargo del flamante Ministerio de Ambiente de la provincia. Hasta hace poco Vilar fue diputada nacional, y años antes concejal en Lomas de Zamora, distrito de su jefe político Martín Insaurralde -hoy jefe de gabinete. También es referente de la agrupación kirchnerista La Campora y especialista en temas socioambientales.

La creación de la cartera ambiental en la provincia es una de las consecuencias de la crisis política y disputas de aparato para el reparto de cargos del oficialismo tras la derrota en las pasadas elecciones, y una respuesta deformada al sinfín de luchas en defensa de las reservas urbanas, humedales, contra las fumigaciones con agrotóxicos, las industrias contaminantes, que se multiplican a lo largo y ancho del territorio bonaerense y cuyos dardos apuntaban al organismo de control ambiental (OPDS) por complicidad e inoperancia. Asambleas de numerosos distritos con diversos reclamos coronaron con dos grandes manifestaciones a la Casa de Gobierno provincial, en la ciudad de La Plata.

Nulas expectativas…

Los funcionarios del estrenado ministerio buscarán que sea una herramienta de contención y cooptacion estatal al fuerte movimiento de lucha, con la excusa de jerarquizar la problemática. Sin embargo, hay una desconfianza popular generalizada, máxime con el ejemplo de su homónimo a nivel nacional. A dos años de gestión del ministro Juan Cabandié se ha profundizado la depredación ambiental y el ministerio ha sido una cortina de humo al punto de reconocer que para juntar los dólares para pagar la deuda externa hace falta contaminar.

Solo la lucha y movilización del pueblo trabajador ha frenado los intentos del avance de la megaminería, salmoneras, las megagranjas porcinas, puso límites a las fumigaciones, entre otras causas. En la vereda de en frentre, el gobierno nacional de Alberto Fernández y Cabandié promueven leyes de incentivo a los grandes pulpos contaminantes, incluso cerrando el año pretendiendo establecer plataformas petroleras sobre el Mar Argentino, mientras ajustan presupuesto para combatir los incendios y dilatan la ley de humedales.

La flamante ministra Vilar viene de un distrito que es la meca de la destrucción ambiental. Lomas de Zamora tiene a su reserva natural «Santa Catalina» amenazada por la especulación inmobiliaria, y resiste gracias a sus vecinos. También afecta la escasa cobertura de agua y cloacas, y las recurrentes inundaciones cada cada vez que llueven dos gotas de agua.

La farsa del «ambientalismo popular»

Es interesante recordar que Daniela Vilar asistió como parte de la comitiva de Diputados a la Conferencia de Naciones Unidas por el Cambio Climático (COP 26), que se celebró en Escocia en noviembre pasado. Allí planteó principios como «un ambientalismo popular que cierre con la gente adentro», que «no podemos hablar de crisis climática sin hablar de desigualdad ni de concentración de la riqueza”, o que «no aceptamos el concepto de donación sino que somos acreedores ambientales» (una muletilla con la que el gobierno intentó sin éxito condiciones más flexibles para acordar con el FMI).

Este latiguillo del ambientalismo popular -que pretende atacar al movimiento ambiental al acusarlo de sectario o de «clase media o alta urbana»- queda desmentido por su ausencia en la masiva lucha contra la megamineria como en Chubut, ya que Alberto Fernández estaba del lado del lobby de las mineras. Por lo demás se trata de un discurso hipócrita, como demostró quien relevó a Vilar en la banca de la Cámara de Diputados, Natalia Zaracho, referente de Patria Grande del mismo distrito que se presentaba como la primera diputada cartonera de la historia pero votó el frustrado Presupuesto 2022 de ajuste al servicio del FMI.

En conclusión, es necesario reafirmar el camino de la organización, la lucha y la movilización independiente de las porganizacios socioambientales. Es el camino de la coordinadora Basta de Falsas Soluciones o de las asambleas provinciales que promovieron las marchas a La Plata. Solo el frente único de lucha puede lograr avanzar en las reivindicaciones y derrotar el lobby de las grandes empresas y los gobiernos, sean derechistas o nacionales y populares, que están al servicio del capital que depreda nuestra naturaleza.

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