08/05/2003 | 799

De Brukman a Plaza de Mayo

Este 1° de Mayo los piqueteros, las asambleas populares, las internas y sindicatos recuperados, los estudiantes que barrieron a la Alianza de la universidad; todos ellos convergieron en Brukman y dieron inicio allí a la movilización por el primero de mayo. Los organizadores plantearon frente a la agenda de los explotadores, la agenda de la clase obrera piquetera, en la que Brukman ocupa el primer lugar. La tribuna, ubicada a metros del vallado de las fuerzas de seguridad, planteó, sin excepciones, el compromiso de recuperar la planta, expulsar a la policía y arrancar la expropiación. Con el desalojo, el capital en pleno ha anunciado la continuidad de la ofensiva contra el conjunto de las fábricas ocupadas que se inició en Sasetru.


 


Una tribuna independiente


El carácter político independiente de la convocatoria a Brukman y Plaza de Mayo se expresó en la consigna Ni Menem ni Kirchner, fuera el FMI. A diferencia de un año atrás, el escenario se encuentra caracterizado por la victoria política de los explotadores. Que el movimiento obrero piquetero haya defendido una convocatoria independiente el 1º de Mayo, a 48 horas de un desenlace electoral que consagra el intento de la burguesía de imponer su propia agenda a los trabajad ores y los explotados en general, es un signo de la maduración política y las reservas que existen en su seno.


«El ala dura de los piqueteros llamó a votar en blanco», tituló Clarín al día siguiente. Las intervenciones enjuiciaron ferozmente a Kirchner, lo invalidaron como «mal menor» frente a Menem y llamaron a votar en blanco, no votar o anular el voto. En estos términos, en la Plaza de Mayo se expresó, como dijimos al momento de la convocatoria (PO N° 798), la única oposición política a la dictadura del FMI y a los candidatos que la representan en la segunda vuelta. Un signo de vitalidad si se considera que la clase capitalista y sus partidosutilizarán ahora los resultados electorales para ir más a fondo aun contra las fábricas recuperadas, el movimiento piquetero y las asambleas populares.


La Plaza fue, en este sentido, una respuesta a la encarnizada propaganda oficial contra los piqueteros y las fábricas ocupadas y a la tesis que proclama la defunción de la rebelión popular. («La izquierda radicaliza da ha hecho una contribución monumental a favor del corrimiento de la sociedad hacia el centro desde las semanas caóticas de fines de 2001 y comienzos de 2002. Los mensajes que más han prendido en la misma sociedad que tiempo atrás marchaba a golpes de cacerolas quién sabe dónde, han sido los llamamientos a la sensatez…»: José Escribano, La Nación, 24/4).


La convocatoria a Plaza de Mayo fue parte del plan de lucha votado por la IV Asamblea Nacional de Trabajadores (ANT) un mes atrás, en el Microestadio de Lanús. El llamado confluyó con otras organizaciones (Barrios de Pie, Mtd Verón, Mijd), los trabajadores de Brukman, partidos políticos de izquierda y asambleas populares. La ANT encarna una organización común de todos los obreros en lucha, un programa de independencia obrera y salvación de los trabajadores frente a la bancarrota capitalista, y un método para que el movimiento obrero y piquetero se transforme en un factor político nacional.


Finalmente, las organizaciones del Bloque Piquetero Nacional y la ANT habían caracterizado anticipadamente a las elecciones del 27 de abril como contrarrevolucionarias (su objetivo es restaurar la autoridad del Estado capitalista) y habían protagonizado la mayor movilización diez días antes de las elecciones (16 de abril) .


La Plaza tuvo, bien que con características menos multitudinarias que un año atrás, una expresión nacional: en Neuquén, donde la Cta local adhirió a la marcha a la Legislatura para exigir la expropiación de Zanón; y en Córdoba, en Salta, en Mosconi (acto del PO y la UTD con centro en la libertad de los presos), en Tartagal…


 


Plan de lucha


Los oradores del Polo y del PO fijaron posición en cuanto a la necesidad de continuar el plan de lucha nacional de la ANT un planteo que los diferenció de otras intervenciones. El grueso de éstas señalaron como un avance la realización de un acto único el 1º de Mayo, pero dejaron de lado el hecho de que se trató de un compromiso circunstancial y no de un acuerdo con un definido contenido político. El PO defendió la agenda piquetera que se volcó en las calles el 16 de abril – aumento del salario y de los planes, distribución de éstos controlada por las organizaciones piqueteras, reparto de las horas de trabajo, libertad a los presos salteños, trabajo genuino – , y planteó la necesidad de una lucha de carácter político para convertirla en una agenda defendida por las más amplias masas.


El grueso de los oradores denunciaron la responsabilidad de los gobiernos capitalistas en la masacre social que se está produciendo en Santa Fe y llamaron a una movilización piquetera de conjunto por pan, trabajo, vivienda y resarcimiento. Frente a la segunda vuelta electoral, la mayoría de los oradores llamaron a rechazar a Menem y a Kirchner en los términos planteados de no voto, voto nulo o voto en blanco, bien que en varios casos más como una posición ideológica que como respuesta a la situación política.

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