01/10/1999 | 644

De la Rúa: ajuste y devaluacion; Duhalde: devaluacion y ajuste

Machinea, el hombre que De la Rúa tiene ‘in pectore’ como futuro ministro de Economía, volvió a Nueva York, para reiterar la decisión de la Alianza de aplicar el plan que reclama el FMI para después de las elecciones. Su compromiso fue saludado con efusión por David Mulford, de la banca Boston, quien supo monopolizar las mayores colocaciones de deuda argentina cuando Cavallo era todavía el mandamás económico.


El plan FMI-Machinea es simple: más ‘ajuste’ pero sólo contra los trabajadores.


Prevé cortar gastos en salarios y personal; aumentar los impuestos a las provincias o disminuir lo que reciben por coparticipación federal; eliminar en determinado plazo lo que queda de los aportes patronales a la seguridad social; bajar gastos en educación.


Plantea reemplazar el sistema estatal de construcción de viviendas Fonavi, por un subsidio a la banca hipotecaria, que hoy está controlada por Soros, el especulador internacional. Para eso pretende también establecer un mercado de capitales para las hipotecas, lo que facilitaría la ejecución de los morosos.


Para la patria exportadora tiene previsto subsidiar las exportaciones, reintegrando a los monopolios diversos impuestos además del IVA.


Pero, por sobre todo, la dupla De la Rúa-Machinea está decidida a barrer con lo que queda de la protección laboral, extendiendo sin límites los contratos-basura e imponiendo convenios laborales por empresa e incluso individuales.


El programa que la Alianza comprometió con el FMI apunta a completar la contrarrevolución laboral y social desarrollada por el menemismo.


Este ‘plan’, sin embargo, está condenado al fracaso. Con mucho viento a favor, apenas reduciría el déficit en 4.500 millones de dólares del total de 12.000 a 13.000 millones que los analistas prevén para el año 2.000.


El déficit de cuentas externas es de cerca de 25.000 millones de dólares (10.000 millones de intereses de la deuda externa y giros de ganancias al exterior; 12.000 millones de amortización del capital de esa deuda; 3.000 millones de déficit comercial y de servicios). La Alianza no quiere ni sabe cómo reducirlo; sólo está buscando más préstamos para financiarlo.


En muy poco tiempo, un gobierno aliancista nos llevaría a la cesación oficial de pagos y a la devaluación.


Duhalde


Es aquí donde entra Duhalde.


Durante toda la campaña electoral, su funcionario económico, Remes Lenicov, repitió hasta cansarse que la salida a la presente crisis pasaba por un ‘ajuste’, principalmente la disminución del déficit fiscal. Explicó sus razones a la banca Goldman Sachs hace un mes en Nueva York, junto a Roque Fernández y Machinea. Para el ajuste planteaba sacarles la plata a las provincias.


En los últimos días, Duhalde cambió no de posición sino de discurso. Quiere bajar impuestos, suspender despidos y hasta aumentar salarios. Claro que, como gobernador, ya hubiera podido hacerlo, pero no ha querido. Para Duhalde, mejor que hacer, es decir.


Pero la puesta en marcha de los anuncios de Duhalde, sin control de cambios y del comercio exterior y sin una intervención a los bancos, conduce a la devaluación y también al ‘ajuste’, para parar la inflación que desataría la devaluación. Es la misma política de De la Rúa, pero al revés.


En realidad, ni siquiera eso, porque Duhalde está aliado a Cavallo, que reclama más superexplotación laboral, disminuir aportes patronales, privatizar la salud y la educación e, incluso, la Justicia.


Entre guatemala y guatepeor, de un lado, y guatepeor y guatemala, del otro, los trabajadores no tienen opción.


Salvo la de tomar las cosas en sus propias manos. O sea:


Votar al Partido Obrero.


Preparar la huelga general por el cese de los despidos y la reincorporación de los desocupados, y por el fin de la flexibilidad laboral y el aumento de salarios.


Elegir delegados en los lugares de trabajo.


Expulsar a la burocracia de los sindicatos para recuperarlos como arma de lucha obrera.

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